Inflación. En marzo volvió a rondar el 4% y se aceleran los precios de los alimentos
El Gobierno y los analistas estiman que volverá a ese nivel tras un leve desaceleración en febrero; para lograr la meta oficial del 29% a fines de año, la suba de precios mensual no debería superar el 1,6%
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La remarcación permanente en las góndolas es una de las mayores preocupaciones –junto con el impacto de la pandemia y la llegada de las vacunas- del Gobierno en un año electoral. Tanto para el equipo económico como para los analistas que suelen realizar relevamientos mensuales, la inflación volverá a rondar el 4% en marzo –un piso del cual no logra alejarse desde diciembre pasado- con una significativa aceleración en los precios de los alimentos.
Economistas consultados por LA NACION proyectaron que la suba de precios del mes pasado estuvo entre 3,9% y 4,5%. En el Gobierno confirman que el número –en un mes de elevada estacionalidad- es malo y rondará, como en diciembre y en enero últimos, el 4%. Todos aseguran que los alimentos aceleraron su escalada y que aumentaron por encima del nivel general en marzo. Algunos proyectaron alzas de hasta 6% en Alimentos y bebidas, el capítulo de más peso en el IPC.
Si la inflación finalmente queda en un 4%, deberá marcar de aquí en más 1,6% mensual para cumplir con el objetivo macroeconómico fijado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en el presupuesto. Si está cerca del 4,5%, en tanto, deberá marcar un 1,5% mensual para alcanzar esa meta.
Tras una semana con el foco puesto en el dato de pobreza de 2020 (una suba de 6,5 puntos porcentuales en un año hasta alcanzar a un 42% de la población), quien manifestó públicamente la preocupación en el oficialismo por las remarcaciones en las góndolas fue el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.
“En los últimos meses hay más actividad económica, más changas en la construcción y en la industria textil, y por lo tanto algo más de ingresos sobre todo en el sector informal, pero el problema es el precio de los alimentos”, afirmó en una entrevista con LA NACION.
“Apuntamos a una reducción gradual y consistente de la inflación. Teníamos una proyección de que el primer trimestre iba a ser más alto que en el resto del año”, dijo Guzmán en una entrevista en CNN. “Extrapolar los primeros tres meses a todo el año sería un error. El 29% es el objetivo de política macroeconómica”, agregó. El ministro, como otros referentes económicos del oficialismo, subrayan que los precios internacionales de las commodities impactaron en los precios internos. El presidente Alberto Fernández también lo sugirió en febrero pasado, cuando destacó, por ejemplo, la intención de exportar a China carne con hueso, hecho que –según él- terminó en un traslado a los precios internos.
Sin embargo, en los diez países que más alimentos exportan en el mundo (EE.UU., Países Bajos, Alemania, Brasil, China, Francia, Canadá, España, Italia y Bélgica, según la Organización Mundial de Comercio) -ránking en el que ya no aparece la Argentina desde hace bastante tiempo-, la inflación anual oscila entre el 2% y el 4% anual pese a la presión de la suba de los precios internacionales.

Juan Luis Bour, economist jefe de FIEL, estima que la suba de precios de marzo fue de 4,4%. Alimentos y Bebidas habría mostrado un alza de 4,8%, según sus estimaciones. En enero, ese capítulo había subido en el IPC de FIEL 2,8% y 4,6%, respectivamente. Para Bour, la inflación se mantendrá alta en abril y quizás en mayo, con una medida interanual en torno del 45%.
Para la consultora privada LCG, el cierre de marzo estuvo en torno al 4,5%. “Lo que preocupa es la aceleración. Veníamos de dos semanas de desaceleración y en las últimas tres comenzó de nuevo una tendencia alcista. Con alimentos subiendo arriba de 1% por semana, casi al 6% mensual. Por otra parte, asusta el ritmo de remarcación: casi el 20% de los productos que relevamos sufren aumentos en una semana. Esto quiere decir que en cinco semanas todos los precios de la economía se actualizan. Es una inercia muy poderosa”, dijo Guido Lorenzo, director de LCG.
En C&T Asesores Económicos estimaron una inflación para marzo de 4,2%, un dato mayor al 2,8% de marzo de 2020 y al 3,6% de febrero de este año. La variación de doce meses estimada en la consultora de Camilo Tiscornia y María Castiglioni fue de 40,8%, la mayor desde junio de 2020. “Los rubros de mayor alza fueron indumentaria y educación, un comportamiento estacional típico de marzo. Pero lo que más incidió fue el aumento de 6% en los alimentos y bebidas”, señalaron, y sumaron para el mes los impactos de las subas en el subte, los taxis, las prepagas y los combustibles.
Para la consultora de Orlando Ferreres, en tanto, el aumento de marzo rondó el 4,1% (con alimentos subiendo una décima por arriba del nivel general). Para Ecolatina fue de 3,9%, mientras que los alimentos aumentaron un 4,2%. “Es un número preocupante: la inflación acumuló 12% en el primer trimestre y la meta oficial quedó descartada”, dijo el economista en jefe de la consultora, Matías Rajnerman. “En un contexto donde el dólar oficial empezó a plancharse, la suba de precios debería desacelerar a partir de abril, siempre que los importadores de bienes puedan seguir accediendo al mercado oficial. Sin embargo, quedará más cerca del 3% que del 2% objetivo del Gobierno, acumulando en el año alrededor de 40%”, agregó.
En los últimos días, Guzmán volvió a pedir al mercado confianza en los objetivos oficiales de inflación. “En 2020 las proyecciones del mercado eran entre 50 y 60%. Nosotros apuntamos a 33 y 40%, y fue 36%”, dijo, pese a que las dudas ya no sólo sobrevuelan sólo entre economistas y empresas, sino que comenzaron a embargar a quienes se sientan con él a negociar en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Allí ya se duda de que las expectativas que buscaba generar el ministro -con un dólar pisado y tarifas descongelándose lentamente para que los salarios le ganaran a la inflación- estén efectivamente bien ancladas.








