
GM se reconvierte y de su éxito pende la suerte de Detroit
La marca Chevrolet cumplió un siglo y las ventas alcanzan marcas históricas; la ciudad aún sufre
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DETROIT.- La fábrica de General Motors en Hamtramck, cercana a esta capital del estado de Michigan, es todo un símbolo de la profunda crisis y la reconversión necesaria para salir de ella, no sólo de una automotriz, durante muchos años la líder mundial, sino también de la mayor economía del planeta.
Se inauguró en 1985, a sólo cinco kilómetros del centro de esta ciudad emblemática de los automóviles, movida por su producción y alimentada por su progreso. Todo colapsó en 2008, con la eclosión de la crisis financiera en un mercado en el que las automotrices norteamericanas ya perdían frente la competencia japonesa. Y cuando se pregunta si GM estuvo a punto de desaparecer en los Estados Unidos, uno de los ejecutivos dice: "Estuvimos así de cerca", con el índice y el pulgar de su mano derecha casi tocándose.
La fábrica produjo hasta hace pocos meses grandes vehículos icónicos del mercado norteamericano gastador y despilfarrador. Buick Lucernes, sedanes y limusinas, incluida la que usa el presidente Barack Obama, coches fúnebres y hasta los Cadillacs rosados que usaban las consultoras de belleza de Mary Kay. Los últimos se armaron a principios de este año. Ahora, signo de los tiempos y la necesidad de consumir menos petróleo y usar autos más económicos, Hamtramck produce el eléctrico de rango extendido llamado Volt u Opel Ampera, según las versiones.
La reconversión no fue fácil. Requirió la intervención estatal, la creación de una GM residual que se quedó con los activos tóxicos, la desaparición de marcas como Pontiac, Hummer, Daewoo y otras más nuevas como Saturno. De casi 350.000 empleados en todo el mundo a principios de los 80, GM pasó a tener ahora unos 220.000. La mayor parte de los puestos se perdieron en los Estados Unidos.
Pero en estos días la compañía no sólo celebra el centenario de la marca Chevrolet, sino su resurgimiento y su retorno al primer puesto en ventas. Jaime Ardila, presidente de GM América del Sur, lo toma con prudencia: "Toyota tuvo un año difícil por el tsunami. No hay nada que festejar. Queremos ganarle, pero en un terreno nivelado. Lo veremos el año próximo". Globalmente, entre julio y septiembre últimos, Chevrolet vendió 1,2 millones de unidades, el mejor cuarto trimestre en su siglo de historia.
Para Detroit, el resurgimiento de GM es motivo de festejo. El alcalde Dave Bing celebró que de la mano de Chevrolet se recupere el año próximo la fecha de carreras de Indy, perdida con la crisis.
Con la recuperación económica en marcha lenta, los problemas son todavía evidentes en la ciudad. No hay que andar mucho desde los imponentes rascacielos del Renaissance Center, donde están las oficinas centrales de GM, para encontrar casas e incluso edificios de oficinas abandonados. Hay barrios enteros desiertos.
Desafíos costosos
La reconversión, la aplicación de nuevas tecnologías y el uso de energías alternativas marcan profundos puntos de inflexión. Una versión completamente eléctrica del Spark debutará en ciudades norteamericanas en 2013. La versión con motor a explosión se empezará a ofrecer el año próximo. ¿Cuánto hace que hubiera sido una fantasía ver a un norteamericano manejando un auto tan pequeño?
Además, GM se suma a la tendencia de menores modelos, pero con adaptaciones a cada mercado. Autos globales, detalles locales para reducir los costos. El pequeño Spark es un auto familiar en la India y ahí se lo adapta con mayor espacio en la parte trasera. Si en los Estados Unidos el mayor gasto en la historia familiar es la adquisición de una vivienda, en la India o en China puede ser la compra de un auto. Y el concepto de familia es más amplio. En la vaquita para hacerse de la unidad suelen intervenir hasta primos.
Una nueva generación de motores con versiones que van de los 1000 a los 1500 cc reemplazará tres familias de impulsores. Hay que reducir consumos y emisiones.
¿Han muerto los vehículos de lujo y los superdeportivos? No. En estos días debuta en el Auto Show de Los Angeles el convertible Camaro ZL1, el más poderoso en la historia. Y los Buick se fabrican en China, para los nuevos millonarios que los adoran. La globalización ha cambiado el planeta, incluso a los Estados Unidos. Sólo para producir el Volt en Hamtramck GM debió invertir US$ 336 millones.
La empresa, ahora global, que hace un siglo lanzó la marca Chevrolet, debió hacer una reingeniería impensada para adaptarse al mundo de fuera. Y de su éxito dependerá, en parte, que la capital del automóvil no desaparezca del mapa.
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