
Inquietud por la ecología
Riesgos: los empresarios se manifiestan preocupados por los efectos dañinos que producen los cambios climáticos sobre la economía.
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El cambio climático ha dejado de ser una preocupación exclusiva de los ecologistas. En vista de los riesgos potenciales con los que ya está amenazando a la economía -como sequías, lluvias excesivas y daño a ecosistemas estratégicos- algunas empresas de América latina ya están tomando cartas en el asunto.
El Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible de América Latina (Cedsal) es uno de los grupos más activos en esta nueva área de los negocios. En la Argentina, tiene entre sus integrantes a Bunge & Born, Acindar, YPF, Edenor, Techint, Sociedad Comercial del Plata, Perez Companc y Garovaglio & Zorraquín.
Ayer, y en paralelo con la realización en Buenos Aires de la Cuarta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el consejo presentó dos documentos: "América latina en el camino de la ecoeficiencia" y "Cambio climático global: el reto del sector privado en América latina." El primero fue elaborado por Oscar Vicente, CEO de Perez Companc, y Eugenio Clariond Reyes, presidente del consejo. Vicente definió a la ecoeficiencia como el uso de las variables del ecosistema (básicamente, el agua y el aire) en una forma eficiente. "Hoy todos tenemos que cambiar algo -dijo-. Cuando miramos hacia atrás, vemos los desastres que hemos hecho, pero lo importante es no detenerse, sino seguir avanzando sin cometer los mismos errores."
Los países industrializados, que tienen obligaciones de reducción de emisiones de gases entre el 2008 y el 2012, según el Protocolo de Kioto, tienen que definir todavía los dispositivos normativos, institucionales y comerciales para alcanzar ese objetivo. Algunas de las alternativas que se manejan son el establecimiento de topes en la producción e importación de combustibles fósiles (como el petróleo, el carbón y el gas natural), en la venta de productos derivados de hidrocarburos y en la emisión de carbono por parte de las actividades industriales.
Por otra parte, las naciones desarrolladas, que son responsables del 60% de las emisiones de dióxido de carbono que recalienta la atmósfera, presionan a los países en vías de desarrollo para que también pongan en marcha programas ambientalistas. Félix de Bulhes, presidente del Consejo Empresarial de Brasil, hizo un llamado de atención al respecto. "No es aceptable la posición de que nosotros tenemos gran parte de responsabilidad en el cambio climático -dijo. Los países industrializados son ricos, en gran parte, por el mal uso que han hecho de los recursos naturales."






