El poder hacer como sinónimo de poder ser
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"Lo propio de los humanos (...) es de vez en cuando ser agentes de acontecimientos, dar origen voluntario a lo que no ocurriría si no hubiese querido que sucediese. Es decir, ser sujetos protagonistas de actos intencionados."
De Fernando Savater. El valor de elegir, Editorial Ariel, 2003, Pág. 44
Estas pocas líneas de texto del filósofo español condensan todo un universo de lecturas, que va desde las clásicas recomendaciones para delegar, pasa por las claves de la motivación y llega hasta el más reciente y novedoso empowerment.
Para decirlo de un modo un poco más crudo, hay una buena cantidad de libros y seminarios que podríamos tirar a la basura si comprendemos en profundidad el significado de la frase elegida.
Hay varios indicadores que nos confirman que somos seres humanos, aunque algunos son más categóricos que otros. Nuestra diferencia fundamental respecto de los restantes seres vivos que ofrece la naturaleza es que, para bien o para mal, podemos modificar la realidad.
Así se construyó el primer cuenco para beber agua, como también se originó el agujero de ozono que, tarde o temprano, podrá aniquilarnos como especie. En cada acto hay decisiones y, por lo tanto, responsabilidades. Al intervenir en las transformaciones, nos asumimos como seres humanos.
Es bastante conocido que las organizaciones se componen de seres de la misma condición, por lo que se deduce que todos tienen la necesidad de manifestarse por medio de transformaciones de la realidad. A mayor intervención, mayor humanidad y viceversa. He aquí la semilla del poder por la que tantos dan la vida o destruyen las de otros. Se trata del poder hacer.
Cualquier trabajador -sin diferenciación de jerarquías- al que se le reduce su capacidad de transformar la realidad se lo deshumaniza. Cuando el propósito es ampliar sus posibilidades de acción se enriquece. Esta distribución tiene un fundamento más vital que los índices económicos.
El diseño de un nuevo formulario, la reparación de un engranaje, la compra de una nueva empresa, una campaña de publicidad, la redacción de una nota, más millones de etcétera son las distintas dimensiones de una realidad modificada voluntariamente por uno o varios individuos.
Es el poder hacer, sinónimo del poder ser. Esto es lo que se llama filosofía barata: no tiene mayor costo que la decidida voluntad de extender al máximo las posibilidades humanas de cada uno. En las empresas, se lo conoce como desarrollo de personal.




