Sexo y negocios
POR SHERE HITE Prentice Hall, 235 Págs.; 26 pesos
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La revolución sexual de los años sesenta y setenta marcaron un punto de inflexión en las relaciones familiares. Las mujeres irrumpieron en el mercado con más fuerza y relegaron sus roles tradicionales. Sin embargo, no ocupan en la actualidad demasiados cargos directivos en las organizaciones empresariales o gubernamentales.
Revertir estas limitaciones sería posible si tanto hombres como mujeres aprendieran a conocerse y respetarse desde los diferentes códigos con que la cultura condiciona cada reacción.
A partir del estudio y análisis de los ambientes laborales y las relaciones entre gente del sexo opuesto, Shere Hite arribó a interesantes conclusiones. Consultados directivos de grandes empresas del mundo desarrollado, confirmaron una apertura hacia la contratación de jóvenes brillantes y bien calificados para formarlos e incentivarlos a ocupar cargos directivos.
Como posible causa del llamado techo de cristal o límite al crecimiento de la mujer en la empresa, reconocieron los inconvenientes que representa abandonar la carrera durante años para dedicarse a educar a sus hijos y perder experiencia y ventajas respecto de otras colegas más jóvenes.
Los prejuicios, preconceptos y tabúes que tiñen las relaciones entre personas del sexo opuesto reconocen su origen en los rígidos roles impuestos por la cultura y la familia. Llevados a un extremo terminan por estropear carreras, amistades, climas laborales y expectativas de superación personal. Sin embargo, no representan más que modelos mentales que es necesario vencer apelando a una reprogramación psíquica que incentive la libertad para abordar cualquier tipo de relaciones interpersonales, sin que esto altere la capacidad y oportunidades en el trabajo.




