
Desde un saber milenario
El eneagrama se propone como una herramienta para el trabajo en equipo
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La empresa quería que sus gerentes tuvieran la mejor capacitación. Implementó, entonces, un plan de actividades que incluyó cursos de formación de liderazgo, coaching, administración del tiempo, estrategias varias. Cuando terminó el programa todos mejoraron: habían adquirido nuevos conocimientos y herramientas útiles para optimizar su desempeño.
Sin embargo, la empresa todavía no estaba conforme, algo en la actitud de sus empleados seguía sin funcionar. Entonces, indagaron sobre una técnica que trabajara sobre los aspectos de la personalidad y que sirviera, además, para afianzar las relaciones interpersonales. Así fue que encontraron el eneagrama.
Durante siglos, algunas comunidades buscaron la forma de conocer, de manera exhaustiva, a sus integrantes. "Los monjes sufí, con la ayuda del eneagrama (nueve puntos) y mediante la danza, podían captar las características de cada persona", comenta Lucía Inserra, profesora nacional de Bellas Artes y precursora, junto con Roberto Pérez, de este método milenario en la Argentina.
Los sucesivos aportes culturales lograron una modificación en la aplicación del método, pero su resultado siempre es el mismo: conocer y desarrollar las cualidades innatas.
"Se actualiza este sistema desde las tipologías que representan las personalidades -explica el profesor de Filosofía Roberto Pérez-. Podemos reconocer en cada área de una empresa la ausencia de personas con cierto tipo de cualidades y subsanarlo con los aportes de virtudes de otros integrantes para equilibrar las carencias".
Esta es una herramienta de lenguaje actitudinal que se propone realizar un diagnóstico y dar cuenta de los resultados futuros. "Primero llegamos a cada persona; después trabajamos sobre la casa central o la sucursal y luego con cada equipo de trabajo", dice Lucía Inserra.
Pioneros poco convencionales
Oscar Schmidt, director general de Metropolitan Life Argentina, implementó los talleres de eneagrama en su empresa y se convirtió en un apasionado de esta disciplina: "Empezamos con los niveles gerenciales y el cambio fue explosivo. Ya pasaron más de 350 empleados por la experiencia. Además, cambió la relación de trabajo en equipo en todos los niveles. Por ejemplo, cuando un gerente tiene un problema, se habla en términos de eneagrama; en vez de decirnos estás muy severo, decimos: Hoy estás muy ocho".
Lo que intenta esta filosofía es identificar las personalidades, según los nueve estilos que componen esta tipología. En estos términos, cada estilo de liderazgo va a enfocar los logros de una empresa según su punto de vista: rigurosa organización, firmeza en las decisiones, buen clima de trabajo, ayuda mutua o creatividad.
Schmidt opina que "si una empresa quiere ser exitosa no alcanza con una sola estrategia. El secreto del eneagrama es comprender que necesitamos incorporar todo".
El deseo de trabajar con gran respeto por las personas es el lema básico. "Es fundamental que las empresas tomen en cuenta que los valores y aportes de cada uno de sus empleados, no importa el orden jerárquico, mejorarán funcionalmente la producción", concluye Roberto Pérez.




