La importancia de dar la bienvenida a la empresa

Gloria Cassano
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29 de junio de 1999  

Difícilmente quienes tienen como responsabilidad la selección de personal duden de cuál es la metodología y los pasos por seguir para encontrar la mejor persona para un puesto. Sin embargo, una vez terminado ese proceso, pocos piensan en la importancia del primer día, la primera semana y hasta el primer mes de trabajo de esa persona. Como consecuencia, lo que a veces se espera del nuevo empleado no se cumple y, en algunos casos, esa persona renuncia antes de cumplirse un mes.

Vale comentar un caso. Después de un arduo trabajo de selección que incluyó evaluaciones varias (técnicas, psicológicas y ambientales), examen médico y pedido de tres referencias laborales, una persona ingresó en una empresa. El primer día, su superior le inventó una tarea para que se quedara a trabajar hasta las 10 de la noche porque "así sabe, desde el comienzo, que acá se trabaja duro y hasta tarde".

El ingresante entendió el manejo como una agresión y una falta de respeto. Aún no estaba identificado con la empresa (no hubo tiempo) y ni siquiera conocía al resto de las personas (nadie se las había presentado). Al otro día decidió no regresar: después de que le habían trasmitido que para la empresa "lo más importante eran sus recursos humanos", advirtió que eso parecía no tenerse en cuenta.

Para lograr el compromiso

El proceso de inducción es tan importante como el de selección y sobre esto deberán hoy trabajar las empresas que quieran asegurarse un verdadero compromiso de las personas.

Muchas organizaciones tienen programas de inducción que duran hasta tres meses para sus nuevos empleados.

Es fundamental que en el primer día de trabajo algún miembro de la empresa, ya sea del departamento de Recursos Humanos, el superior inmediato o hasta un compañero de área, le explique al ingresante cuáles son las normas mínimas: horarios, motivos de ausencia, lugares para comer y, aunque resulte irrisorio, dónde está el baño.

Mucha gente encuentra durante su primer día que nadie sabe que ingresa, no tiene un lugar asignado, su jefe no está y termina leyendo un manual interno que, con suerte, puede tener algún dato que le resulte interesante.

Otra necesidad imperiosa es que se le dé por escrito una síntesis de sus responsabilidades más importantes, sus tareas y dónde encontrar la información que requiera para realizarlas. En general, los nuevos empleados no saben qué hacer y terminan archivando papeles que están allí desde hace meses.

Las empresas que tienen organizados programas de inducción suelen incluir en ellos reuniones con los nuevos empleados, para presentarles a los directivos de la organización y, mediante videos u otras metodologías basadas en imágenes, describir ante ellos el organigrama de la compañía, sus productos o servicios, su historia y otros datos.

Es aconsejable además que, durante la primera semana, el jefe dedique al nuevo empleado unos cinco minutos diarios para preguntarle cómo se siente, si necesita ayuda, si hay algo que no entiende, y brindarle el apoyo que pueda requerir.

Estará ganando un empleado en el que podrá confiar, darle responsabilidades para que decida, es decir, todas aquellas habilidades por las cuales resultó seleccionado. Es importante saber que el ser humano, sensible al medio y al trato que recibe, aumenta y mejora sus competencias cuando siente que quienes lo rodean lo tienen en cuenta y le dan las herramientas que necesita para realizar su trabajo.

Como síntesis, no basta con asegurarse el mejor candidato para el puesto, es necesario también recibirlo y brindarle el espacio que requiere para que, finalmente, eso se cumpla.

La autora de la nota es directora de la consultora Gloria Cassano & Asociados

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