El ingenio puede ser una fuente de trabajo
La tarea de los que elaboran crucigramas, juegos y otros entretenimientos
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Un juego de palabras, de ingenio o de preguntas suele ser disparador de un tentador desafío personal o un divertido reto para compartir con la familia o los amigos. La inquietud es: ¿cómo se conciben y quiénes son los creadores de estas aventuras lúdicas que permiten a tantas almas -aun con varios abriles amontonados- ponerse por un rato en la piel de Peter Pan? Sin duda, pese a la fantasía de genios y sabelotodos que pueda tejerse a su alrededor, se trata de personas que se esfuerzan como cualquier otra que se gana el pan, aunque la tarea que realizan no sea de las más comunes. Stanko Jerebic, colaborador de LA NACION, Diana Kot, que trabaja para Joker y Juegos de Mente, y Diego Beltramone, uno de los integrantes del pequeño emprendimiento Juegos Mate, develan algunos secretos de esta usina intelectual.
Por aprender el idioma
Fue en Eslovenia, su país de origen, donde Stanko (de 74 años) comenzó a resolver los juegos de palabras que, con los años, se transformaron en la materia prima de una actividad laboral que supo alternar con otras. "Tuve una gran variedad de trabajos: desde carpintero hasta gerente de una fundición, y me jubilé como secretario de redacción de la revista Joker", explica este licenciado en Filosofía, que atesora la friolera de 27.000 juegos en su nutrida producción.
"Al llegar a la Argentina, en 1949, pensé que la mejor manera de aprender el idioma era la lectura de Selecciones del Reader´s Digest y los crucigramas. Entonces, como no había revista alguna de juegos -recuerda Stanko-, empecé a llenar un bibliorato con entretenimientos de mi producción. Y cuando en 1972 apareció la primera revista de entretenimientos, Joker, allá fui con mi bibliorato y me solicitaron algunos juegos que no conocían." Así, el campo de acción fue ensanchándose a varias revistas de las editoriales Abril y Perfil, principalmente, y a LA NACION, desde hace 20 años. "Primero en los entretenimientos varios del cuerpo del diario y luego también en la Revista con el criptograma literario, que considero una de mis más grandes creaciones", detalla.
Sujeto a una metódica rutina de trabajo, Stanko explica: "Las ideas de nuevos juegos surgen de la lectura de revistas extranjeras, aunque no todos son adaptables. En mi haber contabilizo alrededor de 120 juegos de palabras, a los que hay que sumar algunas decenas de lógica y deducción".
Palabras lindas
"Fagot, examen, tarot, déficit... son palabras lindas", se entusiasma Diana Kot con los etéreos elementos que debe manipular para cumplir con los más de 60 juegos de palabras mensuales que entrega puntualmente en Joker y Juegos de Mente, donde figura en relación de dependencia, aunque trabaja en su casa.
Ante semejante producción, la rutina y la repetición parecen difíciles de eludir, pero Diana, autodidacta y amante del idioma, les encuentra la vuelta: "El día que no me divierta más, dejaré el trabajo. Cada vez que dibujo, por ejemplo, un esquema para un crucigrama, el desafío ante la hoja en blanco es como si fuera el de la primera vez. Entonces se me ocurre alguna palabra que me gusta, como penumbra, y empiezo a cruzarlas, aunque hay algunas cortas que indefectiblemente se repiten porque el idioma es limitado. Y cuando está completo, redacto las definiciones".
Aquí es cuando la compañía de los libros resulta imprescindible. "Durante estos años fui comprando tantas enciclopedias, diccionarios técnicos, científicos y bíblicos, ¡qué ahora me tapan!", se ríe Diana, que comenzó a trabajar en esto a los 19 años, cuando la computadora aún no era una herramienta usual. "Empecé con la máquina de escribir y las palabras que iba usando las archivaba en un cuaderno para no repetirlas, era un trabajo totalmente artesanal. Ahora, la PC y el diccionario de la máquina facilitan la tarea."
Rueda lúdica
Desde el universo de los números, precisamente en unas olimpíadas de matemática, comenzó a concebirse Clac, un juego que inventaron Paulo Tirao y Leandro Cagliero, ambos doctores en matemática, docentes e investigadores, que junto con Diego Beltramone, ingeniero electrónico, comenzaron, en 2002, el emprendimiento Juegos Mate (info@juegosmate.com.ar).
"Clac es la onomatopeya de una rueda que gira y para en determinados lugares. Se trata de un juego para adultos bastante innovador en el tipo de consignas y en el material con que está hecho, que es de madera para que suene bien. A diferencia de los tradicionales juegos de preguntas y respuestas, en éste se trata de, por ejemplo, convencer a otra persona sobre alguna cuestión, escribir un verso con rima sobre un tema, dibujar una manzana aerodinámica o contar un chiste. Está orientado para que responda no sólo el que más sabe, sino también el que tiene alguna otra habilidad", precisa Beltramone.
En esta joven y pequeña firma cordobesa, que comenzó a gestarse con este juego creado por los matemáticos, las ideas lúdicas continuaron progresando con otros entretenimientos infantiles y de espionaje, y hasta servicios para empresas. "Surgió la posibilidad de hacer juegos a medida, por ejemplo, para organizaciones que necesitan una metodología lúdica en la capacitación de los empleados y hasta juegos para promocionar determinados productos." Además, hay otras alternativas: "Como la competencia con grandes empresas es muy fuerte, pensamos aprovechar las fortalezas de las que ya tienen el área comercial armada. Entonces les ofrecemos nuestros juegos para que los fabriquen, los comercialicen y los distribuyan bajo licencia. Uno de nuestros socios está en Alemania negociando este tema", se entusiasma Beltramone.
Así, mientras para muchos el juego puede ser más que un simple entretenimiento, para quienes trabajan pensando con el fin de que otros piensen jugando, también.
Palabras inventadas
Entre los aficionados a los juegos de palabras es habitual la queja ante definiciones que parecen caprichosas. "A veces, en los juegos aparecen palabras que no figuran en un diccionario común, entonces la gente fantasea con que las inventamos, pero no inventamos nada -dice Diana Kot-. La calidad en el trabajo -agrega- tiene que ver, entre otras temas, con definir las palabras de la manera más correcta. Uno no pretende que esto sea una actividad supereducativa, pero de alguna manera lo es, estás jugando con el idioma. Y como a la mayoría de los que lo hacemos en general nos gusta el idioma, tratamos de realizarlo lo mejor posible."
Stanko Jerebic también es poseedor de algunos ejemplos elocuentes al respecto.
"La anécdota más sabrosa la viví cuando conocí a un prosecretario que me dijo: "Ah, usted es Jerebic. ¡Cómo me hizo trabajar! Tuve que rehacer una gran parte de su crucigrama gigante, donde incluyó la palabra icé (subí la bandera) cuando todo el mundo sabe que izar se escribe con z, y se publicó izé, nomás. O la del amigo compositor de juegos que incluyó una forma del verbo abolir: yo abuelo", cuando se trata de un verbo defectivo.





