
Francisco Cerviño: "Este año el consumo se va a amesetar"
El vicepresidente del Banco Comafi, entidad que acaba de comprar Diners, dice que la demanda de bienes debería desacelerarse y que las tasas de interés no bajarán
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Ofreció subir a la terraza del edificio donde funciona el Banco Comafi. Francisco Cerviño, vicepresidente de esa entidad, caminó por el deck, dejó la parrilla a un costado y se paró sobre un borde del edificio. En plena City porteña, posó con el telón de hormigón que forman los edificios. "Si te viera tu viejo", le dijo uno de sus colaboradores. Y todos sonrieron. Francisco Cerviño es el vicepresidente de la entidad que preside su padre, Guillermo, un banquero de muy bajo perfil.
Pero los tiempos cambian y los hijos crecen. Ahora Francisco es el que de a poco toma las riendas del banco. Él sí se permite posar en la terraza del banco y mirar confiado lo que viene para la empresa de familia que acaba de comprar Diners.
"Es la segunda operación importante que hacemos con el Citibank, la anterior había sido la compra de Provencred en el segmento del consumo, que es muy fuerte en el interior. Esto está en el segmento ABC1. Es un hito importante para el banco dentro de su crecimiento.
–¿Por qué?
–Es un segmento muy atractivo, que el banco lo tenía atendido en forma general. Y esto focaliza bien en esos clientes. La cartera Diners es muy fiel, fue la primera tarjeta en la Argentina y con más o menos consumo, la mantienen.
–¿Cuál es el potencial de una tarjeta que ha estado descuidada en los últimos años?
–Creemos que podemos desarrollarla y llevarla al lugar que estuvo. Creemos mucho en la marca. Nosotros no vamos a masificar la cartera sino darle una buena calidad de servicio a esos tenedores de tarjetas.
–¿Cuántos clientes son?
–Son 120.000 clientes, de los cuales 80.000 de ellos están en actividad y los otros tienen alguna actividad menos y los restantes están inactivos.
–No tienen demasiada experiencia en esos consumidores...
–El banco creció sobre la base de adquisiciones, es un banco joven. Y eso provocó que haya comprado compañías en diferentes nichos de negocios. Por ejemplo, tenemos la principal compañía de leasing de la Argentina. Abarcamos varios segmentos de negocios.
–Van a competir con tarjetas como American Express o las VIP de Mastercard o Visa.
–Es un segmento con muy buenos actores. Nosotros vamos a convertir a Diners en una tarjeta muy exclusiva.
–¿La van a comercializar sólo en Comafi o también en otros bancos?
–Por ahora, sólo en Comafi, con una estructura propia, pero sólo a través del banco. Seguramente habrá lugares de atención; es una cartera acostumbrada a eso. Pero iremos de a poco, recién terminamos la compra y estamos en una transición que queremos que sea ordenada. Después vamos a trabajar en la expansión.
–¿Cuándo ocurriría eso?
–Alrededor de un año.
–¿Por qué a un argentino le convendría tener más de una tarjeta?
–En general tiene que ver con los créditos vigentes, las promociones...
–¿Por qué deberían elegir Diners?
–Porque va a ser una tarjeta focalizada en tres pilares: los viajes, la gastronomía y el entretenimiento. Ahí vamos a poner el foco, los servicios y los beneficios.
–¿Cuál fue el mejor negocio de los últimos años en el banco?
–Nos consolidamos con la banca minorista y, por supuesto, con consumo. Además, pusimos un foco importante en la banca pymes.
–¿Todavía se puede crecer sobre la base de los préstamos de consumo?
–Creo que no es un tema de tiempos sino de ciclos. En los últimos años, con el crecimiento de la economía, la financiación del consumo ha crecido y hay que ver cómo evoluciona.
–¿Cómo está ahora?
–En los últimos tiempos yo lo veo algo amesetado.
–En la Argentina no funcionan ni los micro ni los macrocréditos, ¿cómo se inicia un nuevo círculo virtuoso?
–Hay que regenerar un mercado de capitales de largo plazo que permita un nuevo estándar de plazo para poder volver a prestar a largo plazo. El microcrédito requiere de regulaciones específicas.
–¿Hoy es todo corto plazo?
–Sí, los depósitos no suelen ir más allá de 40 días y no se puede prestar mucho más largo.
–¿Puede haber un cambio de ciclo en este período de sequía de créditos?
–Nosotros vemos que hay apetito por saber qué pasará. Hay un interés incipiente. Pero todavía falta.
–Muchos vehículos que financian con leasing fueron alcanzados por el nuevo aumento, ¿se sentirá la caída de la demanda?
–Sí, creo que sí. Cuando hay un impuesto que sube un escalón en términos de precio, la operación se piensa más. Todavía no lo notamos, pero estimamos que va a caer.
–¿Es muy grande la pelea por la banca minorista?
–Sí, es muy grande. Es muy competitiva. Muchas veces, esa competencia llevó a que algunas entidades pasaran límites de los que es difícil volver.
–¿Cuáles?
–Por ejemplo, los descuentos. Hubo exageraciones en algunos casos.
–¿Qué pasará en 2014 con los depósitos y los créditos?
–Es una cuestión de expectativas. Por el lado de los depósitos, no hay muchas alternativas de inversión, por eso creo que subirán un poco. Y los préstamos deberían empezar a reducirse, amesetarse.
–Por qué?
–El consumo creció mucho en los últimos años y debiera amesetarse.
–¿Creció la mora?
–No, está en niveles bajísimos. Las carteras están sanas, hay trabajo y las cuotas se pagan sin problemas.
–¿Se va a cambiar el parque de tarjetas?
–Sí, este año va a empezar a haber tarjetas con chip. Pero deberá ser gradual, es una inversión muy grande ya que hay que cambiar los lectores de los comercios.
–¿Qué negocio bancario que se hace en el mundo aún está verde en la Argentina?
–En negocio bancario en el país es simple; quizás a lo que les falta mucho desarrollo es a los micropagos.
–¿Les afecta el cepo?
–Las restricciones cambiarias afectan más a la industria que a los bancos; no nos pega demasiado.
–¿Aumentaron mucho las compras con tarjeta en el exterior?
–Sí, hubo picos altísimos. Con estos últimos cargos que se pusieron, cayó; algo cayó. Fue la herramienta de escape para comprar dólares.
–¿Hay menos promociones y descuentos de bancos y tarjetas?
–Sí, se desaceleró esa oferta desenfrenada que había. Fue un esquema del que costó salir. Fue una trampa; un esquema que no existe en otros países, un invento argentino.
–Pero dio resultado...
–Sí. En algún período de tiempo recortado había que recomponer la relación con los usuarios bancarios. Y desde ese punto de vista, ha resultado.
–¿Quiénes pagaban?
–Depende del convenio, del tamaño relativo de cada uno. Pero en general aportaban los comerciantes y los bancos o las tarjetas.
–¿Qué trayectoria tendrán las tasas de interés?
–Nosotros creemos que tendrán un movimiento leve hacia arriba.
–Esta pregunta es para que la conteste como empresario, no como banquero, ¿en qué invertiría?
–Invertiría en ladrillos. Son una buena reserva de valor. El ladrillo se asocia al dólar y la cabeza argentina está muy dolarizada. Además, no es una herramienta sofisticada. Si me pregunta algo más sofisticado, pondría algo de dinero en los llamados papeles dólar linked, que es una manera de comprar dólares.
–Ahora le vuelvo a preguntar como gerente de un banco. Y esta vez, yo soy en inversor que quiere comprar ladrillos y lo consulto. ¿Hay financiamiento?
–No. Nada, en todo el sector.






