
Inflación: qué está caro y qué barato respecto de 2023
Desde fines de ese año, con el cambio de gobierno, se modificó el mapa de precios de la economía; algunos bienes se abarataron fuerte, varios servicios recuperaron terreno y las tarifas todavía tendrían ajustes pendientes
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La gran corrección de precios relativos que atravesó la economía argentina desde fines de 2023 estaría entrando en su etapa final. Mientras en noviembre de ese año seis de cada 10 rubros del IPC estaban más de 20% por encima o por debajo, en términos reales, de los niveles de noviembre de 2019, hoy esa proporción se redujo a apenas dos de cada diez. Todavía quedarían ajustes por realizar, pero la mayor parte de las distorsiones habría quedado atrás.
El dato surge de un análisis de Gonzalo Carrera, economista senior de la consultora Equilibra, que comparó la evolución de los distintos componentes del índice de precios al consumidor. El ejercicio permite identificar qué bienes y servicios se abarataron, cuáles quedaron relativamente caros y cuánto avanzó la recomposición de tarifas desde el cambio de gobierno.
La diferencia respecto de fines de 2023 es significativa. En aquel momento, la inflación acumulada había dejado una economía con precios relativos muy desordenados: algunos bienes y servicios habían quedado rezagados frente al nivel general de precios, mientras otros habían aumentado por encima del promedio.
Desde entonces, esos desvíos se fueron reduciendo. Sin embargo, la corrección no fue pareja. Mientras determinados bienes y servicios subieron por encima de la inflación general, otros perdieron valor en términos reales.
Entre los rubros que registraron una caída significativa desde noviembre de 2023 aparecen la indumentaria, los muebles, los electrodomésticos y los productos electrónicos. La ropa se abarató 40% en términos reales durante el período; los electrodomésticos y los muebles, 45%, y los productos electrónicos, 32%.
Si la comparación se hace con noviembre de 2019, la ropa está 20% más barata; los electrodomésticos y los muebles, 27%, y los productos electrónicos, 26%.
El fenómeno tiene una contracara en algunos servicios. Durante el período de fuerte inflación, muchos precios vinculados con servicios quedaron rezagados respecto de otros componentes de la economía y luego comenzaron a recuperar terreno.
Según Carrera, los servicios privados recuperaron rentabilidad, aunque eso no significa necesariamente que hayan quedado caros en términos históricos. Un ejemplo es la telefonía: hoy cuesta 29% más que en noviembre de 2023, pero todavía está 19% por debajo, en términos reales, del nivel de noviembre de 2019.
“La explicación es que hubo un cambio estructural en todo el tema de comunicaciones a nivel global. Hubo un abaratamiento del servicio por modernización, de manera que hoy es más barato tener internet y servicios de telefonía celular. A la vez, es un rubro que viene expulsando mano de obra por el cambio tecnológico y la IA”, explicó Carrera.
La comparación con 2023 también muestra una recuperación de la rentabilidad en otros servicios que habían quedado particularmente rezagados durante el gobierno de Alberto Fernández. Según el economista, entre ellos se encuentran los alquileres, las prepagas y los colegios.
Las prepagas están 32% más caras que en noviembre de 2023, aunque se encuentran alineadas con los precios de 2019. En educación, el aumento desde noviembre de 2023 fue de 28%, mientras que en alquileres y expensas llegó a 72%. Pese a esas subas, los precios de estos servicios se encuentran apenas 3% por encima de los niveles de noviembre de 2019, siempre en términos reales.
La carne y los restaurantes también presentan una dinámica particular dentro del mapa de precios relativos. Desde noviembre de 2023, sus precios aumentaron 4% y 11%, respectivamente. Pero, si se toma como referencia noviembre de 2019, el incremento es bastante mayor: 25% en el caso de la carne y 39% para los restaurantes.
“Con baja demanda, en carnes puede haber algo más de desinflación si no reaparecen presiones en el precio internacional. En cambio, los restaurantes parecen mostrar un cambio estructural postpandemia —más consumo y apps— y cuesta imaginar que lo reviertan”, señaló Carrera.

Las tarifas, el principal frente que todavía queda abierto
Dentro de los precios que todavía podrían tener recorrido, las tarifas ocupan un lugar central.
El atraso tarifario fue durante años una de las principales fuentes de distorsión de precios relativos en la economía argentina. Cuando el valor de los servicios regulados crece por debajo de la inflación general durante períodos prolongados, su peso relativo cae y, eventualmente, aparece la necesidad de una recomposición.
Desde fines de 2023, buena parte de ese proceso ya ocurrió. El transporte público está 90% más caro que en noviembre de 2023 y 12% por encima del nivel de noviembre de 2019. Sin embargo, el análisis de Carrera plantea que todavía quedarían ajustes tarifarios por realizar.
En energía, el ajuste desde noviembre de 2023 fue de 118%. Aun así, los precios se encuentran 6% por debajo de los niveles de noviembre de 2019, en términos reales.
“Para adelante, quedarían mayores ajustes de tarifas, pero la mayoría de los precios relativos estaría cerca de alinearse. Esto podría sentar las bases para que el programa avance hacia una menor nominalidad —¿políticas de desindexación?—, en la medida en que los precios internacionales acompañen. Como pasa en el resto de las variables macro, las dudas pasan por la sostenibilidad de este tipo de cambio real y sus impactos en materia de actividad”, concluyó Carrera.



