
James Bond factura a puro lujo
Las marcas de alta gama capitalizan al estilo sofisticado del agente más famoso del mundo y lanzan ediciones limitadas de los productos que usa 007: autos, relojes, champagne, vodka, lapiceras y perfumes
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El agente secreto más conocido del mundo volvió a las pantallas de los cines con su aventura número 24, llamada Spectre. Y esta vez lo hizo más fashionista que nunca. Los 148 minutos de la película y los US$ 300 millones que costó la producción alcanzan para que James Bond luzca las mejores marcas del segmento de lujo, así como para hacer del film un campo de conquista para el marketing.
Y el efecto Bond también llegó a la Argentina. La llegada de la película fue la oportunidad para lanzar productos de edición limitada relacionados con el agente 007 para cautivar a los 103.671 espectadores que vieron la película en el país, según la medidora Rentrak.
Por ejemplo, las marcas de bebidas alcohólicas le rinden homenaje al agente de ficción creado por el novelista inglés Ian Fleming en 1952. "Su cóctel favorito es el clásico martini, un protagonista indiscutido en la historia de James Bond. El personaje conoce las sutilezas y diferencias, por eso siempre elige nuestra marca Belvedere", dice Ezequiel Acosta, director de Marketing de Moët Hennessy Argentina. Y agrega: "Para celebrar esta asociación lanzamos la botella Belvedere 007 Spectre de edición limitada, en un envase de tono plateado metálico y luminoso que presenta los clásicos logos de la saga, a $ 835". ¿Cómo se baja un producto de lujo global al mercado local? "La estrategia de posicionamiento es selectiva. Hacemos activaciones muy sofisticadas", dice.
También la silueta del personaje se puede encontrar en las botellas y latas de la cerveza Heineken, marca que cuenta con promociones en supermercados locales donde se puede llevar de regalo un vaso con la imagen del agente.
Sin embargo es fronteras afuera donde el vínculo entre las marcas de lujo y James Bond es más intenso. Así, la firma de champagne Bollinger (que tiene hace 50 años un partnership con cada edición de la saga) lanzó una edición especial de La Grande Année 2002, a 160 euros, que viene en una caja de diseño especial que simula ser la culata de un arma y que cuenta con un cierre con combinación. ¿La combinación? "007", por supuesto. La firma cuenta también con un set de cristal exclusivo que sólo se consigue en los locales de Saint-Louis, en París, Londres, Hong Kong, Shanghai y Taipei, por la suma de 5007 euros.
Entre destinos exóticos, persecuciones y acción, la moda cobra protagonismo con productos que sólo se consiguen en el exterior. De la mano del diseñador Tom Ford (ex director creativo de Gucci, pionero en la estrategia publicitaria que combina sexo y elegancia en lo que se llamó el estilo "porno chic"), James Bond luce impecable de pies a cabeza. Su "licencia para vestir" cuenta con los modelos más sofisticados de la firma de Ford. Los precios de los trajes escalan a 2650 libras. Pero en cuanto al abrigo de segunda piel, Bond usa suéteres del más distinguido cashmere de la marca N.Peal. ¿El precio? El modelo Cable Roll cuesta US$ 404.
Traje a medida
La vestuarista de la película, Jany Temime, contó con un presupuesto de un millón de libras para trabajar junto al diseñador en cada detalle de los cambios a usar. Así, trajes a medida de la más vanidosa tela italiana, corbatas y camisas de primer nivel visten al agente, quien complementa su look con unos anteojos de sol Ford hechos a mano en Italia, modelo Snowdon FT0237. El precio es de US$ 405, pero a no entusiasmarse, porque está sold out.
La película tuvo un auspicioso debut en los Estados Unidos y Canadá: recaudó US$ 73 millones en el primer fin de semana en pantalla (segundo mejor comienzo para un film de James Bond jamás registrado), pero también hizo saltar un récord en la casa de subastas Phillips de Ginebra. El Rolex Submariner que usó el actor Roger Moore en la edición Live and Let Die (Vive y deja morir), en 1973, fue vendido por US$ 363.000. En cuatro años ese reloj se valorizó 67%, ya que el anterior dueño lo había comprado por US$ 217.379. En aquel film, el reloj crea un campo magnético que desvía las balas que le disparan los enemigos a Bond y él, fiel a su reputación seductora, lo utiliza para desnudar a una mujer. Pero desde 1995, con el estreno de Goldeneye, la marca de relojes de 007 es Omega. Nunca fue posible comprar el reloj estrella, pero a partir de este mes se puede adquirir el modelo Seamaster 300 de edición limitada que cuesta unos US$ 7500 y del cual sólo hay 7007 unidades disponibles en las boutiques de la firma.
Y, por supuesto, toda película de acción tiene un protagonista destacado: los autos, que en el mundo Bond son de lujo. El que maneja el agente es un Aston Martin DB10, que no está a la venta. Los fabricantes anunciaron que el vehículo es tan exclusivo que sólo una persona podrá comprarlo. Aquellos fanáticos que sueñen con una versión de esta coupé deportiva se podrán conformar con réplicas de menor tamaño y a control remoto que vende la tienda Harrods de Londres por 80 libras.
Otro de los vehículos más impactantes de la película son los fabricados por Jaguar Land Rover. Más precisamente, el Jaguar C-X75 (que protagoniza una espectacular persecución junto al Aston Martin por las calles de Roma) y los Land Rover Defender, Range Rover Sport SVR y Discovery Sport.
Por otro lado hay ciertos detalles que precisa un ostentoso de estilo. Si de coquetería se trata, James Bond absolutamente tiene que tener un perfume que lo distinga del resto de los mortales. Y también en Harrods se puede conseguir: se vende por 32 libras.
Por último, un agente secreto británico debe escribir con elegancia. La firma S.T. Dupont ofrece las lapiceras oficiales de James Bond a precios de entre 950 y 1000 libras, en la misma tienda inglesa y, como no podía ser de otra forma, de edición limitada. Lo mismo para otro accesorio indispensable para un caballero inglés: el encendedor de lujo de Bond, de la misma marca, no baja de las 1000 libras.
300
Millones de dólares
Permiso para invertir
Fue el presupuesto destinado a la realización de Spectre, la última película de la saga del agente James Bond






