El sudeste de Asia lanza su propio bloque comercial

Ben Otto
Trefor Moss
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31 de diciembre de 2015  

Diez naciones del sudeste asiático darán inicio hoy a un ambicioso experimento: la integración de sus economías, un intento por aumentar la influencia global y la prosperidad de esta región de 622 millones de habitantes.

Este mercado común, que lleva más de una década en construcción y aspira a convertirse en un bloque regional que com-pita con China y Japón, incluye economías tan diversas como la rica y abierta Singapur y la emergente Myanmar.

Estos países, que ya integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés), planean impulsar las relaciones económicas entre ellos mediante una mayor reducción de aranceles y un flujo más libre de mano de obra, servicios y capitales a través de una región que se extiende más de 6.000 kilómetros desde el océano Pacífico al Índico.

El bloque —que también incluye a Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam— alberga una clase media en rápida expansión, pero también exhibe una pobreza y desigualdad de ingresos generalizadas. Los líderes del grupo esperan que este proyecto, que tomará años para completarse, aumente el bienestar económico de la población en una región que espera que su economía se duplique a casi US$2,6 billones para 2030.

"Es un gran hito para nosotros", dijo Le Luong Minh, secretario general del bloque. Hace menos de medio siglo, algunos países del sudeste asiático estaban todavía en guerra, enfatizó el funcionario. "Hemos hecho un gran progreso".

Los objetivos del grupo reflejan los de su precursor en los años 50, la Unión Europea, otro bloque geopolítico cuyos miembros padecieron años de conflictos internos antes de unirse. Al igual que en Europa, la integración plena podría llevar décadas.

El grupo del sudeste asiático no planea tener una moneda común como el euro y todavía limita los viajes transfronterizos, a diferencia de lo que ocurre en la UE con la denominada área Schengen. Las barreras a los servicios financieros transfronterizos y el transporte, por ejemplo, aún existen. Y aunque los miembros de la Asean han reducido los aranceles de importación en los últimos años, otras barreras, como las cuotas de importación y los requisitos de idioma para trabajadores extranjeros, tardarán años en ser desmantelados, dicen expertos.

"La realidad, le decimos a nuestros miembros, es que [por ahora] es necesario tener una estrategia para la Asean y 10 estrategias individuales", dijo Alexander Feldman, quien encabeza el Consejo Empresarial EE.UU.-Asean.

El debut del bloque también está avivando algunos temores.

En un reciente día de diciembre en la isla de Negros, Filipinas, un aire suave envolvía un ingenio azucarero que tritura 5.000 toneladas de caña de azúcar al día. En los campos cercanos, unos hombres trabajaban turnos de 10 horas bajo un sol abrasador para cortar caña por sólo US$2,40.

Al igual que la vecina Indonesia, Filipinas ha reducido su arancel de importación de 38% a 5% en los últimos años para satisfacer los requisitos de la Asean. Ambos países están preocupados por Tailandia, que según la American Sugar Alliance, subvenciona su industria con US$1.300 millones al año, dando lugar a precios artificialmente bajos. La Asean no regula los subsidios. Tailandia niega que subvenciona su industria azucarera.

Otras industrias están también nerviosas. Trinh Minh Anh, subdirector de un panel del gobierno vietnamita para la integración económica internacional, dijo este mes que la industria automotriz de Vietnam sufrirá debido a la competencia de Indonesia y Tailandia, sobre todo después de 2018, cuando el bloque elimine los aranceles a la importación de automóviles.

El nuevo bloque tiene sus orígenes en una unión de países mayormente en desarrollo creada en 1967, durante la guerra de Vietnam, por los gobiernos proestadounidenses de la región. El impulso hacia la integración del sudeste asiático creció durante la crisis asiática de finales de los años 90, cuando los países cuyas monedas se derrumbaron se sintieron tratados injustamente por las instituciones globales de rescate.

La Asean espera construir sobre esas bases no sólo para impulsar el comercio, sino para coordinar políticas que beneficien a los consumidores, como por ejemplo, la reducción de los cargos de roaming de telefonía móvil, o permitir que los trabajadores calificados viajen libremente entre los distintos países. "Cualquier trabajo que se haga para reducir los costos de fricción, barreras arancelarias y comerciales... nos va a permitir a nosotros y a empresas como la nuestra contratar más personas allí y hacer más", dijo John Rice, vicepresidente de General Electric Co. quien dirige las operaciones globales de la compañía.

Will Mauldin en Washington y Nopparat Chaichalearmmongkol en Bangkok contribuyeron a este artículo.

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