
En una medición global y por quinto año consecutivo, la Argentina logró ubicarse entre los diez países más emprendedores
Este año cayó del 5° al 9° puesto del ranking y los analistas dicen que es porque hay menos empresas, pero de mejor calidad
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La Argentina retrocedió cuatro posiciones en el ranking de países más emprendedores del mundo. Los expertos dicen que esta caída refleja en realidad la recuperación de la economía y la aparición de empresas "de mejor calidad".
Según la medición del Global Entrepreneurship Monitor 2004 (GEM), la tasa de actividad emprendedora (TEA, por sus siglas en inglés) se ubicó en el 12,8%, cifra que refleja una caída del 6,9% en comparación con 2003. En otras palabras, hay 2,9 millones de emprenedores, que representan el 12,8% de la población adulta de entre 18 y 64 años. Así, la Argentina cayó del quinto al noveno puesto del ranking. El primer lugar lo ocupó Perú (40,3%) y el último, Japón (1,5%).
El GEM es un estudio que se realiza en 34 países y comprueba su actividad emprendedora. En 2000, la Argentina se incorporó a la muestra mediante el Centro de Entrepreneurship del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral.
Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, explica que la caída de la TEA no es preocupante porque se debe a "una baja en la tasa de creación de empresas por necesidad". Es decir, que cayó el número de personas que se vio obligada a armar un proyecto propio ante la imposibilidad de conseguir otra fuente de ingresos.
La tasa de creación de empresas por oportunidad -que refleja el número de entrepreneurs que detectan un nicho de mercado- se mantuvo estable y representó el 71% de la TEA.
"Esto puede ser reflejo de la percepción más favorable de la población respecto a las futuras oportunidades de negocio en la Argentina, a una leve baja del desempleo y a un menor temor a perder el empleo", sostiene Torres Carbonell. Alejandro Mashad, director de operaciones de Endeavor, fundación que promueve emprendedores, completa la explicación:
"La tasa cayó porque la gente que con la crisis se quedó sin trabajo está volviendo al circuito laboral y deja a un lado el emprendimiento que había armado para sostenerse económicamente. Los que siguen emprendiendo son personas que reconocen oportunidades de negocio y crean empresas de mayor calidad".
El informe también permite comprender el fenómeno. Sostiene que la TEA es "estructural, por lo cual las variaciones más drásticas ocurren cuando se producen cambios igualmente drásticos en las economías". Luego de los cimbronazos, no demora en volver a su ritmo habitual y es así como la tasa en el país tocó el 9,2% en 2000; el 11,1% en 2001; el 14,2% en 2002 y el 19,7% en 2003.
Lecciones aprendidas
Hay tres sectores en los que se están consolidando los emprendimientos exitosos, según Gustavo Cettolo, director del Centro de Entrepreneurship de la Universidad del CEMA: telecomunicaciones, equipamiento de laboratorios y agrícola.
"En lo que hace a microemprendimientos -sostiene Cettolo- la mayoría están en la industria del software y los servicios para medios de comunicación y publicidad."
Luis Pereiro, director del Centro de Entrepreneurship & Desarrollo de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, señala que hoy conviven "dos tipos de emprendedores: los poscrisis, que explotan la sustitución de importaciones, y los de la recuperación, que tímidamente están pensando proyectos más de primer mundo, en función de que el problema de la deuda se resuelva".
Daniel Míguez, presidente del Centro de Emprendedores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, dice que las empresas nacientes con más futuro son aquellas que tienen entre sus filas a emprendedores profesionales. Y agrega:
"Creo que las que sustituyen importaciones y las vinculadas al agro tiene más futuro. Pero no estoy hablando de las empresas de antes porque se aprendieron las lecciones del pasado y los emprendimientos están apostando al valor agregado. Esto es un hecho histórico, que ayudará a las nuevas firmas a seguir en pie si se llegase a modificar el tipo de cambio."
Hugo Kantis, coordinador del Proyecto Entrepreneurship en América latina (BID/Fundes/UNGS), destaca que "cuantitativamente nacen más empresas en las ramas tradicionales del agro y se nota que hay un aprendizaje en los entrepreneurs, que buscan agregar calidad a lo que hacen".
Cuna de entrepreneurs
De acuerdo con el GEM, en los 34 países relevados hay 73 millones de personas, de entre 18 y 64 años, que están comenzando o manejando un nuevo negocio. Así, 1 de cada 11 adultos trabaja en un emprendimiento. La TEA, según el estudio, tiende a crecer en los países con bajo nivel de ingresos de producto bruto interno (PBI) per cápita y la relación se invierte en los países con altos ingresos. Esto explica que el primero y el segundo puesto sean ocupados por Perú y Uganda, respectivamente.
América latina es la región más emprendedora con una TEA del 16,6%, según el informe. Le siguen Africa (13%), Estados Unidos (11.1%), Europa (promedio del 5%), y Asia y Oceanía (5,4%). En los países más pobres más de la mitad de los emprendedores no terminó el secundario y en los más ricos, tiene estudios terciarios y universitarios.
El GEM también muestra que la cantidad de hombres que emprende duplica a la de las mujeres.
Los tres problemas
El informe del Global Entrepreneur-ship Monitor (GEM) destaca que en América latina hay tres problemas centrales que atentan contra la creación de empresas.
El primero es el escaso desarrollo de instituciones que deberían apoyar a la actividad emprendedora y, el segundo, la abundancia de impuestos y normativas. El tercero es la ausencia de políticas gubernamentales que ayuden a entrepreneurs.
En la Argentina estos problemas tienen larga data. Por caso, para poner en marcha una firma hay que realizar 12 trámites, que pueden demorar varios meses.
Y sólo en los últimos cinco años aparecieron algunos programas gubernamentales que promueven el entrepreneurship. Incluso la mayoría de los centros de emprendedores en las universidades y las instituciones sin fines de lucro que fomentan la creación de empresas funcionan hace pocos años.
Los especialistas señalan que otro gran obstáculo para los emprendedores argentinos es la falta de financiamiento en un país en donde el crédito escasea y no hay regulaciones que promuevan el capital de riesgo. Asimismo, coinciden en señalar que se necesita una política de Estado firme que facilite la creación de empresas.
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