
Las ventajas de clonar al personal
Por Jorge B. Mosqueira
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Hace pocos días se difundió la noticia de que Dolly, la oveja clonada, había dado un estirón. Aunque nació hace tres años, presenta síntomas de vejez correspondientes a 9. Desde la ciencia, es un tropiezo. Comercialmente, puede ser una ventaja. En la clonación humana, sólo habría que esperar siete años para que despunte la briosa juventud de los 21 y otros siete para desecharlo.
A alguien tiene que habérsele ocurrido ya reemplazar la selección de personal por la clonación. La búsqueda se simplificaría y los costos finales bajarían con creces.
Hasta ahora, debemos reconocer, se emplean métodos engorrosos. Hay que describir un perfil y luego salir a encontrar al sujeto ideal entre una población salvajemente distribuida por el mundo, educada de modo dispar y anticuado, hasta que finalmente se contrata a un individuo que porta la intolerable arrogancia de creerse único e irrepetible. Sin escrúpulos, si el clon tendiera a cometer una falta, se le puede indicar: ¿Ves? Tengo decenas como vos esperando en el vivero . El clon obedecerá de inmediato porque, aunque su vida es corta, no querrá desperdiciar el poco tiempo que le quede.
El mayor atributo del clon es que puede programárselo de acuerdo con las necesidades. Está comprobado que casi todos tenemos alguna característica sobresaliente respecto de los otros. Hay quienes poseen una memoria fotográfica, los que necesitan menos horas de sueño o los que tienden a una mayor estabilidad emocional.
La ciencia está descubriendo que la secuencia genética puede ser manipulada a medida de los deseos, por lo que tendríamos la posibilidad de ir a buscar un empleado a la esquina. Un clon obsesivo nos atenderá, mezclará la secuencia correspondiente y nos entregará otro clon, más adaptado a nuestro gusto. Así, alcanzaremos la dotación perfecta.
Otro de los hallazgos es que pueden combinarse genes humanos con genes animales. Por ejemplo, hombres con monos darían algo así como humonos , lo cual simplificaría también tanta carpa blanca, tanta lucha prolongada e inútil para degradar la educación pública y obtener mano de obra descalificada. Además, los humonos no tendrían los mismos derechos que los humanos: están fuera de convenio.
La ciencia, empero, no aporta todas las soluciones. Los clones de 21 años tendrán una experiencia de 7. Los de 42, una experiencia de 14. ¿Quién contrataría a un adolescente para dirigir una empresa? El mundo feliz es una utopía de pesadilla que, por ahora, está lejos. Tendremos que seguir utilizando, afortunadamente, los métodos artesanales de selección con todas sus sorpresas y desilusiones, no programados por computadora.
El autor es consultor de empresas y profesor universitario





