
Intentan destrabar hoy el conflicto en la cervecería Quilmes
El sindicato levantó un paro anunciado
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El sindicato de camioneros que conduce Pablo Moyano -hijo de Hugo, el líder de la CGT- aceptó anoche levantar un paro de actividades que iba a afectar, desde hoy, la producción y distribución de las bebidas de la cervecería Quilmes y de bebidas gaseosas. Así lo informaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Trabajo. La medida de fuerza se había anunciado por la tarde, como reacción del gremio a eventuales despidos de trabajadores que se desempeñan en el reparto de los productos, algo que había sido desmentido por la firma.
Tras el anuncio del paro, el Ministerio de Trabajo convocó a dirigentes sindicales y a directivos de la firma a una reunión, que anoche pasó a un cuarto intermedio hasta hoy, a las 15.30, cuando las partes vuelvan a encontrarse con el ministro Carlos Tomada.
El conflicto tiene su raíz en la decisión de la compañía de terminar su contrato comercial con dos empresas distribuidoras, en las que trabajan 250 de los 2500 empleados que hacen el reparto de Quilmes en el área metropolitana. Esa decisión se había tomado en noviembre del año último y, según la cervecera, en diciembre se expresó por escrito el compromiso de garantizar "los derechos laborales de la empresa distribuidora en cuestión y sus fuentes de trabajo".
Sin embargo, la versión del sindicato es que la firma se encamina a un cambio de estrategia de distribución, algo que "a la larga implicaría el despido de 5000 trabajadores", según dijo ayer el dirigente Octavio Argüello. "Ya cerraron cuatro distribuidoras y empezaron los traslados de trabajadores hasta 60 kilómetros de los lugares habituales [en los que desarrollaban sus tareas]", afirmó ayer el dirigente gremial.
El paso más próximo, según el sindicato, sería el despido de un millar de trabajadores entre junio y agosto. En total, según se dijo, cerrarían 17 plantas de distribución en Pilar, Bahía Blanca, Mendoza y Córdoba. Según Argüello, si bien no hubo telegramas de despido, mil trabajadores "ya están informados de que serán cesanteados en junio".
En diálogo con LA NACION, un alto directivo de Quilmes señaló ayer por la tarde que la compañía está abocada a encontrar vías de negociación para solucionar el conflicto y evitó responder en detalle sobre cada uno de los puntos planteados ayer por los sindicalistas. "Necesitamos sentarnos a una mesa las dos partes", afirmó.
La firma ya había desmentido categóricamente que se previera un cambio en el sistema de distribución, del que dijo que era uno de los pilares del éxito de la compañía. En un comunicado emitido el viernes, señaló: "Llamativamente, el sindicato de camioneros sale en defensa de un empresario ineficiente, interfiriendo claramente con una atribución básica y esencial de la dirección de la compañía como es el manejo de su estrategia comercial", en referencia a la decisión de dejar sin efecto el contrato con una distribuidora de la que dice que "ha mostrado los peores índices de gestión de toda la red".
La medida de fuerza que se había anunciado ayer incluía una manifestación frente a la embajada de Brasil (pues la cervecería fue adquirida el año pasado por la brasileña AmBev) y la realización de protestas durante el festival musical Quilmes Rock, que comenzará pasado mañana.






