El turno de la minería llega a la Patagonia
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La Patagonia también tendrá su polo de desarrollo minero. Perez Companc y la empresa sudafricana Minorco trabajan a un ritmo febril para que, en julio próximo, entre en operaciones Cerro Vanguardia, el yacimiento de oro y plata que están desarrollando en Santa Cruz.
Los números de la mina serán bastante más modestos que los de Bajo de la Alumbrera, el proyecto minero más importante en la historia de la economía local. Por ejemplo, frente a los US$ 1200 millones del proyecto catamarqueño, Cerro Vanguardia demandará una inversión de 270 millones de dólares. Pero más allá de las cifras, se convertirá en una de las minas de metales preciosos más importantes del país y la principal de la Patagonia.
Cerro Vanguardia será además el primer proyecto de gran envergadura que se pondrá en marcha en la Patagonia desde que el sector minero comenzó a experimentar, a partir de 1993, un verdadero "boom" de inversiones. Hoy por hoy, el 45% de la producción minera proviene de yacimientos ubicados en el noroeste argentino.
Anglo American, controlante de Minorco, considera al proyecto como el puntapié de su expansión en la Argentina y sigue desarrollando tareas de exploración junto con Perez Companc.
Cerro Vanguardia abre la gran minería patagónica
En julio próximo entrará en producción el yacimiento santacruceño de oro y plata en el que están asociados Perez Companc y la sudafricana Minorco
En la minería argentina hay otro proyecto en la línea de largada. En julio próximo entrará en producción Cerro Vanguardia, el yacimiento de oro y plata que Perez Companc y Minorco -parte del gigante sudafricano Anglo American- están desarrollando desde hace siete años en la provincia de Santa Cruz.
Los números de la mina la ubican varios escalones por debajo de la estrella del sector, Bajo de La Alumbrera, pero está lejos de ser un emprendimiento menor. Mientras que los ejecutivos de Cerro Vanguardia prevén una inversión de US$ 270 millones, el yacimiento catamarqueño de oro y cobre ya absorbió 1200 millones de dólares. Otra diferencia está dada por la capacidad de procesamiento de la roca extraída de las canteras: casi 2000 toneladas diarias contra 80.000.
Pero más allá de la frialdad de las cifras, Cerro Vanguardia se convertirá en una de las minas de metales preciosos más importantes del país. Su producción anual de 6 toneladas de oro y 60 toneladas de plata dará además un impulso a la economía patagónica, ávida de nuevos emprendimientos y fuentes de trabajo.
El producto final del proyecto será la barra doré, compuesta por un 90% de plata y un 10 por ciento de oro. Se elaborará en una planta que ya se está construyendo dentro del yacimiento y de allí se enviará al exterior, para su refinación.
Comienzos
Los trabajos de prospección y exploración arrancaron en 1991. Estuvieron en manos de una unión transitoria de empresas integrada por Mincorp (Minorco, el brazo internacional de la sudafricana Anglo American, con Perez Companc) y Fomento Minero de Santa Cruz (Fomicruz), la empresa provincial que tiene los derechos para la exploración y explotación del yacimiento.
Cinco años después, el estudio de factibilidad estableció reservas económicas por 9 millones de toneladas de mineral, con una ley promedio de 10 gramos de oro y 113 gramos de plata por tonelada.
Con estos números en la mano, que aseguran a la mina una vida útil de 15 años, en octubre de 1996 Mincorp ejerció su opción para explotar el yacimiento. Y la UTE que integraba con Fomicruz se transformó en una sociedad anónima, denominada Cerro Vanguardia.
¿La razón del cambio? La necesidad de una estructura empresaria más firme, imprescindible para la financiación del proyecto.
Es que los socios de Cerro Vanguardia decidieron que la mitad de la inversión en el proyecto se financiara con créditos del exterior.
El último año, la compañía realizó una licitación para captar fondos y recibió ofertas de diez bancos internacionales. El elegido fue el Chase Manhattan Bank.
Hasta el momento Minorco y Perez Companc llevan invertidos, en partes iguales, unos 80 millones de dólares, que fueron absorbidos por las tareas de exploración, el estudio de factibilidad del yacimiento y el comienzo de la construcción de la mina y el campamento de los trabajadores.
Las obras en marcha
Las obras de infraestructura comenzaron en enero del último año y están a cargo de Fluor Daniel y SADE Ingeniería y Construcciones (Perez Companc), la misma UTE contratada en Bajo de La Alumbrera.
La compañía ya instaló los campamentos para el personal temporario que participa en la construcción. Además, comenzó a levantar las estructuras de la planta de procesamiento principal, del depósito y del dique de colas.
Todavía quedan en carpeta un nuevo camino de acceso a la mina, que la unirá con la ruta nacional 3, y una pista de aterrizaje.
En un principio los directivos de Cerro Vanguardia analizaron la posibilidad de incluir en el proyecto una planta de refinación. Pero algunos estudios determinaron que no resultaría económicamente rentable: para que los números cierren, se necesita un procesamiento anual de 1200 toneladas de metal, mientras que la producción del yacimiento no va a llegar a las 100 toneladas.
En cuanto a la mano de obra, la construcción absorberá 600 empleados y la operación unos 300.
Siguiendo los pasos de la minería mundial, en Cerro Vanguardia quieren evitar el nacimiento de un pueblo, que se quede sin una fuente de ingresos cuando se acabe la vida de la mina.
Por eso, si bien el yacimiento operará las 24 horas de los 365 días del año, se establecerán turnos para que los empleados permanezcan parte de cada mes en el campamento y el resto en la localidad de San Julián, ubicada a unos 110 kilómetros.




