La historia de vida del gigante blanco

Fue la primera gran industria del país
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25 de junio de 2002  

Durante décadas, varios argentinos guardaron la comida en heladeras Siam, lavaron la ropa en la lavadora Aurora, prepararon la comida en las cocinas Volcán y limpiaron la casa con aspiradoras Yelmo. Y los fines de semana, ya entrados los años 60, las familias salían a pasear en el auto de fabricación nacional Siam di Tella.

La compañía nació en 1910 de la mano de Torcuato di Tella, en pleno apogeo del modelo agroexportador. La primera invención se trató de una amasadora mecánica, que alivianaba el trabajo de los panaderos.

Pero no fue hasta la década del 30, con el comienzo del modelo de sustitución de importaciones, que la fábrica alcanzó verdadera relevancia. Durante estos años produjo las primeras heladeras -que competían con las importadas norteamericanas General Electric-, motores eléctricos y grandes transformadores de energía.

El gran salto lo dio a partir de la década del 40, alentada por un contexto de guerra y posguerra que obligaba a producir lo que antes se traía desde afuera. En esos años se fabricaron los primeros lavarropas.

La década del 60 no sólo fue la más importante desde el punto de vista de la innovación tecnológica, sino que la marca comienza a hacerse conocida en el mundo. En esos años exportaba sus productos a 32 países.

La decadencia empezó en los años 70, y se agravó en los 80, cuando en pleno gobierno radical pasó a manos privadas. La década del 90, finalmente, marcará el final. Pero la empresa volvió a nacer con la llegada del nuevo milenio.

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