Huella digital orgánica, otro invento argentino
Identifica personas sin necesidad de entintarles los dedos
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De la mano de Digifirma, un sistema de captura de huellas digitales, Eduardo Salva y Víctor Paz introdujeron en el mercado un producto novedoso. Y lo hicieron en la tierra de Juan Vucetich, el argentino que desarrolló el sistema de lectura de huellas dactilares para la identificación de personas.
Salva, un cordobés de 52 años, "de profesión inventor", investigó durante ocho años el sistema que utilizaba la policía para levantar las huellas dactilares de las escenas de crímenes. Así, surgió la idea de Digifirma, una etiqueta de seguridad que permite obtener la huella dactilar de una persona sin tener que entintar los dedos. "El sello es un inhibidor y disuasor, que permite identificar a la persona", explicó Salva.
Para capturar las huellas, primero se debe colocar la etiqueta autoadhesiva sobre alguna superficie. Después hay que frotar el dedo sobre el dry-ink , un polvo revelador desarrollado por el inventor cordobés, que le da visibilidad a la huella. Así, al presionar en la etiqueta del sello de seguridad queda impresa la "huella orgánica", que no mancha y, además, registra el ADN de la persona. "En el adhesivo del sello -comentó su inventor- hay restos de de alcalinidad, salitre y grasitud, y visto microscópicamente se puede identificar a la persona, cosa que es imposible con la tinta."
Uso universal
Con su invención ya desarrollada, en junio pasado, Salva se asoció con Víctor Paz, empresario, de 58 años. Maral Emprendimientos, la compañía de Paz, aportó los 50.000 dólares de la inversión inicial necesarios para poder llevar adelante el proyecto. "Cuando vi el producto, me casé con él y me asocié con Eduardo para comercializarlo", reveló Paz.
Según relataron los emprendedores, por ser un sistema de toma de huellas tan sencillo su uso puede ser universal. "La huella es transportable, dúctil. Sirve tanto para la parte civil y comercial como para la pericial", señaló Paz.
Ya sea en el ámbito público como en el privado, Digifirma puede utilizarse, entre otras aplicaciones, para evitar fraudes con jubilados muertos que siguen percibiendo su jubilación, contra el fraude en la apertura de cuentas corrientes, DNI robados o comprados y para la autenticación de firmas, denuncias policiales y entregas de registros y documentos. "Si las cuentas corrientes se abrieran dejando como constancia las huellas dactilares, se podría evitar la mitad de los fraudes", vaticinó Paz.
Desde que el producto fue puesto en el mercado, Salva, Paz y el otro socio de Maral Emprendimientos, Carlos Rosales, han recibido propuestas de todo tipo para la comercialización de Digifirma, que tiene patente mundial y certificado ISO 9001. Hasta ahora, el producto ha sido adquirido por inmobiliarias, escribanos y concesionarias.
Están negociando proveer sellos a una provincia, cuyo nombre no dejaron trascender. De entrar en vigencia el acuerdo, estarían cerrando su primer año de operaciones con una facturación de 100.000 pesos.




