
Regalos de fin de año más austeros y originales
Las empresas eligieron homenajear sin gastar
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Agradar y sorprender a la persona que se quiere homenajear sin escaparse de un devaluado presupuesto suele ser una tarea que demanda, además de tiempo, algo de ingenio y creatividad. Es que cuando llegan estas fechas y los regalos se imponen en la agenda se sabe de la energía que exige la faena. Y más aún si los obsequios se multiplican por cientos, como sucede en las empresas que pese a la crisis aprovechan las fiestas para tener un gesto de reconocimiento y agradecimiento con sus empleados o clientes.
Aunque en 2002, en comparación con el penoso fin de 2001, se notó un leve aumento en la disposición de las compañías para continuar con la tradición de los regalos, éstos no tuvieron las características de antes. "En 2001 estábamos sufriendo las consecuencias del corralito. Hoy tampoco es fácil, pero las compañías tuvieron el ánimo de hacer lo que no se hizo en el año anterior, poder cerrar el año con alguna perspectiva más optimista. Sin embargo, a pesar de esta incipiente mejoría nada es comparable con la década del 90, cuando no se daba abasto y lo importado aparecía como novedad y atraía por su precio", sostiene Angel Macri, vicepresidente de la Cámara Argentina de Regalos Empresarios y Artículos Promocionales.
Es que con la convertibilidad los valores de los presupuestos eran completamente distintos a los de hoy y los artículos importados aparecían como los protagonistas de la fiesta. "Si bien las compañías conservaron el presupuesto en pesos de otros años, con la de valuación los costos aumentaron muchísimo, entonces mantener el nivel de los productos importados era muy difícil. De todos modos, nosotros ofrecimos cosas nacionales, con mucho esfuerzo porque los talleres no estaban preparados para recibir una gran demanda", dice Teresa Trajterman, directora de Gala regalos empresarios, que también reconoce una ligera mejora en el requerimiento de sus servicios.
Entre la vieja costumbre del almanaque, pasando por la caja de vinos o la canasta con golosinas navideñas, hasta la clásica lapicera hay múltiples opciones. "Hace tiempo el regalo era la agenda, un vino o una cigarrera; ahora la tendencia es regalar algo más funcional, más práctico. Cajas de té, por ejemplo, que no son imprescindibles pero son simpáticas, cubiertos para asado, jarros de café, bolsos, baldes de champagne. Y cada vez más, la pretensión de las empresas de grabar su marca en el artículo que regalan", agrega Trajterman.
Más allá del valor económico, un regalo siempre transmite un mensaje, es una manera de que las organizaciones estén presentes en el imaginario del cliente. "El regalo traslada un mensaje de la empresa al receptor del producto -opina Macri-. Objetos valiosísimos u otros que cuestan menos de un peso, en ambos casos son regalos con un mensaje, alguien que está pensando en quien lo recibe, además del mensaje subyacente que es use nuestros servicios ."
Día de campo para la familia
Conocedoras de las estrategias de marketing, cada vez son más las empresas que buscan sorprender a los clientes con invitaciones a espectáculos, a salas de cine o a restaurantes de renombre. Justamente, con esta idea de augurar buenos momentos, DirecTV Argentina agasajó a más de 300 suscriptores invitándolos a pasar un día de campo en el country San Eliseo, en San Vicente, que incluye una clínica de golf con el maestro Roberto De Vicenzo, el uso de canchas de tenis, juegos recreativos, sorteos y obsequios, además de un típico asado, según precisa Alejandro Zunda Cornell, director de Marketing y Programación de DirecTV.
Consciente de la importancia de mimar al cliente, Zunda Cornell explica: "Hoy, cuando las empresas ven que es tan difícil captar clientes, advierten la importancia de cuidar a los que se tiene. Nosotros tratamos de brindarles beneficios adicionales. Esta vez la invitación está pensada para toda la familia y la gente ha respondido con gusto porque les complace que una compañía de servicios los tenga en cuenta."
En estos tiempos vertiginosos y difíciles, ¿a quién no le gusta recibir un regalo? Aunque sea un tradicional pan dulce, porque convengamos con el popular dicho español: A nadie amarga un dulce .




