Italia le dijo adiós al Estado empresario
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ROMA (De nuestra corresponsal).- Ayer fue una jornada histórica para la economía italiana: el famoso IRI (Istituto di Ricostruzione Industriale), el gigantesco ente estatal que determinó la reconstrucción industrial de la posguerra y el milagro económico italiano, cerró definitivamente sus puertas después de 67 años de existencia.
La desaparición del IRI, que había nacido en 1933 por voluntad de Benito Mussolini para salvar a algunos bancos, y que tuvo su auge después de la II Guerra Mundial, cuando el gobierno comenzó a participar en casi todos los sectores industriales para reconstruir el país, marca el fin de una época: la del Estado empresario.
La liquidación del IRI _sellada ayer en la última asamblea que tuvo lugar en la sede de la Vía Veneto, de esta ciudad-, no fue de un día para el otro, sino gradual. A partir de la década del 80, en efecto, el IRI, que en un momento llegó a ser el mayor holding del mundo occidental -unas 600 empresas activas que empleaban a 500.000 personas-, se había convertido en un engorroso gigante que ya no resolvía problemas, sino que los generaba.
Con el pasar de los años, "el milagro IRI" -cuyo lema era "Sabemos hacer de todo"- se fue degenerando. Principalmente porque comenzó a ser utilizado como instrumento político y a ser víctima del clientelismo y la corrupción.
"En los inicios de los años 80, cuando a su presidencia fue llamado Romano Prodi (ex premier y hoy presidente de la Comisión Europea), el IRI era una tragedia. Tenía más deudas que la Argentina", recordó hace unos días el periodista Giuseppe Turani.
El IRI pasó entonces a ser un peso para la economía italiana, cuya clase dirigente se vio obligada a darle cabida a la desregulación y al fin gradual del Estado empresario.
Según el premier Giuliano Amato, que es un reconocido economista, los italianos deben vivir el fin del IRI con la "dignidad y el orgullo de uno de los protagonistas de la historia económica de Italia".





