
En las carnicerías aún esperan para creer
Despierta pocas expectativas el acuerdo para estabilizar la oferta; en algunos locales aún llega menos carne de lo habitual
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Poco menos de una semana después de firmado el acuerdo por el precio de la carne, no se perciben aún modificaciones en el panorama de los comercios minoristas.
Según los comentarios recogidos en un recorrido realizado por LA NACION en negocios de los barrios de La Boca, Parque Patricios y Recoleta, los carniceros siguen pagando el mismo precio por la media res que la semana anterior; la entrega de carne no se ha normalizado a pesar del repunte del ingreso de hacienda en el Mercado de Liniers y el cese del paro realizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), y no se esperan por el momento bajas en el costo de los cortes.
"Estamos en un estado de incertidumbre total. Los proveedores no saben si va a haber carne ni a qué precio. Nosotros por ahora pagamos el kilogramo de media res de ternera 6,80 pesos", contó Roberto Sueyro, propietario de la carnicería ubicada en Caseros 2030, en Parque Patricios.
"El acuerdo es un «chamuyo», no va a servir para estabilizar los precios", dijo el comerciante, mientras atendía a varios clientes a la vez.
Después fundamentó su pensamiento: "Es imposible que se solucione el problema si no se ataca por donde empieza, que es en el frigorífico. Los frigoríficos trabajan en negro y se llenan de plata y después el Gobierno nos persigue a los comerciantes chicos", se quejó Sueyro, tras lo cual acotó: "Para colmo, los medios periodísticos andan diciendo que nosotros tenemos el 70% de la rentabilidad. Ojalá fuera así".
Inferior calidad
El pesimismo respecto del reciente acuerdo no es patrimonio exclusivo de Sueyro ni del barrio donde él trabaja. Antonio Azuaga, de la carnicería Covadonga, en Rodríguez Peña casi Las Heras, tampoco ve un panorama muy alentador a futuro, aunque vende en uno de los barrios de más alto poder adquisitivo de la Capital.
"Nos siguen entregando menos carne, la mitad de lo normal, a 8,40 el kilo, y encima mirá lo que es esta carne", dice, dando vuelta un enorme pedazo de bife, con la habilidad típica de los carniceros. "Este pedazo de carne que estoy vendiendo parece sacado de un búfalo, es de muy mala calidad. ¿Cómo no voy a perder clientes si, de vender animales de 55/60 kilos [media res], estoy vendiendo animales del doble de tamaño, que la gente de este barrio no consume?", manifestó Azuaga, en referencia a los gustos de la clientela de su barrio, que prefiere carne de animales pequeños y con más terneza. "Encima, tengo unos precios de referencia que no me dejan mucha rentabilidad, mientras que los alquileres comerciales no paran de subir", sostuvo el comerciante, que paga unos 5000 pesos de alquiler por mes por un local en el que apenas caben dos mostradores y algunos estantes.
A pocos metros de la carnicería Covadonga, en Rodríguez Peña 1583, hay otro comercio: Antares. Su dueño, Manuel González, es quizás el menos pesimista de todos los consultados. "Por ahora estamos pagando lo mismo por la media res y estamos recibiendo sin problemas, pero la verdad es que no sabemos qué va a pasar en los próximos días", dijo, mientras hacía las cuentas del día. "Lo que sí es cierto es que la clientela está preocupada por un posible desabastecimiento y me preguntan todo el tiempo si va a faltar carne. Yo les contesto la verdad, que es que por ahora no va a faltar. Más adelante, no sabemos", expresó el comerciante.
Como en los casos anteriores, en la carnicería de Patricios y Gualeguay, en el barrio de La Boca, los vendedores no exhiben optimismo. Cuando se les pregunta cuánto pagan por la media res contestan sin demasiado interés: "Por arriba de siete pesos", y se muestran poco confiados en el éxito del acuerdo en estabilizar el mercado y normalizar la oferta.
"No creemos que la carne baje así, por arte de magia. El Gobierno no puede venir y poner el precio que quiera. El mercado, la oferta y la demanda regulan los precios", dijo uno de los empleados, que prefirió no identificarse. "Pero hay incertidumbre, y esta semana todavía estamos recibiendo un 50% de la provisión normal de animales. Dijeron que había récord en Liniers por el acuerdo, pero la verdad es que aquí no se notó", finalizó el empleado.
El acuerdo por la carne, firmado el miércoles pasado por cuatro entidades rurales, la industria y el Gobierno, fijó precios a la salida de la planta de 5,70 pesos para el ternero, 5,20 para novillito y vaquillona y 5,10 para el novillo, a la par que estableció precios para doce cortes populares para la categoría de novillo, avalando aumentos respecto de los precios fijados en el convenio anterior en el orden del 10 al 15 por ciento.






