Las paritarias trabadas y discutidas por culpa de un año electoral

Alejandro Rodríguez
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31 de mayo de 2015  

Para entender las paritarias 2015 hay que contemplar que estamos en un año electoral. Históricamente, el estado de la macroeconomía ha sido uno de los factores fundamentales que determinaron el rendimiento del oficialismo en las elecciones. Desde que asumieron los Kirchner en 2003, los dos peores resultados electorales para el Frente para la Victoria (2009 y 2013) coincidieron con períodos de recesión económica.

El 2014 fue el peor año del ciclo Kirchner con estimaciones privadas que ubican la caída en el nivel de actividad por encima del 2% y con la inflación llegando a un pico cercano al 40% anual. En 2015 el oficialismo se juega mucho más que en los comicios de 2009 y 2013, ya que estas elecciones eran de medio término y solamente se votaba para elegir miembros del legislativo. Hoy está en disputa el sillón de Rivadavia y el plan del Gobierno es revertir la mala situación económica sin importar las consecuencias a futuro.

Es primordial para el Gobierno mostrar que la inflación está controlada y que la actividad está creciendo. Como ya nadie cree en las estadísticas oficiales, necesita mostrar resultados reales. En materia de inflación su estrategia apuntaría a que las mediciones privadas arrojen un número cercano al 25% en septiembre

octubre. En gran medida, el objetivo de bajar la inflación está cumplido gracias al ex presidente del Banco Central Juan Carlos Fábrega, quien frenó la escalada del dólar paralelo y con ello las expectativas de devaluación, con una fuerte suba de tasas de interés y una agresiva política de emisión de Lebacs para absorber el excedente de pesos que genera el financiamiento vía emisión del gasto público.

La contracara de las políticas monetarias contractivas de Fábrega fue la caída del producto bruto interno. El trabajo sucio ya está y para asegurarse que la inflación se mantenga contenida, el último obstáculo que debe sortear el Gobierno son las paritarias. Los empresarios no son filántropos, están en el negocio de ganar plata y el Gobierno cree que corre el riesgo de que los aumentos de salarios se traduzcan en aumentos de precios.

Hoy las paritarias son noticia de primera plana y los porcentajes que se manejan son un termómetro que nos anticipa la inflación futura. Obviamente no podemos guiarnos por los valores (arriba de 40%) que reclamaron los sindicatos al comenzar a negociar ni por los techos de 25% que se deslizaron desde el Ejecutivo. Si bien las partes pueden fijar cualquier aumento de común acuerdo, se necesita la homologación del mismo por parte del Ministerio de Trabajo.

En 2014 pocos gremios lograron acuerdos salariales que consiguieron acercarse a la inflación y hoy buscan aumentos que no sólo acompañen a los precios el año próximo, sino que además procuren recomponer parte del poder de compra perdido. Por ejemplo, el gremio del personal no docente de las universidades privadas logró un aumento en dos tramos que ubicará el salario bruto un 38% por arriba del año pasado. Obviamente éste es un acuerdo que representa a una porción muy menor de los trabajadores y afecta a un servicio que no es tenido en cuenta en la mayoría de los índices de precios, y por lo tanto se escapa a los titulares de las noticias y a la mirada atenta del ministro de Economía.

La paritaria docente nacional cerró en 27% mientras que los docentes porteños acordaron con el gobierno local un aumento de 34% (recordemos que Mauricio Macri también está en campaña). La Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, y los Metrodelegados, consiguieron aumentos de 30%. La Uocra y UPCN firmaron a principios de mayo aumentos de 27 por ciento.

El Gobierno ya jugó la carta del cambio en el mínimo no imponible, pero la pelea con los gremios que no cerraron acuerdos continúa con paros y amenazas de más medidas de fuerza. Bancarios y camioneros buscan subas superiores al 30%. El gremio de los aceiteros, que había logrado una suba de 36%, tiene paralizada la actividad del sector generador de divisas ya que el acuerdo alcanzado con la patronal fue rechazado por el Gobierno. Difícil saber en cuánto cerrarán las paritarias restantes, pero al final los aumentos se parecerán más al 25% que buscaba el Gobierno que al 40% que arrancaron pidiendo los gremios.

Director del Dpto de Economía, Ucema

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