
De una buena idea a un negocio
El proceso de incubación de un emprendimiento incluye el análisis de las propias capacidades, el estudio del mercado potencial y la definición de costos.
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Todo microemprendimiento debe nacer de una idea creativa y del análisis de su viabilidad en el mercado para tener mayor garantía de efectividad y éxito. Estamos acostumbrados a ver nacimientos y muertes rápidas de microemprendimientos de toda índole porque seguramente se encararon con más impulso que análisis y creatividad.
Antes de su puesta en marcha, el emprendimiento debe atravesar el proceso de incubación de una idea de negocio o proyecto laboral , que incluye varias etapas:
- Análisis de habilidades, conocimientos y preferencias
Es necesario hacer un listado detallado de todo lo que uno ha aprendido a hacer durante su vida, aquello para lo que más facilidad se tiene. Es preciso tomarse el tiempo para escribirlo, ya que estos conocimientos serán la base para conocer fortalezas y debilidades.
Esta reflexión también permitirá darse cuenta de qué perfil complementario al propio deberán tener las personas con quienes se generen asociaciones para constituir el emprendimiento.
- Análisis de la realidad contextual
Este paso implica ponerse en el lugar del consumidor en general, y afinar la sensibilidad para poder percibir qué servicios o productos podrían estar faltando en el mercado para cubrir una necesidad específica. También implica estar bien informado y, fundamentalmente, tener una actitud positiva y apertura mental: no creer que todo ya está inventado.
Allí donde se advierta una necesidad, habrá una oportunidad de negocio.
- Creatividad
Todos somos creativos, sólo que a veces no lo sabemos, ya que criticamos o juzgamos con dureza las propias ideas. Es necesario dedicarse a jugar con toda la información del afuera y de sí mismo que se tendrá por escrito, combinando, asociando, generando ideas aunque parezcan alejadas de la realidad.
Es un ejercicio fundamental que es preciso realizar continuamente para la innovación constante del negocio por desarrollar.
- La caza de ideas fuerza
De todas las ideas que se hayan consignado, se elegirán aquellas que parezcan más fuertes, innovadoras, diferentes, hasta llegar a definir una sola para desarrollar. - Investigación de mercado
Paso fundamental e ineludible de este proceso consiste en determinar la factibilidad de que una idea se transforme en un negocio.
Es necesario determinar quién y cómo es el perfil y las características específicas de los potenciales clientes, saber dónde se encuentran localizados e ir en su búsqueda con una pequeña encuesta de opinión que deberemos armar e implementar.
Cuanto mayor sea la muestra o cantidad de personas encuestadas, más validez tendrán sus resultados. Si el resultado de la investigación es positivo, podremos seguir adelante. Si no, deberemos cambiar la idea en algún aspecto o elegir otra.
- Carpeta de idea de negocio o proyecto laboral
Consiste en crear una carpeta específica con el desarrollo de todas las características de la idea elegida: su definición, sus objetivos, las necesidades que cubrirá, sus aspectos o valores diferenciales respecto de lo que ofrece la competencia (a la que también habremos estudiado previamente), su desarrollo, las personas o equipo que la llevarán adelante, sus ventajas y desventajas en relación con el mercado, sus costos estimativos de inicio, el planeamiento de cómo la comunicaremos y cuáles serán los pasos que deberemos cumplir para ponerla en marcha.
Esta carpeta será de gran utilidad para evaluar a posteriori si vamos en camino de alcanzar nuestra meta. Después de todo este proceso, ya podemos pensar en llevarla a la realidad no sin tener en cuenta los conocimientos sobre gestión empresaria necesarios.
La autora de la nota es directora operativa de la Fundación Salvat




