
Ericsson busca un mayor lugar en el mercado local
Seguridad jurídica: mientras busca vender más celulares en la Argentina, el presidente de esa compañía advierte sobre las incertidumbres legales.
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La marca sueca Ericsson rompió con su tradicional bajo perfil y se instaló en la pantalla de los televisores de la mano del nuevo James Bond. La compañía de teléfonos diseñó una campaña publicitaria a nivel mundial para resumir la imagen de la marca:100% profesional y elegante.
En la Argentina, Ercisson alcanzó el millón de abonados, mediante Miniphone, Unifon y Telecom Personal. La facturación fue de US$ 230 millones, y en 1997 llegó a 400 millones.
La Nación entrevistó a Hugo Lôjdquist, vicepresidente de la división radio y comunicaciones de Ericsson, un ingeniero nacido en Estocolmo que desde hace 3 años está a cargo de la operación en la Argentina.
-¿Cuánto más puede crecer la telefonía calular en 1998?
-El calling party pays (el que paga llama) fue indudablemente la clave del crecimiento de 1997. También tuvo que ver la necesidad de las empresas de ganar posicionamiento en el mercado antes de la llegada del PCS. Pero en 1998, vamos a estar arriba de los 3 millones de abonados. La pregunta es qué impacto va a tener la crisis mundial en la economía local.
-Pero esa caída en el crecimiento, afectará sobre el consumo...
-Con la llegada del PCS y nuevos competidores, todas las operadoras van a incrementar los servicios para seguir estimulando el crecimiento. Es como Internet, son tecnologías que están creciendo mucho y siempre hay que agregarle un cero a los índices de crecimiento. Hay otras industrias como la automotriz, que se pueden prever más fácilmente.
-¿Qué expectativas de negocio les genera la llegada del PCS?
-La penetración de celular aquí en el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires) es del 10%, con PCS se llegaría al 30%. Pero no se sabe dónde está el techo. Quizás en algún momento la gente tenga un celular en la casa, otro en el auto, y otro en la oficina. Todo depende de hacia qué mercado se dirige la estrategia. Estamos en conversaciones con todos los consorcios. Somos proveedores, no entramos en la operación, pero estamos interesados en vender la tecnología.
-¿En el AMBA hay lugar para dos operadores más de celulares?
-Sí, sin duda. Pero los consorcios que están compitiendo se tienen que preguntar para qué van a usar el PCS. Depende de la estrategia, si tiene otros negocios en vista, como telefonía internacional, éste puede ser complementario. Tienen que saber segmentar el escenario: en un mercado masivo, el precio es muy importante. Ahora, en un segmento corporativo, es el servicio.
-¿Confían en que la licitación de PCS saldrá durante este año?
-Hay mucho temas pendientes: el rebalanceo, la extensión del monopolio y PCS. El propósito del rebalanceo de las tarifas, fue prepararse para la desregulación. En los mercados que hay monopolio normalmente las tarifas urbanas son muy bajas y las internacionales y de larga distancia son caras. Las telefónicas subsidian el costo de las llamadas locales con los precios de las internacionales. Si se abre la competencia, nadie quiere estar en urbano, porque ahí están todos los gastos y nada de las ganancias. Todas las inversiones se destinan al tema internacional, donde el balance es mucho más favorable. Era necesario para abrir el mercado a la competencia, hacer un recambio de tarifas. Pero todo se paró en la Suprema Corte, igual que la licitación de PCS.
-¿Cuánto le preocupa la seguridad jurídica?
-Lo que sucede en la Argentina es que no hay una ley de telecomunicaciones. Todo se maneja por decretos. Y se genera un cierto grado de incertidumbre... los cambios pueden producirse en cualquier momento. Pero creo que es así en muchos negocios, no sólo en telecomunicaciones. Hacer negocios, en el país propio o en otro, siempre hay riesgos. El desafío es tener una organización y una cultura en la empresa que pueda ser flexible para adaptarse a distintos escenarios. El negocio de telecomunicaciones es big business, hay mucha plata.
-Luego del CPP, los usuarios protestan porque las redes no dan abasto. ¿Estaban preparadas las operadoras para tanta demanda?
-Bueno, yo no voy a hablar mal de la competencia...(ríe). Hay dos temas:uno es tener la infraestructura disponible en la red para sostener esta carga de tanta gente hablando. En este punto se trata de planificar: cuando se trata de líneas fijas se sabe dónde va a ser la demanda mayor, pero en celulares, no se puede saber. Hay que seguir la demanda. Y el otro punto es hasta dónde se puede alargar la red. Y eso depende de la tecnología. Nuestros clientes pueden ampliar todavía mucho la capacidad para soportar más. Tenemos una tecnología digital que permite esto.






