
Computadoras en casa para todos los empleados
Muchas firmas de Europa y EE. UU. regalan PC a su personal; para algunos, es una intromisión en la vida privada
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"Queremos mostrar que utilizar Internet es simple, que es un elemento más de la vida cotidiana -dice Jean-Marie Messier, CEO del grupo-. No podemos aceptar que nuestros empleados piensen que Internet es complicado. Para la empresa, además, favorecer la difusión de la tecnología es un elemento que hace a nuestra cultura."
La iniciativa, anunciada hace pocos días en la asamblea general de accionistas de Vivendi y difundida por el diario francés Libération, se aplicará desde septiembre próximo y abarcará a todos los empleados, cualquiera que sea su jerarquía, que acepten la oferta. Los que quieran llevarse la PC a casa deberán pagar únicamente una contribución simbólica de dos dólares por mes por el acceso a Internet.
La idea no es original. Vivendi sólo les sigue así el paso a Ford (con 300.000 empleados en todo el mundo), Delta Airlines (75.000) e Intel (70.000), que han anunciado programas de este tipo en los Estados Unidos. General Motors y Daimler-Chrysler piensan igual.
"Es claro que los individuos y las compañías que quieran tener éxito en el siglo XXI deberán ser líderes en el dominio de las tecnologías informáticas", precisó Jacques Nasser, presidente de Ford, cuando anunció la iniciativa que la empresa automotriz lleva adelante en colaboración con Hewlett Packard desde febrero último.
Para Ford, esta política representa una inversión enorme, ya que las computadoras que ofrecen a sus empleados son equipos avanzados. Sin embargo, se niega a revelar las cifras.
Mientras tanto, no faltan quienes ya están sugiriendo que si las empresas comienzan a hacer este tipo de ofrecimientos, las ventas de computadoras en comercios minoristas o por medio de la Red podrían sufrir una baja considerable.
En abril, Ford organizó una prueba piloto con 110 empleados, para asegurarse de que no hubiera problemas de distribución y servicio posventa de los equipos.
El programa intenta responder a tres necesidades. "Al utilizar regularmente Internet en sus casas y con sus familias, los empleados aprenderán a manejar un medio que cada vez se usa más -dice Kathleen Vokes, una vocero de Ford-. Además, podrán responder mejor a nuestros clientes que visitan la página de la empresa regularmente. Y en términos de comunicación, adquirirán el hábito de recibir y manejar información."
Los motivos reales
Mientras se multiplican, estas iniciativas han originado en los Estados Unidos un debate sobre la motivación real de las empresas.
Algunos sindicatos estiman, por ejemplo, que la distribución de computadoras no es más que un medio que utilizan los empleadores para hacer trabajar a sus empleados en sus casas, exponiéndolos a trabajo extra y no remunerado.
"Es una inquietud legítima, pero depende mucho del sector de la economía al que nos refiramos -dice Robert Drago, profesor de Derecho de Trabajo en la Universidad de Pennsylvania-. En las industrias de servicios y de tecnologías, puede ser un verdadero beneficio para la gente, porque la computadora e Internet se han vuelto piezas esenciales en el trabajo."
Las computadoras y los teléfonos celulares ya tornan borrosas las fronteras entre trabajo y vida privada. En Ford, aclaran que "ése no es el objetivo". Y lo demuestran con el argumento de que ya hay gente que trabaja en sus propias computadoras portátiles en la empresa, pero para hacerlo deben acceder a un software especial con códigos de acceso. "Las máquinas que distribuiremos a los empleados no tienen esos códigos. La idea aquí es que la gente pueda capacitarse, pero también divertirse según su voluntad."
Las compañías buscan de esta manera familiarizar a sus empleados con la Red. Equiparlos puede ser una manera de vencer las reticencias de aquellos que todavía no se deciden a empezar a navegar, y suelen sentirse cohibidos en el trabajo frente a compañeros y colegas más avanzados.
"Estamos en un momento en el que los intereses de empleados y empleadores coinciden", estimó Drago. Agregó que, de cualquier manera, hace falta prevenir los excesos y estar atentos a que la computadora que la empresa regala en casa no se transforme en un instrumento dedicado solamente al trabajo.





