
Empresas que funcionan con dos cabezas
Compañías, como la tecnológica SAP, apostaron a un sistema de conducción compartida con dos CEO que complementan sus ideas
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MADRID.- No es fácil llegar a lo más alto de una compañía y mucho menos, una vez arriba, tener que compartir el podio. Sin embargo, el modelo de negocios de doble comando o co-CEO, parece estar instalándose en algunas grandes multinacionales y, por cierto, con mucho éxito. Tal es el caso de SAP, la empresa alemana de tecnología, líder mundial en soluciones de negocios, que tras la deslucida gestión de su anterior CEO, decidió apostar a un modelo de conducción compartida para renovar la compañía. En 20 meses, no sólo los números muestran que la decisión fue acertada, sino que fueron lo suficientemente buenos como para acallar las voces críticas, que juzgaban imposible conciliar los egos de dos número uno .
Claro que una compañía con dos cabezas no funciona con la misma lógica que la que tiene una sola. Por lo pronto, los dos CEO de SAP, el danés Jim Hagemann Snabe y el norteamericano Bill McDermott, tienen poco de parecido y mucho de complementario. El primero es un fanático matemático, con un perfil más bien analítico y que conoce al pie de la letra las operaciones de la empresa; el segundo, en cambio, un vendedor extrovertido y acelerado, que se encarga de comercializar los productos y atraer nuevos clientes.
"Se necesitan indefectiblemente personas bien diferentes para que funcione", dice Hubertus Kuelps, director de comunicaciones globales de SAP. "En nuestro caso, Jim entiende mejor la mentalidad europea, mientras que Bill va perfecto con la norteamericana. Y somos una compañía global, a la cual esto le viene bien."
Andrew Campbell, director de la Escuela de Negocios Ashridge, en Reino Unido, opina: "Cuando nuestro cerebro hace un mal juicio, no hay mejor defensa que tener un colega, cuya aprobación se necesita, con un cerebro distinto". Pero dice a Financial Times: "Si dos individuos no se llevan bien, el resultado es peor que cuando hay una sola cabeza".
Egos aparte, Kuelps destaca por ello que en todo momento los dos CEO deben comprender que es fundamental mostrar un frente unido. "Si un solo papel puede entrometerse entre ellos, entonces ése es el fin", sentencia el número uno de comunicaciones de la compañía. Sería algo así como en un matrimonio: los conflictos se resuelven puertas adentro, y luego el discurso se unifica puertas afuera o con los hijos.
"Cuando hay algún conflicto, lo que hacen es que le piden al resto que no se involucre y se sientan juntos a resolverlo; el mayor riesgo teóricamente es que alguien logre dividirlos", admite Kuelps. Por ello, dice, "hablan mucho por teléfono y usan el sistema de telepresencia, hasta para conferencias de prensa". "Así, aun si uno está en Europa y el otro en Estados Unidos, con señas se van entendiendo y dividiendo las respuestas."






