
Indumentaria autóctona que busca un consumo ético
Historias que pueden enseñar cómo iniciar una actividad propia
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Tuvieron la idea. Viajaron, recorrieron, investigaron y, unos años después, crearon Cúbreme, una firma que confecciona prendas de vestir de alta gama con fibras naturales y orgánicas de la región. Alejandra Gotelli y Adrián Flores fundaron su empresa con la premisa de respetar tres principios básicos: equidad social, ética comercial y equilibrio ecológico. "Queríamos desarrollar un emprendimiento 100% nacional, desde la materia prima hasta la elaboración del producto, para que se trabaje con mano de obra local y se respete el medio ambiente. Se trata de una marca que apunta a otros valores en el consumo", contó Gotelli, que se define a sí misma "conservacionista" y viene de una familia de biólogos.
Gracias a las alianzas comerciales con cooperativas, hilanderías y talleres que contemplan las prácticas inclusivas y el cuidado del medio ambiente, surgieron los proveedores de materia prima y quienes confeccionan las prendas sobre diseños de Cúbreme.
El proyecto empezó en 2006. Las primeras prendas, que fueron tapados y abrigos, se empezaron a vender en 2009 en ferias, tiendas multimarca y eventos, como Buenos Aires Fashion Week. A partir de esas experiencias, se dieron cuenta de que tenían que ampliar la línea para incluir prendas de verano con fibras más livianas como lino y seda, y también algunos modelos masculinos.
"Nos inspiramos en reflotar las economías regionales porque vimos que la industria textil podía tener una nueva oportunidad. Trabajamos directamente con los productores", contó Gotelli. Fibras de camélidos como llama y guanaco, lana de merino y otras procedentes de Bolivia, Perú y Paraguay son los materiales con los que trabajan, con la idea de no salir del "eje Sur-Sur". Gotelli prefiere llamas y guanacos porque son "fibras exóticas" para los clientes europeos, mientras que el público local se inclina más por el lino y la seda.
Cúbreme apunta a un target de cliente estratégico y también a los turistas que ya tienen más arraigada la compra responsable. "El consumidor verde prioriza la materia prima como principal motivo de compra; le gusta saber el origen del producto. Los argentinos compran por el diseño y la calidad, y luego preguntan de qué está hecho, pero indirectamente hacen un consumo responsable", explicó Gotelli.
Las prendas de Cúbreme son diseños atemporales para que transciendan las tendencias de la moda. "Hacemos prendas clásicas y contemporáneas, que pueden incluir alguna veta de diseño como detalle de vanguardia", agregó. Desde principios de este año, tiene un espacio de venta propia en una antigua casona de Palermo, donde instalaron el showroom y el taller de diseño. El objetivo es poder transmitir a los clientes los conocimientos adquiridos y el sentido del trabajo.
Gotelli destaca que también era importante poder vender a un precio justo, cosa que no pueden garantizar cuando las prendas se comercializan en tiendas de terceros. En su showroom venden pulóveres a $ 240, y la prenda más cara es un tapado de $ 1600. La facturación de la compañía alcanzó los $ 200.000 en 2010. Participaron del programa Buenos Aires Emprende del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y obtuvieron un aporte no reembolsable de $ 41.400, que usaron para instalar el showroom.





