
Farmacéuticos: la profesión se revalorizó al ritmo de la industria
Hay más demanda en puestos clave y se están pagando mejores salarios
1 minuto de lectura'
Reconocidos por su habilidad para descifrar la casi siempre ilegible letra de los médicos, los farmacéuticos de la Argentina pasan por un momento más que bueno debido al pleno empleo.
La fórmula de este promisorio presente, que revaloriza sus servicios y ofrece mejores salarios, está impulsada por las búsquedas provenientes de la industria del sector y, sobre todo, de las oficinas de farmacias.
Sucede que ante la obligación de prescribir medicamentos por nombres genéricos y la progresiva oferta de productos farmacéuticos de venta libre, sumado a la renovada competencia del rubro generada tras la crisis con la aparición de nuevos locales y pacientes más informados, la presencia de estos profesionales en las farmacias es cada vez más requerida.
Tanto, que hasta resulta difícil satisfacer.
"En la Capital Federal, donde hay cerca de 1600 farmacias en actividad, están faltando 300 farmacéuticos para cubrir puestos clave.
Y no sólo están todos empleados, sino que por esa misma razón los honorarios profesionales han aumentado. En 2000, el sueldo de un experto era de aproximadamente 900 pesos, y hoy subió a un promedio de 2200", advierte Marcelo Peretta, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos porteño, y director de la carrera en la Universidad Maimónides.
La plena ocupación también alcanza a los 6300 farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, donde se matriculan "entre 30 y 50 profesionales por mes, aunque no todos lo hacen teniendo trabajo", afirma Néstor Luciani, presidente del Colegio de Farmacéuticos bonaerense. "Es que ante las nuevas exigencias del mercado, las farmacias -agrega- se han visto en la necesidad de contar con empleados jerarquizados. Y últimamente también hubo una gran demanda de los laboratorios, sobre todo de cosmética."
Al mismo tiempo, "la formación de las grandes cadenas ha generado mayores oportunidades de empleo para los jóvenes, sobre todo para aquellos que por razones económicas no pueden abrir su propia oficina de farmacia. Y, generalmente, lo que se busca es que tengan vocación por la atención al público", dice Antonio Di Chello, director del posgrado de Marketing de la industria farmacéutica en la Universidad de Belgrano.
Ocurre que a diferencia de los antiguos boticarios consagrados a la alquimia en el propio laboratorio, con la expansión de la industria, hoy los conocimientos de estos profesionales resultan clave en el mostrador. "Los pacientes están más, pero no mejor, informados. Y esto nos obliga a estar actualizados y preparados para orientarlos en la consulta, explicarles cuál es el medicamento adecuado y cómo tomarlo. De hecho, uno de los nuevos desafíos que encaramos es el seguimiento fármaco-terapéutico del paciente, sobre todo del crónico, que implica el cambio de rol del farmacéutico", explica Peretta.
Estrategias en la góndola
Una atención adecuada favorece a la gente, pero también al desarrollo de un negocio que no escapa a las tendencias del marketing, como salta a la vista en los locales.
"La evolución que hay, no sólo en farmacia, con respecto a la atención centrada en el cliente, más la competencia que se generó luego de 2001 acrecienta la importancia de atender al público como paciente, pero también como cliente. Y de ahí el marketing aplicado a las instalaciones, la iluminación, cómo se distribuye la mercadería en las góndolas, al horario de atención, al entrenamiento del personal y del farmacéutico para ofrecer un servicio con valor agregado. Ya no se trata sólo de expender un medicamento mediante una receta", detalla Di Chello.
Junto al imprescindible asesoramiento no quedan al margen otros servicios tradicionales. "La farmacia tiene que funcionar como un centro de atención primaria de la salud, donde el farmacéutico controle la presión arterial, aplique vacunas y medicamentos inyectables, y brinde todos los servicios que completan la atención farmacéutica -subraya Peretta-. Como sucede en los pueblos y ciudades pequeñas, el boticario, además de ser conocido por su nombre de pila, es un verdadero agente de salud", destaca Luciani.
Capacitación para atender mejor al cliente
Más allá de saber de medicamentos, en el competitivo mundo de las farmacias, que los empleados dominen algunos secretos de marketing hoy puede ser distintivo a la hora de atender mejor al paciente-cliente. Al menos, así lo entendió el Grupo Pharmakus, una cadena que reúne a 63 farmacias tradicionales en todo el país, y que este año inauguró la Escuela de Negocios Farmacéuticos.
"En esta primera etapa (la escuela) está destinada a nuestros empleados y a mitad de año lo abriremos a la comunidad con la intención de ofrecer un curso con salida laboral. Se trata de brindarles herramientas comerciales sobre un negocio muy competitivo, que demanda una mayor capacitación porque la gente que se acerca al mostrador hoy viene con muchos más conocimientos", dice Marcelo Albornoz, director de la escuela y gerente general de Pharmakus.
Así, desde principios de mayo, y durante cuatro meses, los empleados de los locales porteños concurren a clases dos veces a la semana para aprender sobre temas de atención al cliente, trabajo en equipo, liderazgo, estrategias de venta, entre otras cuestiones. En agosto próximo, las clases se extenderán para los empleados de Tandil y Rosario, y en Buenos Aires, para todos aquellos que estén interesados en capacitarse sobre estrategias del negocio farmacéutico.





