
Una gran vuelta de tuerca
Hoy son 191 las operarias que trabajan a la par de cualquier hombre en las plantas industriales de las tres principales compañías automotrices en el país
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Las mujeres están incursionando en sectores que, hasta hace poco, eran exclusivos de los hombres. Uno de ellos es la industria automotriz que, por otra parte, comienza a pisar fuerte nuevamente en la producción nacional.
Con la robotización de las plantas industriales y los diseños ergonómicamente amigables tanto para hombres como para mujeres de cualquier contextura, el operario u operaria ya no deben realizar grandes esfuerzos físicos en sus tareas.
Esta modernización da un fuerte empuje a la diversidad de géneros en la contratación de operarios.
En Fiat, que comenzará a producir en 2008 una nueva pickup en su planta de Córdoba, incoporarán alrededor de mil empleados. "Estamos abiertos al ingreso de mujeres" comentó Javier Vernengo, Director de Relaciones Exteriores de la empresa.
En julio último Ford incrementó la producción de 304 a 340 unidades por día, por lo que se decidió contratar a más gente.
"Teníamos mujeres cubriendo puestos administrativos y jerárquicos, pero nos faltaban operarias. Buscando la diversidad decidimos incorporar a las chicas", comentó Jorge Di Nicci, director de Relaciones Institucionales de la empresa. Hoy son 57 las mujeres que trabajan en la planta de Pacheco.
Esta es una tendencia que poco a poco se va afirmando en el mercado automotriz argentino. Peugeot, Citroën y Volkswagen son los que comenzaron a contratar mujeres en sus plantas de producción.
"En 2004 ingresaron 16 mujeres en nuestra planta, hoy son 70", dijo Ginés Torner, responsable de Relaciones Laborables de Peugeot Citroën Argentina.
Volkswagen también comenzó la contratación de mujeres en 2004, en la planta que tiene en Córdoba. Al año siguiente decidieron hacer lo mismo en la de Pacheco. Hoy son nueve las que trabajan en Córdoba y 55 en Buenos Aires.
En general provienen de las más diferentes actividades, desde recepcionistas y cajeras hasta empleadas de estaciones de servicio, sin previa experiencia, por lo que se tuvo que capacitarlas.
En Peugeot, la capacitación duró entre dos y tres semanas. "También se les dio claves técnicas, cursos de seguridad, y lineamientos de calidad", afirmó Torner.
La modalidad varía según la empresa. En Ford apuntaron a una capacitación general para enseñarles los procesos de producción, y una específica para áreas como las de soldadura. "Las entrevistas estaban, más que nada, orientadas a conocer la personalidad de las chicas", dijo Eduardo Galdeano, jefe de prensa de la automotriz.
Mientras que en Volkswagen las hicieron pasar por un programa de certificación de competencias.
Cambios por la inclusión
En un ambiente donde predominaban los hombres, el ingreso de las mujeres suponía cambios edilicios inevitables. Adaptación de vestuarios, construcción de baños y hasta lugares especiales para las recientes madres. "Tenemos una sala de pro lactancia para que las mujeres que están amamantando puedan seguir haciéndolo", comentó Di Nucci.
En Peugeot Citroën también adaptaron los puestos en cuanto a lo ergonómico. Según Ginés Torner, "no teníamos ni operarias mujeres ni instalaciones apropiadas". La saturación de la producción, con 500 autos por día, y las instalaciones llenas impiden que sigan incorporando operarias.
Sin embargo, los cambios no sólo fueron de infraestructura, sino también culturales.
"Al principio los hombres las miraban como analizándolas, pero de a poco ellos les permitieron integrarse a sus momentos de descanso -comentaron en Volkswagen-, y hoy podemos asegurar que la convivencia es excelente."
Para evitar una segregación, en Ford decidieron no concentrar a las chicas en un solo sector. En su planta de Pacheco se encuentran una o dos mujeres en cada área de producción.
"Al principio me costó un poco, porque siempre estuve rodeada de mujeres, pero creo que a ellos también les pasó lo mismo", opinó Carina Verónica Barriento, de 27 años.
En Citroën realizan encuestas al personal y luego de la incorporación de las chicas pudieron observar que los operarios estaban muy contentos con el trabajo de ellas.
Juan Mercado, un operario de Ford con más de 30 años en la planta, aseguró que es muy bueno tener a mujeres como compañeras de trabajo.
Por qué lo eligen
Detrás de un overol azul, lentes especiales y guantes que protegen sus manos, se encuentra Mónica Godoy. Cuando las chispas terminan de caer alrededor suyo, deja la soldadora y se saca dos pares de guantes.
"Yo era recepcionista, pero me acostumbré rápido a trabajar con las máquinas y rodeada de hombres", comentó, mientras exhibía sus uñas perfectamente arregladas.
En Ford, ellas argumentan un buen nivel de salario como razón para dejar cualquier otro empleo o profesión anterior.
Es el caso de Natalia Leguizamo, profesora de educación física, de 29 años, que hoy trabaja soldando. "Antes no tenía mucha salida laboral. Ahora estoy en una buena empresa, prestigiosa y me siento cómoda acá", afirmó.
En Volkswagen las valoran por la organización, meticulosidad y sensibilidad que poseen. Además, porque por su sola presencia el resto de los operarios cuida su vocabulario, lo que lleva a una mejor convivencia para todos.
La familia en primer lugar
Hay una característica que une a todas las operarias de la planta de Ford. Cuando se decidió incorporar a las mujeres a la línea de producción, priorizaron a la familia de los operarios.
"Ford nació como una empresa familiar y seguimos continuando ese espíritu", afirmó Di Nucci. Es por eso que es muy común encontrar a padres e hijos, y ahora a sobrinas, hermanas y también hijas.
Para evitar cualquier tipo de conflicto, se ubica a los nuevos operarios en distintos sectores, ya que el tamaño de la planta lo permite.
En Peugeot Citroën instrumentaron una política similar. En 2005, cuando se produjo lo que ellos llaman "el gran ingreso", que fue de 36 operarias, priorizaron a los familiares. "Tenemos el afán de fomentar la diversidad en la empresa", concluyó Torner.




