
"Busco gente que tenga pasión"
El gerente general de Musimundo habla sobre su experiencia laboral
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Musimundo tiene sus oficinas en un moderno edificio del barrio de la Chacarita. La oficina de Nerio Peitiado no se destaca del resto de la estructura. Es amplia y despojada. Sólo se puede ver la foto de sus hijos y sobrinos, un retrato caricaturesco de Pappo y a él junto al grupo Oasis.
La pasión, palabra que Peitiado utiliza varias veces durante la entrevista, se puede ver también en la forma de exponer sus argumentos.
"Sabemos que ningún ser humano está únicamente motivado por el dinero, yo te diría que ni siquiera es el primer factor. Para mí lo que queremos todos es un reconocimiento profesional y sabemos que el dinero viene con todo eso", dice cuando se le pregunta por los recursos humanos.
-¿Cuáles son las competencias que necesita una persona para trabajar en Musimundo?
-Tener ganas de progresar, tener la capacidad de aprender en forma permanente, tener iniciativa y saber trabajar en equipo. Tengo un dicho que uso un poco en broma y un poco en serio: Busco gente que tenga pasión o que tenga hambre. Todo en un ambiente informal .
-¿Informal en qué sentido?
-Desde la vestimenta hasta el trato. No es una compañía para nada jerárquica. Hay una política de puertas abiertas para charlar y tomar un café conmigo en cualquier momento.
-¿Por qué piensa que Musimundo es una empresa donde la gente quisiera trabajar?
-A partir de una evaluación de de- sempeño, ofrecemos un plan de carrera y un lugar donde una persona muy joven se pueda desarrollar bien. Esto es una absoluta meritocracia . Trabajé en una consultora de management internacional de Estados Unidos, Mc Kinsey, que tiene un sistema que se llama up or out , para arriba o para afuera. Parece algo medio salvaje, sin embargo, fue la compañía que más herramientas me dio para mi desarrollo profesional.
-¿Cuál fue su primer trabajo?
-Fue como jugador profesional de basquet. Lo tomo como un trabajo porque en materia de manejo de equipos me enseñó más que la Universidad. Me ayudó a entender la dinámica de cuáles son los objetivos individuales de una persona y los objetivos de un equipo. Tiene que haber espacio para que los dos se desarrollen. Finalmente me retiré joven porque no podía tener un trabajo y entrenar absolutamente todos los días.
-¿Y después?
-Después de ser responsable de marketing de la tercera compañía de seguros del mercado, a los 27 años entré en Mc Kinsey, que brindaba la posibilidad de estudiar en el exterior. Me financiaron una maestría en la Universidad de Texas, Estados Unidos. Eso me abrió un mundo distinto desde la forma de entender los negocios y las culturas organizacionales. Posteriormente trabajé en la cadena de supermercados Eki. Fue fantástico hasta que vinieron los saqueos. Me saquearon 16 sucursales y un centro de distribución. Ahora que pasó esa experiencia, en la que me encontré negociando en forma privada con los acreedores una refinanciación, veo que son cosas que me han dejado muchas enseñanzas.
-¿Cuáles son los pros y los contras en general de los argentinos?
-La Argentina desarrolla muy buenos ejecutivos porque los cambios del entorno los hicieron más ágiles, con más capacidad de adaptarse. A lo mejor nos falta coordinación y trabajo en equipo. Somos muy talentosos individualmente.
-¿Cómo ve la educación escolar?
-Me gusta mucho la docencia. En algún momento tengo ganas de desarrollar un plan de orientación vocacional para chicos de colegio secundario. Si a mí una escuela me golpea la puerta y me pregunta cómo se trabaja acá adentro, yo le abro las puertas encantado y me parece que muchos de mis colegas también. Vengo justamente de una reunión con la UBA para tratar de ver cómo la Universidad se puede relacionar más con el mundo laboral.
-¿Falta mucho?
-Uf, en Estados Unidos una de las variables más importantes a la hora de evaluar una universidad es qué contactos tiene con el mundo privado o público. Por otro lado, en los colegios secundarios hay un problema muy muy serio. Se trata de un cambio en la manera de educar. Entonces te encontrás con chicos que vienen y dicen no quiero esto y quiero tal cosa, y se pegan la cabeza contra la pared. Además, en una empresa que tiene una política de puertas abiertas tenés que saber muy bien cómo plantear las cosas en forma educada, con espíritu positivo, no destructivo, con respeto hacia los que están alrededor. Para exponer tu punto no tenés que hablar mal del otro. Pero ahora en relación con la autoridad, los jóvenes están complicados.
-Los contenidos de la Universidad, ¿están muy alejados de la vida laboral?
-No sólo el contenido, es también la forma en que se enseña ese contenido. Falta un poco más desde lo práctico.
-¿Qué es lo más importante en un CV?
-No me gusta ver el CV de una persona que salta de un lugar a otro. Prefiero cierta estabilidad porque nadie puede sacar provecho estando seis meses en un lugar. Obviamente el CV tiene que ser claro, hay que poner lo necesario, no mezclar las cosas importantes con las accesorias y contar un poco de tu historia.
-¿Qué es lo que más le interesa en las entrevistas?
-Ver gente entusiasta y con ganas. También, si tiene que trabajar con el público, que sepa expresarse. Parece algo básico, pero están saliendo chicos del colegio secundario que les cuesta articular un argumento.
-El problema de la educación, ¿está en el secundario, en la Universidad?
-Creo que hay que apoyar muchísimo la educación pública para que se fortalezca. La Universidad sigue manteniendo una base sólida por eso yo apuntaría al colegio secundario.
-¿Le parecería bien un acercamiento de las empresas a la educación?
-Sí, a la educación en general. Hoy hay un concepto de capacitación permanente.
-¿Cuáles son los puestos con dificultad para cubrir?
-Vendedores y gente con capacidad de liderazgo.
-¿Cómo hace un gerente general para balancear el tiempo libre con el trabajo?
-¿Qué tiempo libre? ( pregunta en tono de humor ). Creo que el equilibrio no es una opción, es un deber. Tengo que poder compartir tiempo con mis hijos, tener tiempo para leer, distraerme y practicar deportes. Es una necesidad laboral estar bien emocionalmente. Un líder ciclotímico no puede ser un buen líder.
Hoja de vida
Nerio Peitiado tiene 42 años. Nació en Buenos Aires. Esta casado con Rosana Poggio, cardióloga. Tiene 2 hijos, Sebastián (de 8) y Lucas (de 3). Es licenciado en Administración de Empresas, egresado de la UBA. Fue jugador de basquet en la liga nacional de Vélez Sarsfield. Su hobby es el estudio de la obra de Tocqueville. Si bien considera que tiene un gusto musical amplio, se reconoce admirador de Rubén Blades, Sting y León Gieco. “Me falta la foto con León”, se lamenta entre risas. Su primer sueldo como basquetbolista lo gastó en Musimundo: “En un lugar que se llamaba el Centro Cultural del Disco. Compré Genesis, Sui Generis, Fontova y sus Sobrinos, y León Gieco. En esa época estábamos con la vuelta de la democracia y el mensaje del rock nacional era muy fuerte”. En la actualidad, la empresa cuenta con 1400 empleados y 55 puntos de venta.





