
Voluntarios a sueldo
Las estructuras del tercer sector se complejizan y requieren personal remunerado
1 minuto de lectura'
Se lo llama tercer sector , y con este nombre genérico se concentra un conglomerado de actividades cuyo denominador común es no pertenecer ni a la esfera del Estado ni al sector mercantil. Clubes sociales y deportivos, entidades culturales y religiosas, instituciones educativas, de salud, organizaciones dedicadas a servicios sociales, comunitarios... la lista es larga.
Su historia y su desarrollo están inseparablemente ligados al carácter voluntario del trabajo de sus integrantes, que ven en estas actividades una forma de canalizar diferentes inquietudes y búsquedas personales. No obstante, la paulatina complejización de sus estructuras fue dando lugar a un mayor grado de profesionalización, lo que determinó que se constituyeran también en importantes oferentes de empleo.
Las áreas de educación y salud son las que concentran mayor cantidad de trabajo remunerado; por la misma especificidad de la tarea y también porque comparten un mercado con el sector privado que las obliga a ganar competitividad, explica Mario Roiter, investigador del Centro de Estudios del Estado y la Sociedad (Cedes) . "Un tercero sería cultura, deporte y recreación, que tiene muchos remunerados, pero también conserva un carácter voluntario."
Aquellas organizaciones que son más formales exigen mayor profesionalización, y también las que proponen actividades que requieren determinadas calificaciones, como los que se dedican a alfabetización, psicología y asistencia social, tratamiento de discapacidad o enfermedades.
Al margen del factor de empleabilidad, es claro que el desarrollo de una actividad voluntaria en el marco de una institución constituye un trabajo, más allá de no ser remunerado.
Roiter señala que "cuando se contabiliza la riqueza que genera un país a lo largo del año, se excluye todo trabajo que no reciba una retribución salarial. Creemos que su exclusión es una expresión más del divorcio que se verifica entre la esfera de lo económico y la esfera de lo social".
Senderos que no se bifurcan
Hay que decir que la actividad voluntaria y la profesional no siempre conducen a caminos que se bifurcan. La experiencia marca más bien todo lo contrario: se potencian, se retroalimentan, y una da lugar a la otra.
Según Patricia Debeljuh, docente e investigadora de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), "el voluntariado juega un papel en la promoción del pleno empleo, incluso para aquellos en busca de un trabajo pago, puede impulsar la confianza en ellos mismos, proveer acceso a redes de lugares de trabajo y una oportunidad para el desarrollo de habilidades específicas que les puede abrir puertas en el mercado laboral".
El trabajo de carácter voluntario también puede llevar a la creación de nuevos trabajos, al desarrollar servicios que luego son absorbidos por el Estado o por el mercado, constituyéndose en trabajos pagos. "Un ejemplo es la respuesta innovadora de los voluntarios de todo el mundo a la epidemia del VIH/sida que llevó a la creación de cientos de trabajos remunerados en los sectores público y privado de la salud", describe Debeljuh.
Ayuda desde la empresa
Una modalidad de trabajo extendida es el voluntariado corporativo. "Se trata de una estrategia más extensa de inversión comunitaria y un medio de perfeccionamiento del personal -explica Debeljuh-. Algunos empleadores proporcionan tiempo libre para que su personal lo aporte en una acción voluntaria; otros proveen algún tipo de apoyo o asistencia financiera, o bien prefieren reconocer y apoyar el compromiso ya existente de su personal con organizaciones sin fines de lucro."
Cualquiera que sea el modelo, hay indicios que muestran que el voluntariado apoyado por la empresa aumenta las aptitudes y la lealtad con la compañía, así como también mejora la imagen de la organización en la comunidad local.
Esta mayor interrelación entre las organizaciones sin fines de lucro y las empresas obliga a estas instituciones "a adaptar su lenguaje a aquel que se maneja en el sector privado. Por eso, el marketing, el management, la eficiencia y la eficacia son variables cada vez más buscadas por las ONG", concluye Debeljuh.
En números
- En la Argentina, el empleo en organizaciones sin fines de lucro creció 4 veces más rápido que el de la economía total (24% contra 6% en los últimos 5 años).
- Representa el 3,7% del total del empleo no agrícola de la economía, el 9,4 % del sector de servicios y el equivalente a un tercio del empleo público del país en todos sus niveles, nacional, provincial y municipal.
- El 11% de los que trabajan en el tercer sector recibe remuneración por su tarea, mientras que un 89% realiza sus actividades de manera voluntaria.
- Se estima que el personal empleado tiempo completo llega a las 855.000 personas, de las cuales 464.000 son remuneradas, en tanto el resto son voluntarios. Los que realizan sus tareas voluntariamente con una frecuencia menor a las 30 horas semanales serían 2.655.000..
- En América latina, el 18% del total de las horas trabajadas en estas organizaciones es provisto por los voluntarios. En la Argentina el porcentaje es mayor, alcanza al 30,1%. En países como los Estados Unidos y Holanda, por ejemplo, representan el 42,9% y 39,2% respectivamente del total.
Fuente: Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad (Cenoc), Centro de Estudios del Estado y la Sociedad(Cedes), Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos, y Naciones Unidas





