
Las pasantías pueden ser una inversión
Una empresa de software aplica una política de beneficios para integrar a los estudiantes a la compañía
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"Nosotros invertimos en los jóvenes que realizan pasantías porque la idea es que no se vayan. El costo de la capacitación es muy alto", explica Andrea Guggini, gerente de Recursos Humanos de Calipso Software, empresa de soluciones integradas para la gestión, el control y desarrollo de negocios.
Antes del ingreso en lacompañía, los estudiantes tienen que pasar varias pruebas: "Las universidades nos remiten los currículum y los estudiantes seleccionados tienen entrevistas técnicas, psicofísicas y con personal de Recursos Humanos para ver si se adaptan al perfil requerido", agrega.
Calipso Sotware establece una primera evaluación en la que se les brinda las herramientas básicas de trabajo. Durante un año, los novatos cumplen con un plan de capacitación y asisten a cursos en forma espontánea o a los requeridos por su sector de desempeño. Los jóvenes, además, cuentan con el apoyo de un tutor de su misma área y otro de la Universidad.
Mejorar la ley
Mientras regía la antigua ley de pasantías, que permitía que las experiencias laborales se extendieran hasta cuatro años, el régimen fue tildado de abusivo.
Con la intención de mejorar la situación, se sancionó la ley 25165/99 que establece que los pasantes no pueden permanecer en las empresas más de un año en esa situación, ni trabajar más de cuatro horas diarias. Las críticas hablan ahora del escaso tiempo que tienen los alumnos para hacer su experiencia laboral.
"Con la ley anterior, generalmente, trabajaban dos años y quedaban efectivos. Un año es muy poco tiempo evaluar si pueden quedarse o no. Además, la carga horaria de trabajo es insuficiente. A la gente de desarrollo, por ejemplo, que se dedica a investigar no puede cortársele la actividad a cuatro horas. Seguimos tomando pasantes, pero el proceso está un poco detenido", comentó Guggini.
Un camino alternativo
En Calipso Software respetan la ley aunque no acuerdan del todo con ella. "A la empresa -dijo la ejecutiva- no le conviene tener dos personas trabajando por cuatro horas, sino una efectiva por ocho. Con la nueva ley el pasante no rinde, tiene la mitad de la retribución, se incrementan sus gastos y obtiene menos experiencia".
En este sentido, para Guggini lo ideal sería restituir la jornada de ocho horas y la posibilidad de renovar el contrato de pasantías hasta dos años.
Por eso, la empresa de soluciones integradas para la gestión, control y desarrollo de negocios decidió tomar su propio camino en relación con el tema de las pasantías.
Para hacer que los jóvenes estudiantes tengan una mayor participación en la firma y alejarse del halo de segregación que, en algunos casos, tiñe al régimen, decidieron que sus pasantes cobraran aguinaldo y vacaciones. "Es una forma de integrarlos. Podría decirse que el pasante es habitualmente discriminado por tener menos beneficios que los trabajadores efectivos. Acá, las vacaciones son pagas en la misma cantidad de tiempo que los contratados, y el aguinaldo también", explicó Guggini.
En algunos casos, también se les paga una pequeña indemnización. "Hace un tiempo rescindimos el acuerdo con uno de los jóvenes y entendimos que, por todo lo que había contribuido y aportado, se merecía una asignación simbólica como reconocimiento."
La gerente negó que esta política de integración hacia los pasantes pueda generar disconformidad entre los demás empleados efectivos. En primer lugar, porque los sueldos de los junior -que van de 600 y 700 pesos- no pueden compararse con los de los contratados. Y en segundo término porque los beneficios a los que acceden los pasantes están de acuerdo a los mismos.
En una empresa donde la mayoría de los empleados cursa estudios universitarios o de posgrado y en la que el promedio de edad es de 30 años, la energía, inquietud y el entusiasmo que brindan los pasantes no sólo son adecuados al ambiente de trabajo sino también valorados.
La experiencia de los jóvenes empleados
Si bien muchos de los pasantes que se desempeñan en Calipso provienen de carreras relacionadas con las Ciencias Económicas, la compañía no tiene restricciones a la hora de reclutar. Los novatos se desempeñan en áreas de desarrollo, instrumentación y administración.
"Nos tratan de la misma manera que a quienes están efectivos. Sé por mis compañeros que en algunas empresas el trato es diferente", comentó Joaquín Gimeno Herrera, estudiante de la licenciatura de sistemas de la Universidad de Belgrano y actual pasante.
En la empresa, Gimeno Herrera se desempeña como jefe de desarrollo del producto Calipso One. Consultado sobre su tarea como pasante, el joven comentó: "Me dieron la oportunidad de estar al frente del proyecto y asumo la responsabilidad".
Pablo de Santo tiene 23 años e ingresó en el departamento de Marketing de la empresa en diciembre de 1998 gracias a un aviso en un diario. Aunque todavía es pasante -para él rige la antigua ley- ya es el responsable del área. De Santo se graduó en Comercialización en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y, actualmente, estudia Comercio Internacional. Además de ponderar la política sobre vacaciones y aguinaldo de la compañía, el joven destacó "la buena predisposición de la empresa ante cualquier problema del estudiante".
En 1997, Laura Rosati ingresó en Calipso como pasante. Hoy, ya efectivizada y a punto de recibirse de analista de sistemas, es jefa en el área de soporte. Sobre la política de beneficios que la empresa provee, opinó: "Es muy buena. Ayuda a los pasantes que no tienen otro tipo de cobertura social".





