Jaime Ardila: "El mayor problema de la Argentina es la devaluación del real en Brasil"

El presidente de General Motors para Sudamérica se mostró conforme con la estabilidad del mercado local
Alejandro Rebossio
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5 de abril de 2015  

Puede que en el mundo "tuerca" los fanáticos argentinos se dividan entre Ford y Chevrolet; en el mercado local la competencia está más fragmentada. Además de esas dos marcas, Volkswagen, Renault, Fiat, Peugeot y Toyota se pelean por una torta que se achica. Pero el presidente para Sudamérica de General Motors (GM, la fabricante de los Chevy), el colombiano Jaime Ardila, visitó esta semana Buenos Aires y se sorprendió por señales de estabilización del mercado. Lo que le preocupa es la economía de Brasil, principal destino de las exportaciones automotrices argentinas.

-La Argentina es el tercer mercado automotor de América latina, con gran diferencia con el cuarto.

-Sí, Chile y Colombia, que la siguen, son la mitad que la Argentina.

-Y eso que Colombia tiene más población.

-Sí, pero tiene una estructura impositiva para vehículos mayor que la de la Argentina y una distribución del ingreso mucho más concentrada.

-Pero ¿hay una tormenta perfecta para la industria automotriz argentina, tanto por la caída del mercado local como la de Brasil?

-El mercado argentino me sorprendió positivamente por la capacidad de resistencia. Es verdad que llegó a ser un mercado de casi un millón de unidades en algún momento, pero no era un nivel sostenible, considerando la población y el nivel de ingresos.

-¿En 2013 se vendieron más autos acá que en España?

-Sí. Se vendieron los mismos en la Argentina que en México, que es un país de 120 millones de habitantes. Pero ahora proyectamos un mercado de cerca de 600.000 unidades, un número razonable para la Argentina.

-¿Es una caída respecto de las 683.000 del año pasado?

-Sí, era esperada. Me parece que es un mercado razonable, desde el punto de vista del tamaño de las plantas que existen. Me preocupan más las exportaciones. La caída del mercado brasileño fue muy fuerte. Había caído el año pasado cerca de 8 por ciento. Esperábamos que este año fuera un mercado más o menos igual, pero en los últimos tres meses la caída ha sido mucho más fuerte, de cerca de 20 por ciento.

-¿Y cómo impacta eso en la producción?

-No hemos ajustado todavía en la producción argentina. Es conveniente darle al mercado brasileño dos o tres meses más para ver dónde se estabiliza.

-¿Puede recuperarse tan rápido?

-Lo de Brasil fue un tsunami y, como tal, los estragos que causa en el corto plazo son muchos, pero la duración es relativamente corta.

-¿El ajuste fiscal que anunció Dilma Rousseff no impacta?

-El ajuste es positivo para la recuperación de la confianza de inversionistas, consumidores y opinión pública. Una reducción del gasto público y una suba de impuestos le pega al bolsillo de la gente, pero me preocupa menos eso que si no lo hicieran.

-Muchos analistas piensan que el próximo gobierno argentino deberá empezar con un ajuste como el de Rousseff?

-Los ajustes económicos que hay que hacer en la Argentina, los haga este gobierno o el próximo, serán positivos para el largo plazo.

-¿Está habiendo menos dólares de los prometidos por el Gobierno para importar autos y piezas?

-No.

-¿La oferta de autos importados se ha restringido por la escasez de dólares?

-Hay una asignación de dólares por parte del Gobierno, pero hoy no veo eso como factor determinante en el mercado.

-¿Cómo va el proyecto de inversión Fénix en Rosario?

-La intención es comenzar a producir el próximo año. Los cambios en las plantas para fabricación del vehículo y del motor fueron muy importantes. Se hará un producto de alta tecnología. Es una inversión por encima de 700 millones de dólares.

-¿Van a dejar de fabricar los modelos que hacen en Rosario, el Classic o el Agile?

-Mientras tengan demanda en el mercado local, no.

-¿Por qué GM apuesta por un modelo con más tecnología?

-El cambio de estrategia fue posible gracias a las plataformas globales de General Motors. Lo que hoy fabricamos en la Argentina no son plataformas globales, con toda la tecnología moderna, no las teníamos disponibles. Hoy las tenemos. Hoy podemos localizar estas plataformas en cualquier país que tenga la capacidad productiva y tecnológica. Es un giro radical en el modelo de negocios.

-¿Y por qué fue posible en el país?

-Tenemos aquí el nivel de calidad y el de entrenamiento de la mano de obra. Entre Brasil y la Argentina existe una base de proveedores preparada. Y tenemos el mercado.

-¿A dónde lo van a exportar?

-Vamos a ver qué tan competitivos somos, pero mi perspectiva es que podría ir más allá de Brasil.

-¿Cómo ve la competencia con las demás marcas en la Argentina?

-Fuerte. Prácticamente la mayoría de los grandes jugadores está entre el 9 y el 15% de participación de mercado. Esto no es común: en la mayoría de los otros mercados siempre hay dos o tres marcas muy lejos de las otras.

-¿Observa nuevas tendencias en el mercado argentino?

-Me impresiona lo rápido que se mueve el mercado local respecto de la región en los temas de movilidad urbana, a los que nosotros les damos mucha atención, no sólo por los planes que tengan los intendentes en ciudades como Buenos Aires, sino por las preferencias de los consumidores. Hay que ofrecer bicicletas u otras formas de transporte complementarias al vehículo. Lanzamos bicicletas en el país el año pasado. Son tendencias causadas por la congestión, el deseo de limitar el uso del auto a los fines de semana por razones económicas y una mayor conciencia social sobre la contaminación.

-Y además de bicicletas, ¿qué más venderán?

-Tengo la impresión de que cada vez el tamaño del auto importa menos y su contenido importa más.

-¿En el país tienen alguna oferta para el transporte público?

-No tenemos, pero nos gustaría trabajar con las autoridades en ver qué opciones hay para ayudar. Tenemos países como Colombia en los que somos los fabricantes más importantes de buses (colectivos) biarticulados, que son el sistema fundamental de transporte en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, que no tienen un metro grande que cubra las necesidades.

-¿Tiene alguna opinión sobre los presidenciables Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa?

-No tengo preferencias. Me interesa mucho que cualquiera que gane ataque rápido los problemas que necesitan ser atacados. Mucha gente habla aquí de la política macroeconómica, pero para mí más importante es que, cuando hay un cambio de gobierno, hay un cierto nerviosismo de parte de los empresarios sobre cuáles van a ser las nuevas reglas de juego. Me gustaría ver rápido reglas claras.

-¿Cuáles son los problemas que deben ser atacados?

-En la Argentina, como en todos los países de América latina, hay una situación delicada de tipo de cambio, fiscal y gasto público.

-¿Será necesario devaluar?

-Mi impresión es que hay más bien estabilidad.

-Pero ¿es competitiva la producción de GM en la Argentina?

-Hoy por hoy el mayor problema de la Argentina es la devaluación del real. Esto la coloca en una posición competitiva más difícil. Yo no pensaría si la política cambiaria argentina es correcta o no, sino que miraría alrededor del mundo cuántos desafíos nos crea ese desajuste que ha habido con la revaluación mundial del dólar y la caída del real.

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