Isela Costantini vs Mariano Recalde: baja el déficit de Aerolíneas

Costantini busca reducir el déficit de Aerolíneas
Costantini busca reducir el déficit de Aerolíneas
La comparación del primer semestre de 2015 y 2016 muestra una enorme dependencia de los fondos públicos pero una mejora en la operación
Diego Cabot
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30 de agosto de 2016  • 13:24

De a poco se conocen los números de la operación de Aerolíneas Argentina y Austral. Y de a poco se puede comparar una gestión, la de Mariano Recalde , con otra, la de Isela Costantini . Con datos consolidados de julio, los subsidios a la empresa han estado prácticamente igualados. Ahora, bien, cuando se mira la operación pura, el recorte del déficit ha sido importante.

Hasta fines del mes pasado, el Tesoro le envió a Aerolíneas Argentinas 3201,5 millones de pesos contra 3165,5 millones que requirió en el mismo período de 2015, una diferencia de 2 por ciento. Claro que si se pasa a dólares, la caída de este año frente al anterior es ostensible.

En los primeros siete meses de 2016, la línea aérea de bandera transportó 3,908 millones de pasajeros contra 3,474 millones que se repartieron que se prestaron 12 meses antes

Sin embargo, en los primeros meses del año, la nueva administración utilizó gran parte de los fondos para pagar deuda impaga que la jefatura de La Cámpora había dejado. En aquella libreta de almacenero se anotaban proveedores de repuestos, y sobre todo, empresas que financian los leasing de los aviones.

Ahora bien, cuando se mira la operación pura, las diferencias son grandes. En los primeros siete meses de 2016, la línea aérea de bandera transportó 3,908 millones de pasajeros en 15.990 vuelos contra 3,474 millones que se repartieron en 14.990 servicios que se prestaron 12 meses antes. Es decir, se voló más y se transportaron alrededor de medio millón más de pasajeros. Aquella mejora en la cantidad de asientos vendidos ya se refleja en el factor de ocupación de los aviones. Actualmente es de 75,7% en toda la red, algo así como 0,92% más que en 2015. Los asientos que se ofrecieron también son más. Aerolíneas sacó a la venta 8,65 millones de lugares, 8,8% más que el año anterior. De esa cantidad, la venta directa fue de 36,8%, 3,6% más que en 2015.

Sin embargo, no hay una gran mejora en los ingresos que dejó la suba en los números de pasajeros de Aerolíneas, no de Austral. El año pasado, al 30 de junio habían ingresado a la caja de la empresa 694,4 millones de dólares en concepto de pasajes vendidos mientras este año llegaron a 674 millones.

El impacto de la devaluación

Hay dos motivos que explican esto. Por un lado, la devaluación. La administración Recalde asentaba los números con el dólar a 9,50 pesos y este año, luego de la salida del cepo, se sinceraron las cuentas. Claro que esto también ha traído beneficios a Costantini. Las ventas de pasajes al exterior mejoraron los números ya que se dejó se subsidiar vía mercado cambiario y ahora, los dólares de los pasajes se perciben tal como dice la pizarra de venta de moneda extranjera.

El segundo factor fue que gran parte de los aviones que Aerolíneas puso en el aire en los primeros meses del año estaban vendidos y cobrados en 2015. Hubo casos de vuelos que tenían 80% de los tickets vendidos por anticipado. Asientos llenos y servidos a dólar de 14 pesos y cobrados a 9,50 pesos. La peor de las combinaciones para los recién llegados. Técnicamente, ese rubro es deuda.

Pero cuando se miran los números de la operación, la comparación ruta por ruta de las que opera Aerolíneas Argentinas, la diferencia es muy grande. Recalde había acumulado a julio de 2015 un rojo en su resultado final de 113,4 millones de dólares al 30 de junio del año pasado, mientras Costantini anotó para ese mismo período de este ejercicio una pérdida de 48,17 millones de dólares.

Más allá de que voló más y transportó más gente, el déficit se redujo. Ahora bien, los números ofrecen una trampa. La factura de combustible bajó de 180 millones de dólares a 141 millones, pese a que se consumió alrededor de 10% más de litros. La baja del petróleo, y por consiguiente del JP4 que usan los aviones, fue una gran aliada de Costantini. Hay quienes dicen que, más allá del precio del petróleo, la anterior administración no era buena compradora de combustible. Esos mismos dicen que hay pocos ingenuos en el mercado aerocomercial.

Con Austral las cuentas estuvieron más o menos similares. En los primeros seis meses de 2015, la gestión Recalde perdió 15,97 millones de dólares y Costantini, 12 meses después, 13,4 millones. Al igual que con Aerolíneas, en 2016 volaron más pasajeros: 1,45 millones contra 1,38 millones.

En el segundo semestre, seguramente, todo cambiará. El año pasado, en julio, la empresa se sumió en una de las principales crisis producto de errores en la planificación de vuelos. Este año, no hubo mayores problemas y si se habla de pasajeros, se marcaron récords. Finalmente, el año pasado, la gestión camporista se sumió en el tobogán de salida del poder y las cuentas impagas se acumularon mientras la caja se llenaba con pasajes que se servirían este año. Este año hay una nueva administración, y un tremendo test de poder que Costantini deberá afrontar para pasar las paritarias que ya se discuten pasillos adentro.

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