Las alternativas del Gobierno para frenar la caída de las reservas
Hasta el 13 de febrero, la entidad monetaria acumuló ventas por US$481 millones, dinámica que amenaza el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional; endurecimiento del cepo, dólar soja III y un repo con bancos son algunas de las medidas que podría implementar
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Las reservas del Banco Central (BCRA) vuelven a estar bajo la lupa. Desde que finalizó el dólar soja II, y a pesar de que el país registra nivel récord de exportaciones, la entidad monetaria entró en una dinámica donde día tras día se ve obligada a vender dólares para atender las necesidades del mercado. Sin ir más lejos, desde que empezó febrero acumuló una sangría de US$481 millones: es el peor arranque de año desde 2003.
De todas formas, no es noticia nueva. Desde el año pasado, el Banco Central viene evidenciando dificultades para poder acumular divisas. Para Bruno Bonfanti, analista económico de Ecolatina, las medidas implementadas en los últimos meses buscaron influir tanto en la demanda como en la oferta de dólares, bajo el paraguas de un esquema que podría resumirse en tres palabras: “garrote” (restricciones a las importaciones y cepo), “zanahorias” (dólar soja I y II) y “conejos” (llegada de billetes verdes por la cuenta financiera).
“Existe un claro contraste en el panorama cambiario de 2023 con relación al año previo: el impacto negativo de la sequía sobre la principal fuente de divisas de la economía tensionará aún más los trade-off a los que se enfrenta el Gobierno en el ‘frente de los dólares’. Si el objetivo principal es evitar a toda costa un salto discreto del tipo de cambio y, a la vez, acumular reservas, lo más probable es que las importaciones y la demanda de divisas sean la variable de ajuste”, resaltó Bonfanti.
Con el Central entre la espada y la pared, nuevamente empiezan a barajarse qué medidas adoptar para detener la sangría de reservas en el corto plazo. Según Fernando Marull, economista de FMyA, el contexto ya se cataloga “de urgencia” y la mirada está puesta en abril, cuando entra la cosecha (y con ello, los dólares). En el mientras tanto, las autoridades podrían hacer tres anuncios diferentes: un dólar soja III para anticipar liquidaciones de los exportadores, un repo con los bancos o un nuevo endurecimiento del cepo.

En el mismo sentido apuntaron en la consultora económica Invecq, quienes señalaron que a finales de marzo el Banco Central debería mostrar un stock de reservas netas de US$7825 millones para no incumplir las metas trimestrales con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según sus cálculos al 7 de febrero, las reservas netas se ubican en US$3358 millones.
“Contemplando que recibirá en DEG (Derechos Especiales de Giro) aproximadamente el equivalente a US$2760 millones netos en marzo (por el desembolso del Fondo tras el cumplimiento de las metas de diciembre), de los cuales podrá computar como reservas netas aproximadamente US$1640 millones, para no incumplir el Central debería además acumular más de US$2600 millones genuinos en el mercado de cambios en lo que resta de febrero y marzo. Esta situación acentúa las probabilidades de un dólar soja III o algún tipo de esquema de incentivos para la liquidación de divisas que le permita al Central sortear la meta de reservas, similar al objetivo que tuvo el dólar soja II”, agregaron.
Ese será el primer desafío del año. Sin embargo, 2023 recién comienza. Para Bonfanti, la continuidad y la sostenibilidad de la estrategia cambiaria planteada por el Gobierno de cara a este año dependerá de una conjunción de varios elementos, los cuales estarán fuera del control directo del oficialismo.
Algunos de ellos serán la gravedad del impacto de la sequía sobre los volúmenes finales de exportación; la evolución de los precios internacionales de las commodities, energía y fletes; la dinámica de una economía mundial que se desacelera; la apuesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner para reducir las importaciones energéticas; la posibilidad de seguir acumulando crédito comercial; la volatilidad de la brecha cambiaria y las expectativas de devaluación asociadas a las elecciones; los incentivos para fomentar la liquidación de divisas del agro, y la capacidad para conseguir nuevos fondos para la Cuenta Financiera.
Como consecuencia, el “garrote”, “las zanahorias” y “los conejos” seguirán presentes durante los próximos meses. “En paralelo a los esfuerzos por mantener acotada la demanda de divisas, se deberá continuar buscando caminos para obtener mayores recursos vía Cuenta Financiera (financiamiento neto de OFI, inversiones desde China, 5G, entre otros) y esquemas que fomenten la liquidación del agro (dólar soja 3.0 o baja temporal de retenciones), en un marco en el que continuarán los incentivos perversos que promueven una brecha cambiaria elevada y la expectativa de un ajuste en el tipo de cambio ante un eventual cambio de gestión”, cerró el analista de Ecolatina.
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