
Cómo es trabajar para las urnas
El próximo domingo se definirá quién será el próximo jefe de gobierno, pero hoy ya hay ganadores
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No son candidatos, pero ganan en el proceso electoral. Consultores, publicistas, imprenteros, encuestadores: cómo es trabajar para las urnas.
Año electoral. En el comienzo, el panorama es confuso: rumores, marchas y contramarchas, coaliciones, posibles figuras y partidos con nuevos nombres. Pero a medida que avanza el calendario, las fuerzas políticas definen el nombre de sus candidatos, identifican a sus aliados y rivales, y eligen la estrategia que utilizarán para captar adhesiones. Y la carrera hacia las urnas se larga con todo.
Pero para poner en marcha el aparato político hay que aceitar diversos engranajes. Pequeñas piezas que habitualmente pasan inadvertidas, pero que son clave a la hora de promover e instalar a un candidato. Por eso, muchos ven en las elecciones una oportunidad para aumentar la facturación y ofrecen sus servicios: desde la confección de un afiche hasta las encuestas de intención de voto.
En Poliarquía Consultores, por ejemplo, dentro del área de consultoría política brindan asesoramiento para estrategias de campaña, analizan el posicionamiento de partidos y candidatos, y realizan sondeos para establecer las preferencias y predisposiciones del electorado.
"Al tener en cuenta el cronograma electoral de este año, desde diciembre incorporamos paulatinamente más analistas para entrenarlos en el trabajo cualitativo de análisis de los datos", explica Fabián Perechodnik, uno de los directores de la consultora. Y la cercanía de las elecciones ya se hace sentir. "En cantidad de horas, estamos trabajando un 40 por ciento más, y tuvimos que ampliar nuestra plataforma telefónica: duplicamos el número de puestos en este tipo de encuestas."
En los relevamientos que incluyen campos domiciliarios, en cambio, la consultora suele tercerizar la carga de trabajo con coordinadores de todo el país. No es para menos: para un sondeo de mil casos, sólo en la ciudad de Buenos Aires, salen a la calle cerca de 15 encuestadores en una semana.
Que no paren las rotativas
Papel, películas, guillotinas. En la imprenta Balbi, una de las más grandes de Buenos Aires, las enormes rotativas no se detienen. Es que ya están imprimiendo las boletas que Telerman y la mayoría de los partidos de izquierda usarán el próximo 3 de junio. Además, afiches, volantes, periódicos y cartas que los candidatos les hacen llegar a los ciudadanos.
"Los años electorales marcan la diferencia -explica Julio Balbi, presidente de la imprenta que hace veinte años trabaja para partidos políticos-, y la facturación promedio anual es, como mínimo, el doble que en años en los que no hay comicios."
La particularidad de confeccionar boletas es que sólo se pueden imprimir un mes antes de la votación. Por eso, es necesario tener máquinas y personal preparado para responder a esos cortos tiempos de impresión. Aunque la producción de boletas para jefe de gobierno porteño sea más fácil que para la elección nacional, deben hacer 20 millones en diez días: Telerman encargó aproximadamente cuatro veces el número del padrón (que en la ciudad de Buenos Aires es de 2.573.731) y el resto, alrededor de dos millones cada uno. En cambio, las boletas presidenciales presentan más dificultad: son casi tres veces más grandes que lo habitual y se debe imprimir 200 millones en cuarenta días.
Para hacer frente a esta monumental carga de trabajo, en Balbi las máquinas funcionan las veinticuatro horas. Para lograrlo, en los picos de demanda, las 50 personas que habitualmente forman parte de la empresa incrementan sus turnos de trabajo de ocho a doce horas diarias. Pero además, en los tres meses de mayor intensidad, entre diez y quince personas más se suman al plantel.
La disputa porteña
Macri quiere explicarnos qué estaría bueno; Filmus nos invita a conocerlo, y Telerman inunda la ciudad de signos más. Una vez que los publicistas definieron las pautas de comunicación, los avisos de radio y televisión no se hicieron esperar. Pero menos costosos y más duraderos resultan los afiches y folletos que empapelan la ciudad a menos de quince días de los comicios. En la imprenta Balbi producen alrededor de un millón de volantes y doscientas mil afichetas por semana (cifras que pueden duplicarse en las elecciones presidenciales).
En la ciudad de Buenos Aires, la pugna por la jefatura de gobierno está en un momento clave. Y los candidatos utilizan todos los medios a su alcance para instalarse. Uno de ellos son los trailers publicitarios (dos gigantografías iluminadas y con sonido se montan sobre una plataforma móvil), que acompañan a los candidatos en algunas actividades o refuerzan su presencia en zonas que no forman parte del circuito habitual.
"La otra semana estuvimos en el recital de Bersuit Vergarabat promocionando a Filmus", cuenta Sergio Yanov, el titular de Say Publicidad, una de las firmas que ofrecen este servicio. Así, mientras los fanáticos escuchaban los temas preferidos mediante el sonido del trailer que llevaba la imagen del ministro de Educación, un equipo de promotoras repartió folletería y explicó las propuestas.
También Macri utilizó este servicio para la apertura de locales de Pro y algún acto. "En época de elecciones, trabajamos con el ciento por ciento de nuestra capacidad instalada y necesitamos refuerzos", explica Yanov. Por eso, "en los dos meses de mayor demanda recurrimos a estudiantes universitarios, que tienen horarios flexibles y les interesa un trabajo temporario".
Agencias de publicidad y comunicación, promotoras, encuestadores, consultoras, imprentas. Para ellos, éste es un año de trabajo intensivo y no necesitan presentarse en ninguna lista para ganar.





