Hacen falta un plan de competitividad y varias medidas de apoyo al turf

Por Diego E. White Para LA NACION
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2 de diciembre de 2001  

La industria del turf es algo mucho más complejo de lo que la gente comúnmente percibe. La actividad hípica en rigor es un conjunto de actividades que encuentra su núcleo básico en la crianza y producción del caballo sangre pura de carrera, que alimenta no sólo al turf sino a una amplia gama de otras actividades vinculadas con el deporte, el entretenimiento, el trabajo, etcétera.

La industria del turf es de hecho una estructura económica que va desde la crianza de los potrillos, su cuidado y entrenamiento, hasta la organización de los hipódromos y las apuestas. Representa el 4% del PBI agropecuario, movilizando mas de $ 1000 millones por año.

Es una industria claramente de mano de obra intensiva, que se concentra en tareas de cría y cuida e involucra a peones, herreros, domadores entre otros. Tiene gran generación de empleo, ya que su elasticidad producto-empleo medida en termino de stock de yeguas es de 2, valor que duplica el de la construcción.

Un generador de empleo

De acuerdo con estimaciones realizadas en un reciente estudio de nuestra consultora, el turf representa 12.400 puestos de trabajo en concepto de mano de obra directa, a los que deben sumarse algo más de 18.000 personas que desarrollan tareas dependientes de la actividad hípica. Esta mano de obra indirecta comprende rubros tales como la talabartería, la industria veterinaria, la producción de forraje, el transporte, etcétera.

Toda la actividad hípica se desarrolla a partir de la apuesta. Es el motor de esta actividad que hace funcionar el resto del conjunto económico.

Las apuestas hípicas de Palermo, San Isidro y La Plata vienen cayendo en proporciones alarmantes en los últimos seis años. En 1994 el volumen de apuestas alcanzó los $ 487 millones y se estima que para este año el monto no alcanzaría a la mitad de aquella cifra ($ 224 millones).

Del total de las apuestas, el 72% vuelve al apostador, el 4% corresponde a impuestos, el 9% se destina a premios que se distribuyen entre propietarios, entrenadores, jockeys y peones y el 15% restante se destina a gastos de explotación de hipódromos y utilidad de la inversión. Esto es lo que indica la legislación vigente, pero en realidad hoy los hipódromos están pagando cerca del 15% en premios a fin de poder sostener la actividad. Es difícil que esto pueda mantenerse en el tiempo.

¿Por qué se llega a esta situación? A la caída del nivel general de la economía se suman otros dos factores: la difusión del juego clandestino y la fuerte competencia de los juegos de azar. La amenaza que constituye esta competencia es imposible de controlar con los instrumentos actuales. Se duplicó la oferta de juegos en la red de agencias de las loterías Nacional y provincial (1200 en la Capital Federal y 3000 en el conurbano), se instalaron 5 bingos en la Capital y más de 30 en gran Buenos Aires, a lo que hay que sumar los 2400 video lottery funcionando en bingos de la provincia de Buenos Aires y los nuevos casinos. Toda esta nueva oferta de juego representa mas de 4000 millones de pesos para este año.

Es necesario darle a la actividad hípica las herramientas necesarias para que pueda competir con éxito en un marco tan desfavorable. Es necesario que el turf tenga mas "bocas de expendio", es decir, más agencias y el uso de la tecnología de comunicación para captar apuestas: teléfono, cable, Internet.

Las apuestas se ven absurdamente limitadas frente al avance casi irrestricto de otras modalidades de juegos. Existen distintas iniciativas legales y administrativas que buscan paliar esta situación incoherente. Es necesario darles prioridad tanto en la órbita nacional como provincial. A su vez es fundamental que el poder de policía del Estado se aplique con todo el rigor de la ley para erradicar el juego clandestino.

Promover la competitividad del turf mediante un plan similar a los ya firmados con mas de 40 sectores industriales es absolutamente necesario. La exención de impuestos distorsivos (intereses y renta presunta) y la posibilidad de computar como crédito fiscal los aportes patronales y la extensión a la raza sangre pura de carrera de la declaración de interés nacional contemplada en la ley 17117/67 y los beneficios que en ella se establecen (exención del IVA en la primera venta), son en el caso del turf medidas claramente reactivadoras.

Si la situación económica del turf mejora, se benefician tanto los que están directamente vinculados con la actividad como los que no lo están. El turf genera valor agregado y es una fuente importante de empleos.

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