Embarazada otra vez, ¿renuncio?

Una ejecutiva del área de Marketing va a tener otro hijo. No quiere descuidar su trabajo y a su familia. Entonces, ¿qué opciones tiene?
Fabio Boggino
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12 de enero de 2014  

Compatibilizar la vida personal con los proyectos laborales suele ser un desafío complejo. Ante la noticia de su segundo embarazo, una excelente ejecutiva del área de Marketing no quiere resignar su futuro profesional, pero al mismo tiempo desea dedicar más tiempo a la familia.

En estos casos, la búsqueda de una solución es una tarea que se resuelve conjuntamente entre la persona y la empresa. Mientras que el trabajador desea preservar su puesto laboral, la organización apunta a conservar al profesional valioso dentro de la nómina de empleados. El equilibrio de las necesidades parece la opción más acertada.

¿Qué acciones pueden implementarse? La reducción de la carga horaria para el profesional o la posibilidad de que trabaje a distancia aparecen como primeras alternativas. De esta manera, la ejecutiva podría cumplir ambas funciones sin tener que resignar alguna de ellas.

La flexibilidad en los espacios físicos de trabajo es una tendencia que comienza a instalarse definitivamente en la cultura laboral, así como la de los horarios. Este último aspecto es muy valorado por mujeres en etapas de embarazo y conforma el conjunto de beneficios del salario emocional de un individuo, casi tan importante como el puramente monetario.

Por su parte, el crecimiento de la tecnología y el acceso a dispositivos portátiles permiten que el teletrabajo sea una herramienta cada vez más utilizada. Esta modalidad acompaña los movimientos orientados a la mejora de las condiciones de empleo y, en consecuencia, la calidad de vida de las personas.

En esencia, el trabajo remoto es una práctica que se adapta a grandes, medianas o pequeñas empresas, organizaciones públicas y privadas, con o sin fines de lucro. El alcance no distingue tamaños ni rubros.

Si las tareas son organizadas de forma apropiada, haciendo uso de las facilidades que brindan las tecnologías modernas, puede reemplazarse la costumbre de la persona que va hacia el trabajo por otra en la que el trabajo vaya hacia la persona.

La empresa que implementa teletrabajo deja atrás el control horario para adoptar una política de verificación de resultados cumplidos.

Este es, quizás, el cambio más difícil para la organización habituada al sistema tradicional. Sin embargo, su aplicación puede ser útil para retener a un trabajador que aporta valor a la organización, tal como ocurre en el ejemplo de la gerente de Marketing.

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