En YPF se esperan despidos

Los empleados de la petrolera creen que Repsol tendrá que recortar personal
Los empleados de la petrolera creen que Repsol tendrá que recortar personal
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28 de junio de 1999  

Los empleados de YPF esperan a Repsol con incertidumbre y temor. El nuevo dueño de la compañía más grande del país provoca una pesadilla recurrente en los procesos de fusión de empresas: el despido de personal. Y hasta despierta sentimientos nacionalistas por la pérdida definitiva de un patrimonio que ya hace años que está en manos de accionistas extranjeros.

Si bien el presidente de Repsol, Alfonso Cortina, dijo que "la empresa va a necesitar todas las capacidades gerenciales y técnicas que existen en las actuales compañías", la anunciada integración de las operaciones de YPF con las de Astra y EG3 provocará una superposición de funciones que, dicen en los pasillos del edificio de Diagonal Norte, llevará a un inevitable ajuste.

"Los niveles gerenciales son los que se sienten más seguros -deslizó un empleado-. Los españoles van a necesitarlos para la transición, y lo más probable es que, a lo sumo, les pongan a algún ejecutivo de Repsol al lado, como pasó con Astra. Pero la tropa va a sentir el golpe."

La experiencia española en Astra también despierta dudas sobre el futuro gerenciamiento de YPF.

"No hicieron nada, no resolvieron ningún problema, y para comprobarlo no hay más que mirar los últimos balances de la compañía -dijo un ejecutivo con buenos contactos en el mercado petrolero-. La gente de YPF tiene terror de que se pierda todo lo que se logró desde la privatización."

Algunos, incluso, se atreven a confesar que extrañarán a Roberto Monti, aún titular de YPF. "Tiene carácter difícil, pero es frontal y manejó la compañía brillantemente", comentó otro empleado.

Los mayores temores están en el golfo San Jorge, la zona más golpeada del país por la baja del precio internacional del petróleo. El último año, la crisis provocó unos 1500 despidos en ciudades como Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Pico Truncado y Las Heras, pero YPF mantuvo parte de su actividad a pérdida y pagó subsidios. "Aún después de su privatización tuvo una política social en la región -comentó Yolanda Di Carlo, secretaria general del SUPE, el sindicato petrolero, en Comodoro Rivadavia-. Ahora, con los parámetros estrictamente económicos de Repsol, sentimos que eso va a quedar a un lado, porque ésta es una zona de mucha inversión y poco recupero."

La venta de YPF también provoca sentimientos de nostalgia, y hasta de duelo. "Es una catástrofe desde el punto de vista del ser nacional -sostuvo, desde Caleta Olivia, Isidro Cortés, que fue empleado de la compañía por 30 años-. Perdemos un eslabón de la soberanía."

"Había toda una vida social en torno de YPF. Eso se murió con la privatización, y los españoles lo respetarán mucho menos", dijo Juana Albarracín, que trabajó en la administración de YPF en Comodoro durante 20 años.

Monti seguirá al frente

Roberto Monti ya habría dado el sí para seguir manejando los hilos de YPF en el corto plazo. A pesar de que resistió el avance de Repsol, los españoles aprecian su gran conocimiento del negocio y, sobre todo, sus contactos políticos, ya que durante los próximos meses la nueva YPF deberá enfrentar serios cuestionamientos por su posición dominante en el mercado.

Según una fuente cercana a Repsol, Alfonso Cortina ocuparía formalmente la presidencia, pero desde una vicepresidencia ejecutiva Monti manejaría la compañía. El próximo año, el timón quedaría definitivamente en manos de Miguel Angel Remón Gil, miembro del comité ejecutivo de Repsol.

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