
Las dotcom , en crisis
Por Gabriela Corry
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Junto a la magia del nuevo siglo, recibimos la explosión de negocios vinculados con Internet que, día tras día, despertaron amplias expectativas en la creación de empleos. Las dotcom y sus proveedores movilizaron el mercado laboral, convirtiéndose en una de las áreas más dinámicas y atractivas para profesionales y ejecutivos de diversas especialidades. Incluso los nuevos empleos generados no se limitaron al ámbito de la tecnología.
Entre tanto entusiasmo, se habló mucho sobre el fenómeno de los jóvenes entrepreneurs que, a partir de una idea, montaron empresas ambiciosas y de las razones que motivaron a los ejecutivos o profesionales que desarrollaron una carrera tradicional en empresas off com para abandonar la seguridad de estas organizaciones y unirse a proyectos virtuales.
El negocio virtual, entonces, ha reclutado un importante número de empleados, en sus distintos niveles, en la primera mitad del año. La gente ingresó en las dotcom porque se apasionó con el proyecto y con la posibilidad de iniciar algo sin precedente.
Actualmente, dichas estructuras de recursos humanos se encuentran apoyadas en proyectos seriamente cuestionados. La caída en el valor de las acciones de tecnología repercutió sensiblemente en la industria de Internet e incrementó el escepticismo de los inversores hacia las firmas on line, cada día más necesitadas de capital. Para ellas, obtener financiamiento es cada vez más difícil y las rondas de inversores cada vez más complejas, aun cuando las compañías muestren modelos de negocios en funcionamiento y hayan generado estructuras de management sólidas.
Con este escenario, aparecen en las agendas de los CEO de las dotcom los temas urgentes: superar la crisis, mejorar la rentabilidad, consolidar y potenciar el proyecto, entre otros. Las últimas noticias del mundo virtual anuncian algunos cierres de compañías y otras decididas a implementar -mundial o localmente- políticas de reducción de personal en búsqueda de mayor eficiencia y utilidad neta.
Por lo tanto, llegó el momento de preguntarnos: ¿qué harán las dotcom con todos aquellos recursos humanos que deberán retirarse de la organización? Recursos que dejan la empresa no necesariamente por su desempeño y, muchos de ellos, profesionales que fueron "invitados" a ser parte del proyecto.
Toda empresa que reconoce el valor preponderante de sus recursos humanos para el desarrollo del negocio, también a la hora de reducir su estructura, debe sustentar su política de recursos humanos con una comunicación transparente. De esta manera asegura su difusión a la totalidad de los integrantes de la organización, involucra activamente a la dirección superior y evita que se desvalorice el capital de los recursos humanos que continúan trabajando en la empresa. Este camino no se aleja del interés de la empresa en ningún momento y acepta el imperativo moral de apoyar con medios y herramientas la reinserción de los trabajadores que deben abandonar la organización.




