
Consejos para evitar conflictos personales
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Las relaciones interpersonales conflictivas influyen negativamente en la calidad del trabajo. Sin embargo, son prácticamente imposibles de evitar.
De entre todos los potenciales conflictos, las malas relaciones con los jefes y la dificultad para delegar tareas en los empleados que se tienen a cargo son dos de los ejemplos más frecuentes. Aquí se ofrecen, para beneficio de todos, algunos consejos prácticos para suavizar las inevitables incomodidades que provocan estos conflictos.
Buenas relaciones
Dos de cada tres empleados no creen que sus jefes estén haciendo un buen trabajo. El resultado proviene de un estudio que realiza desde 1974 el investigador norteamericano Bob Nelson. La buena noticia es que, en buena medida, los líderes no nacen, sino que se hacen. La solución está muchas veces en gerenciar las relaciones con los jefes.
Según opinan los especialistas, hacerlo implica manejarse con expectativas razonables, comunicarse honestamente y usar el humor para enfrentar los conflictos. Otras claves incluyen:
- Ofrecer soluciones, no problemas
Quejarse por una dificultad o culpar a alguien por ella sólo sirve para que el jefe se ponga a la defensiva. Por el contrario, lo mejor es reconocer ante él explícitamente que se comprenden las presiones que sufre, y ofrecer una solución que funcione para los dos. - Pedir disculpas
Si se comete un error, lo mejor es reconocerlo. "Es una acción extremadamente poderosa ante un jefe, que sin embargo se utiliza pocas veces", dice el profesor Jeffrey Pfeffer, de la Universidad de Stanford. Después de la disculpa, lo ideal es retomar el tema con un enfoque positivo. - Manejar información relevante
"Una buena medida es averiguar en qué áreas el jefe necesita información y esforzarse por mantenerse actualizado en ellas. Esto proporciona un punto a favor", dice Pfeffer. - Establecer alianzas
Otros gerentes dentro de la misma organización pueden actuar como mentores, y desde esa posición ofrecer información valiosa sobre cómo acercarse al jefe en cuestión y manejar la relación con él.
Bajo control
Muchos directivos encuentran que delegar les resulta imposible: tratan de manejar personalmente cada tema y prestan atención obsesiva a cada detalle. Lo malo es que al mismo tiempo descuidan una de sus funciones principales, que es utilizar su tiempo para mantener un enfoque de conjunto de su área y determinar objetivos en el largo plazo.
La cura para este mal existe y se llama delegación de tareas.
"El management no significa hacer todo el trabajo personalmente o decirle a cada persona todo lo que debe hacer. Por el contrario, es hacer que el equipo de colaboradores tome deciciones por sí mismo y considere nuevos ángulos de visión para sus tareas", asegura Amanda Lathroum, manager del área de software de servicios de Netscape Communications.
Para saber delegar es importante, además:
- Diferenciar lo que se puede delegar de lo que no. En el primer grupo se encuentra la búsqueda y reunión de información;el trabajo de chequeo de datos y cifras; las reuniones que no sean demasiado importantes y el trabajo organizativo.
Por otra parte, no conviene delegar el planeamiento a largo plazo, el establecimiento de objetivos y el manejo directo de los empleados -es decir, los encuentros de evaluación, la motivación y la determinación de hábitos de trabajo.
- Confiar en los propios empleados
Esto implica desprenderse de pensamientos como Puedo hacer el trabajo mejor y más rápido o Si delego las tareas no voy a saber qué está ocurriendo en cada proyecto . - Establecer objetivos y líneas de trabajo con cada colaborador.
- Explicar la importancia de cada proyecto, para dar a los empleados más responsabilidad e involucrarlos en los temas.
- Recompensar a los empleados que alcanzan los objetivos propuestos en tiempo y forma, y dar guia a los que no.


