HSBC compró la filial argentina de la BNL por US$ 155 millones
Con la operación, la entidad británica pasará a controlar un 7% del mercado
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El meneado culebrón de la venta de los negocios que la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) tenía en el país llegó ayer formalmente a su fin: el HSBC se quedó con el apetecido banco y La Caja con la aseguradora La Estrella, que éste poseía, en una operación que permitirá a los vendedores embolsar US$ 205 millones (ver aparte).
La compra le permite a HSBC Bank duplicar su tamaño y pasar a tener una cuota de mercado acorde con sus expectativas de negocios en el país "en un contexto en que la economía se muestra en condiciones de seguir expandiéndose", acotó su presidente, Antonio Losada, poniendo el foco en el cambio que permitió que un grupo de capital extranjero, que en medio de la crisis dudó sobre la continuidad de su apuesta de negocios en la Argentina, haya inyectado casi US$ 600 millones a su controlado local para reforzar su patrimonio y favorecer la expansión que ahora concreta.
Una vez fusionadas las estructuras, la entidad que consolidará todo bajo la marca HSBC Bank pasará a tener una cuota de mercado del 7% promedio (tanto en depósitos como en créditos) lo que la ubicará entre los seis primeros jugadores de la plaza bancaria local, le permitirá operar una cartera de clientes cercana a 1,2 millones y convertirse en el tercer emisor de tarjetas de crédito.
"Esto nos da un tamaño mucho más acorde con el tipo de negocio que buscamos y contribuirá para que logremos economías de escala contribuyendo al desarrollo del negocio financiero en la Argentina", evaluó por su parte Simon Martin, el ejecutivo que preside el grupo HSBC en el país, es decir, el grupo que consolida tanto sus operaciones bancarias como las que mantiene en seguros y el negocio de las pensiones.
El traspaso de la filial del banco italiano al HSBC, que LA NACION anticipó el 16 de noviembre pasado, parece marcar un cambio de conducta de los grupos financieros internacionales respecto del mercado argentino, el que en los últimos años abandonaron 12 entidades, la mayoría de las cuales pasaron a manos de banqueros locales. El británico HSBC Holdings Plc es la tercera entidad financiera más grande del mundo y no sólo apunta a expandirse localmente por medio de esa adquisición, sino que el año pasado puso en marcha una financiera propia (Proa) para ingresar en el negocio de la financiación al consumo popular, "una apuesta que se mantiene", aclaró ayer Losada.
A él se suma el sudafricano Standard Bank, que acaba de concretar la comprar del BankBoston y en breve podría sumarse el Deutsche Bank, que tras haberse desprendido de su negocio minorista en la Argentina en el año 2000, busca ahora la manera de volver a ingresar en él.
La transacción está sujeta a la aprobación regulatoria del Banco Central (BCRA) y de la Secretaría de Defensa de la Competencia, pero se descuenta que no habrá objeciones, con lo quedaría librado el camino para la fusión.
El Grupo HSBC está presente en el país en 1987, cuando adquirió una participación en el ex Banco Roberts SA. En 1997 el adquirió el resto de las acciones de esa compañía y la AFJP Máxima. Por su parte, la BNL comenzó sus operaciones en la Argentina en 1960 y ahora las deja en medio de una conflictiva reorganización de su casa matriz.
Una venta que se fue devaluando
A un año de haber cerrado un principio de acuerdo para el traspaso, luego frustrado, al Banco Hipotecario, el grupo italiano BNL terminó vendiendo sus activos en el país a un precio 30% inferior al pactado a fines de febrero de 2005.
Los US$ 205 millones que los vendedores se aseguraron de embolsar ayer (US$ 155 millones por la BNL y el resto por las aseguradoras) distan de los US$ 232 millones que les hubiera permitido ingresar en sus balances la operación pactada hace un año con el Hipotecario.
En aquel entonces, la BNL había previsto la venta del 100% de la participación en poder del holding BNL Inversiones Argentinas SA y las líneas de crédito infragrupo, "por un valor total de 207 millones de dólares al contado". Pero, como además recibiría acciones del Hipotecario, equivalentes al 3,7% del capital social y "representativas de un valor de libros por US$ 25 millones, la operación trepaba a los US$ 232 millones mencionados.
La desvalorización fue producto de la acotada actividad que la BNL mantenía aquí (a la espera de que se resolviera su venta) en un mercado ahora expansivo y el ajuste en las pérdidas que debió hacer por el pago de amparos.






