
Vestir bien para mejorar el rendimiento
Los uniformes de trabajo son uno de los factores que mantienen al personal motivado y afianzan la relación con la empresa
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Azul y amarillo. Rayas verticales rojas y blancas. Verde con vivos azules. No se trata de colores que identifican clubes de fútbol. Son la imagen de una empresa, el distintivo de una cultura organizativa.
Puntualmente, cada seis meses, las grandes compañías destinan una importante suma de dinero para vestir a sus empleados. Semejante inversión tiene sus motivos, entre los que se destacan brindar una buena imagen, garantizar la seguridad de los trabajadores y mantener al personal motivado.
En las empresas de servicios, donde el contacto con el cliente es permanente, mantener la buena imagen es una de las claves para crecer y desarrollarse. Dentro de las industrias, donde los accidentes laborales son moneda corriente, el uniforme es una de las maneras más efectivas de reducir los riesgos de trabajo. "Con la vestimenta las empresas buscan mejorar su imagen y brindar seguridad a sus empleados. Cada vez se está poniendo más hincapié en que, además de vestir bien, el empleado esté a salvo y confortable con la ropa que lleva puesta", dice Marcela Cupitó, consultora de indumentaria profesional de Grafa, empresa que se encarga de fabricar tejidos y diseñar uniformes laborales.
Las alternativas para disminuir el riesgo van desde el diseño mismo de la prenda, que debe incluir fuelles debajo de los brazos y en el pecho para permitir la movilidad, hasta un tratamiento especial de la tela para hacerla resistente al fuego o a ciertas sustancias peligrosas.
Sin embargo, más allá de la imagen y seguridad, la ropa es un factor de motivación importante: "El hecho de que la persona esté cómoda hace que rinda más para la empresa. Además, la vestimenta logra que el empleado se sienta orgulloso de pertenecer a esa organización. Estar bien vestido, con ropa de buena calidad, es uno de los factores que ayuda a mantener al personal motivado", asegura Salvador Sonsino, gerente de Marketing de Grafa.
Elegancia, confort y seguridad
En la moda de la vestimenta profesional abundan los colores fuertes y llamativos, los escudos con el logo de la empresa, los gorros con vicera y los pañuelos haciendo juego.
Las estrategias son diversas. Hay empresas que invierten mucho dinero para que sus empleados luzcan impecables y otras que prefieren no hacer ostentación para que la gente crea que esa reducción de costos se trasladará a los productos o servicios ofrecidos.
También existen diferentes maneras de encarar un cambio de imagen. Algunas compañías hacen participar en la elección y diseño de la prenda a sociólogos, psicólogos, gerentes de Recursos Humanos, Marketing y Compras. "En algunos casos los empleados intervienen en el diseño de la prenda porque, en definitiva, son ellos los que van a utilizarla", sostiene Sonsino. Cupitó agrega: "A veces también se hace participar al consumidor".
Para el cambio de imagen luego de la privatización, el Correo Argentino decidió tercerizar la compra de los uniformes de los carteros, del personal de atención al público y de los empleados del centro de tratamiento postal que se encargan de manipular los paquetes y las encomiendas.
El Correo Argentino compra cada seis meses 5000 uniformes de cartero, 2000 de atención al público y 800 de personal interno, que demandan un inversión de 500.000 dólares, cifra que se incrementa durante el invierno.
Juan Carlos Polidoro, vicepresidente de Supliers SA, empresa que se encarga de hacer la gestión de compras para el Correo Argenino, explica las razones que impulsaron a cambiar de uniforme, del tradicional pantalón y camisa gris al actual azul y amarillo.
"El objetivo del cambio de vestimenta era dar una imagen más elegante al cartero convencional. Se realizó un corte de vestir en lugar de uno de ropa de trabajo. Las dimensiones, las caídas y la tela son distintas. Por ejemplo, se utiliza un género que es más resistente a las arrugas." Sin embargo, la implementación fue bastante complicada porque en algunos casos la elegancia puede ir en contra de la comodidad. Hay que tener en cuenta que los carteros recorren entre 5 y 8 kilómetros diarios, con 12 kilos de carga sobre el hombro y en condiciones climáticas muchas veces adversas.
"A veces es difícil hacerles entender que tienen que usar la corbata con 35 grados de temperatura. Además, es muy complejo mantener una imagen uniforme en todo el país por los diferentes climas. Mientras que en el Norte siempre hace calor, en el Sur todo el año es frío", comenta Polidoro.
En Cliba Ingeniería Urbana tuvieron que renovar su imagen luego de que reemplazaran a Manliba en la recolección de residuos en la ciudad de Buenos Aires. El color predominante es el verde oscuro, con detalles en azul.
Hugo Guerrero, integrante del departamento de compras de la empresa, sostiene que más allá de la estética se hace hincapié en la seguridad del personal operario y de mantenimiento, lo que incrementa mucho el costo de cada prenda.
"Además del uniforme el personal lleva otros elementos de seguridad como guantes, calzado adecuado y una cinta reflectiva para que pueda verse a la persona en la oscuridad", sostiene Guerrero.
Aunque Cupitó asegura que es imposible que una prenda cumpla con todas las necesidades, considera que para que un empleado se sienta a gusto "es importante privilegiar una sobre otra, de acuerdo con la tarea que se realiza y el tipo de servicio que brinda".
Costos y Duración
- Un equipo estándar de pantalón, camisa y chomba oscila entre los 12 y 14 pesos. El costo de cada conjunto puede llegar hasta los 40 o 50 , depende de la tela y el modelo.
- Hay tejidos muy caros y sofisticados, como las bandas reflectivas para los que trabajan en la vía pública o las telas que tienen un tratado especial. Una prenda contra la lluvia o las quemaduras puede llegar hasta triplicar el costo de la vestimenta.
- El tiempo de vida útil de un uniforme profesional varía de acuerdo con la calidad y uso. Pero la práctica indica que su duración es mayor que la que establece la ley, que obliga a las empresas a proveer al empleado un equipo cada seis meses.





