Kicillof, sin filtro: dice que EE.UU. le dio la razón y asegura que parte del boom energético de Milei se debe a él y a Cristina Kirchner
Impulsó la expropiación de YPF y defiende sin concesiones aquella decisión; dice que la Justicia norteamericana lo reivindicó y rechaza cualquier autocrítica; asegura que parte de los dólares que hoy recibe el gobierno de Milei se deben a que la petrolera tiene control estatal
18 minutos de lectura'

Para Axel Kicillof, exministro de Economía de Cristina Kirchner, exinterventor en YPF y actual gobernador bonaerense, la decisión de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York que revocó el fallo por US$16.100 millones en contra de la Argentina por la estatización de la petrolera “es un alivio para el país”.
“Era un juicio absurdo, una sentencia injusta”, calificó en una entrevista con LA NACION. “La Argentina acaba de sacarse de encima un juicio que era injusto y multimillonario”, recalcó en una conversación telefónica en la que dijo que la Justicia de Estados Unidos usó los mismos argumentos que él para defender que no hubo delito en la expropiación de YPF votada en el Congreso en 2012.
El gobernador precisó que los jueces norteamericanos ratificaron que un estatuto de una empresa no está por encima de una ley nacional, y dijo que sería “escandaloso” que la sentencia tuviera que ver con una decisión de Donald Trump de influir en los tribunales de su país para beneficiar a Javier Milei gracias al “sometimiento” -calificó Kicillof- del libertario.

Kicillof volvió a defender la expropiación de parte de YPF en 2012. Dijo que Repsol estaba vaciando la empresa y que había un declino en la producción de gas y de petróleo, que derivó en una desestabilización macroeconómica (falta de dólares y pesos) y un cepo cambiario. Asignó aquella tendencia en el sector a una decisión empresaria de la firma española y no a los precios pisados en el sector de hidrocarburos y a la inestabilidad regulatoria de entonces.
Esquivó la responsabilidad en el juicio que tuvo el polémico ingreso del Grupo Petersen -los Eskenazi- en YPF bajo la sombra de Néstor y Cristina Kirchner, dijo que cree que el incumplimiento a los inversores no generó un prontuario negativo para el país y defendió el pago de la compensación a Repsol.
“Milei dijo que debía privatizarse YPF, pero se pone el mameluco de YPF estatal”, criticó. Sobre la cadena nacional del Presidente, sostuvo que “saluda con gorra ajena, o con mameluco ajeno”, y cuestionó sus posiciones “oportunistas” para atribuirse un triunfo. “Él estaba de acuerdo con los buitres”, criticó el economista.
También aseguró que “los dólares del comercio exterior en materia energética que tiene Milei son resultado de esa decisión bien tomada”.
-¿Es un alivio para usted que la Justicia de Estados Unidos haya fallado a favor de la Argentina?
-Es un alivio para el país. Siempre lo dije y tengo la tranquilidad de haberme mantenido en esa posición y con esos argumentos. Aún casi en soledad. Pero siempre sostuve que era un juicio absurdo y una sentencia injusta e ilegal. Así que, en ese sentido, no debería ser una sorpresa. Lo raro era que durante tanto tiempo la primera instancia se aferró a argumentos que eran absurdos. Es un alivio para el país, por supuesto, para los que estábamos convencidos de que esto era así. No sé si un alivio, pero sí una tranquilidad.

-¿Considera que la Justicia le dio la razón?
-La Justicia, bueno, la Cámara de Apelaciones (de EE.UU.) dijo que la recuperación de YPF estuvo hecha de manera legal y ajustada a derecho, según leyes argentinas. Determinó lo lógico; que este era un tema de ley argentina y que la ley argentina marcaba que era lo que correspondía. Dicho en pocas palabras, que el estatuto de una empresa privada no está por encima de las leyes ni de la Constitución Nacional, lo cual cualquier estudiante de derecho de los primeros años y yo, sin ser abogado, comprendo fácilmente. Entonces, lo que dijo es que se hizo ajustado a la ley. Si eso es tener razón, sí, claro. Y como lo dije cada vez, también reivindica la ley de expropiación de YPF, que la votaron 208 diputados de prácticamente todas las fuerzas políticas; y, a diferencia de mi profesión, la mayoría o gran parte, abogados. Lo que se estaba diciendo en un tribunal extranjero es que ni el gobierno de entonces ni el Parlamento habían aplicado bien el derecho nacional, y a mí también (me decía) particularmente, ya que yo fui a defender el procedimiento que se estaba planteando. Y lo dije con claridad y con vehemencia: un estatuto no puede estar por encima de la ley de recuperación de YPF, de la ley general de expropiación. Esto es una atribución constitucional del Estado argentino, de la soberanía.
-En el pasado, ustedes fueron muy críticos de la Justicia norteamericana, ¿esto muestra independencia de ese poder?
-Independencia con respecto a qué sería la pregunta. El juzgado de (Thomas) Griesa, que es el que ahora ocupa Loretta Preska, falló a favor de los fondos buitres, contra la reestructuración de deuda de 2005 con los holdouts de aquella época, tomó medidas y dictó fallos con montos que eran absolutamente desproporcionados. Si hay un influjo de la política partidaria, si hay una influencia, si hay una manipulación o algo así, me excede, porque lo desconozco. Lo que sí vi es la composición del tribunal de segunda instancia. De estos tres jueces, dos, los que votaron en contra de la primera instancia, o sea, a favor de la Argentina, fueron nombrados por administraciones demócratas. Uno votó en contra y era republicano. Acá lo que instala mucha confusión es el posicionamiento de (Javier) Milei. Es un manojo de contradicciones lo que dice Milei y más que eso, de disparates. En lo que a mí respecta, celebro que se haya corregido en segunda instancia un fallo que estaba equivocado.
-Cerca de Milei le atribuyen el triunfo en el juicio a un cambio de estrategia legal de la Procuración y al alineamiento que el Gobierno tiene con Donald Trump. ¿Qué opina?
-Voy a tratar el tema con seriedad. Es una situación muy incómoda por donde la miren, muy incómoda. Creo que cuando grita, insulta, imposta tiene que ver con sus propias contradicciones, inconsistencias. Para empezar, Milei en la campaña electoral, o antes de llegar a la Presidencia, dijo con mucha claridad y creo que más de una vez, que él quería privatizar YPF, que debía ser privada. Después lo puso en la Ley Bases. O sea, acá hay un problema cuando se pone el mameluco de YPF estatal, un mameluco además con el formato, el diseño, que es estatal. La verdad que ya hay una laguna ahí, una chapucería. Segundo, hay un dicho en el campo acá en la provincia que se usa mucho, que es saludar con gorra ajena, en este caso sería con mameluco ajeno. Nunca quiso que fuera una empresa estatal, bajo control estatal, nunca estuvo de acuerdo. Además, siempre les dio la razón a los buitres con respecto a que la recuperación de YPF estuvo mal hecha. Dijo que era ilegal, les daba la razón y que había que hacer un impuesto, una tasa para pagar esto con mi apellido. O sea, las exageraciones, insensateces, papelones se vienen sucediendo. No hace falta explicar mucho más. Son posiciones acomodaticias, oportunistas, para atribuirse cosas. Después, con respecto a la estrategia, voy a ser preciso con esto, pero no para polemizar, porque también vi que salió el que fue procurador de (Mauricio) Macri (Bernardo Saravia Frías). Hay que ir a la realidad de la cosa, porque la historia de esto es así: la compañía YPF cambia de control y pasa al control del gobierno argentino en 2012. Repsol, poco después, es indemnizada, siguiendo los procedimientos de nuestra ley de expropiación. Lo que se recupera de YPF es el control y ese era el objetivo. Esto porque el problema era la política que llevaba adelante YPF, que nos estaba dejando sin gas, sin petróleo y sin dólares. El superávit energético de hoy también es resultado de eso, porque fue el objetivo de recuperar YPF. En 2012, cuando se recupera el control de la empresa, los accionistas minoritarios, Eskenazi con su empresa Petersen, que estaba en España, va a la quiebra. Hay un juez de la quiebra, no quiero ponerme muy técnico, que le vende a este fondo buitre Burford el derecho a hacer un juicio por US$15 millones. Hay que imaginarse que el juez de la quiebra no debía pensar que ese juicio tenía alguna lógica o alguna probabilidad de dar una sentencia como esta, porque si no, ¿cómo va a vender a US$15 millones un juicio en el que terminan fallando en primera instancia por US$16.000 millones? No se puede equivocar así. Entonces, es un juicio muy improbable y absurdo, ese era el punto. Pero lo compra Burford, y con eso se va a buscar a la jueza Preska, al tribunal que termina favoreciéndolo en primera instancia. Los primeros cinco años de ese juicio, que empieza en 2015, hasta 2020, lo único que se discute es dónde debía hacerse el juicio. En 2020, Preska resuelve que ella tiene jurisdicción, que Nueva York es la jurisdicción adecuada. En 2019, cuando hay cambio de gobierno, también cambia el estudio de abogados. Recién ahí se empieza a discutir la cuestión de fondo. Y ahí, desde el comienzo, el argumento era el que tuvimos, el que yo di en el Congreso en 2012, que no había que aplicar una OPA, porque era una cuestión del estatuto, pero no de la ley. Estaba bien hecho. Entonces, ese argumento existe desde el principio, y la verdad que luego, de 2020 en adelante, se sostiene ese argumento. Cuando llega Milei se mantiene el mismo estudio de abogados, que sigue con el mismo argumento. Pero después falla Preska en contra de la Argentina. Y viene la etapa de la apelación. En la apelación, en segunda instancia, no se puede cambiar la estrategia de los argumentos. Se tiene que sostener el mismo. Debería escucharlo mejor (a Milei); pero tampoco quiero ponerme a desestimar, a discutir, o a tironear. Eso es cosa de Milei; que festeje, que descorche, que se ponga, como con las camperas, seis mamelucos uno arriba del otro. El problema no es ese. Pero los argumentos que se llevan a la apelación son los mismos, porque no se puede ir a segunda instancia a decir ‘está mal lo que se falló en primera instancia’, cambiando los argumentos. Después, otra cosa, y tampoco con ánimo a discutir, porque me parece que los papelones se autoincriminan. Simplemente contar que, si esto fuera una cuestión de influencia política sobre la segunda instancia (la Justicia) en Estados Unidos del gobierno de Trump porque Milei se somete a las políticas exteriores de Trump y nos pone en guerras que no son nuestras, o lo que sea que hace en sus viajes, la verdad que sería de muchísima gravedad. Y habla de la independencia o no de una parte, por lo menos, del Poder Judicial norteamericano. Lo tiene que explicar Milei, pero esa línea sería bastante escandalosa, o sea, que a instancias de Milei, Trump sacó un fallo en contra de alguien, a favor de alguien. Es muy incómoda esta situación para Milei, porque para él nunca tendría que haber sido una empresa nacional, entonces nunca se tendría que haber explotado Vaca Muerta, tendría que haber seguido Repsol, a pesar del desastre que estaba haciendo. Además, de vuelta, y estaba de acuerdo con los buitres en que esa expropiación había estado mal hecha. Entonces ahora, cuando lo contradice la segunda instancia, trata de explicar que en realidad fue no sé qué cosa y no sé qué otra. No importa, mi conclusión es dejalo a Milei, que diga lo que quiera; no es el problema. El problema es que la Argentina acaba de sacarse de encima un juicio que era injusto y multimillonario.
-Aunque la Argentina ganó, el juicio tuvo un alto costo en defensa por abogados, viajes. ¿Hace alguna autocrítica por haber tomado la decisión que derivó en el juicio?
-Hay varios planos. Plano uno, había que recuperar YPF indudablemente. Repsol había resuelto dejar morir a YPF, entonces cayeron la producción y las reservas de gas y petróleo, para sintetizar en un solo número, aproximadamente a la mitad. Todo con la gestión Repsol. Y eso no es lo peor del caso, lo peor es que eso estaba generando un problema macroeconómico profundo en la Argentina, en aquel momento y para adelante. Es que dejamos de tener una balanza comercial energética positiva, que había llegado a estar, si no me equivoco, en 2006, en US$6000 millones positivos. Es decir, por año con la energía nos entraban US$6000 millones y pasamos a un negativo en 2011 de US$6000 millones. Esa trayectoria era la que había que interrumpir rápidamente y de una manera además eficaz, y eso solamente se podía hacer, como dijimos en aquel momento, cambiando el control, los objetivos, la estrategia de YPF. Y pasó, con alguna interrupción en la época de Macri, donde la tendencia del crecimiento cambió totalmente, pero luego se retomó ese camino y hoy continúa eso. Así que los dólares del comercio exterior en materia energética que tiene Milei son resultado de esa decisión bien tomada. ¿Cuál sería la discusión? Y después ¿cómo se hizo? Había una sola objeción. Hubo grandes juicios de Repsol, pero ni bien se le pagó la indemnización de mutuo acuerdo, se firmó y no hubo ningún reclamo judicial. El único reclamo y la única discusión que había era la que llevó un fondo buitre que compró una quiebra en un juicio, lo llevó a Nueva York y consiguió un fallo absolutamente descabellado. Entonces, ¿qué estamos discutiendo? Solo Milei estaba de acuerdo con los buitres. Yo no escuché voces a favor de los buitres. Luego se instaló, por una cuestión política, por el kirchnerismo, por Cristina, el debate en base a este fallo y a esta sentencia.
-Los demandantes contra el país son los Petersen y Eton Park -financiados por Burford-. ¿El juicio no tiene como pecado original el ingreso de los Eskenazi a YPF en una operación que no fue de mercado, financiada de manera singular por la propia YPF, por un porcentaje que hubiera requerido una OPA y por decisión de Cristina y Néstor Kirchner?
-Me lo preguntaron varias veces. Lo que pasó, porque yo lo hablé directamente con (Antonio) Brufau, que era la cabeza del grupo Repsol e incluso anda dando vueltas por ahí una nota que se conoció cuando cambió la gestión (privada) a la estatal y yo era interventor de YPF, es que el plan estratégico del grupo Repsol tenía la decisión de invertir en el Mar del Norte y en Guayana, creo. No sé, tenía otros planes, que no eran invertir ni potenciar la producción en la Argentina. Era una decisión empresaria que el propio Brufau me la comunicó a mí, más allá de la intervención de Eskenazi. Consistió en derivar recursos obtenidos de la rentabilidad en la Argentina a otras áreas y a otras regiones del mundo.
-Pero, ¿fue un error haber permitido el ingreso de los Eskenazi a YPF?
-Mirá, el resultado, supongo que esperado, era que mejorara la performance de YPF, que venía mal. Y eso no ocurrió, pero no sé a qué es atribuible. La verdad que lo que terminó pasando con Petersen y con Eskenazi fue la quiebra. Y además, el juicio ni siquiera lo llevó adelante, sino que se vendió por US$15 millones. O sea que no lo sé, la verdad que no lo sé. La evaluación a mí me da que el problema principal era la política para la Argentina, y que discutí con el propio Brufau, en persona, siendo ministro de Economía, en una reunión que tuvimos antes de que ocurriera la expropiación. Yo le hablé de su política de inversiones, de falta de inversiones y de falta de exploración, de explotación, de abandono de yacimientos maduros. Y sobre todo su desidia con respecto a Vaca Muerta. Estaba dejando a la Argentina sin petróleo, sin gas y sin dólares. Y él dijo, ‘bueno, pero esa es una decisión empresaria del grupo, que es un grupo transnacional. Nosotros invertimos donde queremos’. Y yo le dije, ‘bueno, pero el problema es que eso está destruyendo a la macro argentina’. Y me dijo, ‘bueno, pero no queremos’. De la misma manera que luego se selló un acuerdo, un mutuo acuerdo en buenos términos con Repsol. Retiró todos los juicios, cobró US$5000 millones por su parte de YPF, que es lo que marcó, según nuestra ley de expropiación, el Tribunal de Tasaciones de la Nación.
-El fallo dice también que la Corte de Apelaciones incumplió estatutos de YPF y las promesas a inversores. ¿No generó todo este tiempo un problema con la seguridad jurídica, un “prontuario oscuro” para la Argentina en el mundo?
-No, la verdad que no. Creo que en aquel momento, porque además me tocó hasta ir al exterior a explicar la situación, cuando vos mostrás la performance que estaba teniendo YPF con la administración de Repsol, claramente configura un caso, yo hablo de vaciamiento, pero pongan el nombre que se les ocurra, pero muy pernicioso, muy nocivo, muy peligroso y muy riesgoso para la Argentina. Lo he dicho siempre, lo repito, buena parte del problema de la escasez de dólares en aquel momento, y desde ahí podríamos decir casi hasta el presente, tenía que ver con que no se estaba explotando el potencial que teníamos en materia de hidrocarburos y de energía en la Argentina. Y como YPF es la empresa líder y fue la empresa más grande del país -lo era por lo menos-, y bajo el control de Repsol estaba cayendo la producción y nos obligaba a importar energía. En ese momento, también a precios muy favorables de los hidrocarburos, estaba a más de US$100 el barril de petróleo, como hoy de nuevo por la guerra en Irán. Entonces nadie puede dudar de que eso no podía seguir. Es decir, no fue algo que no tuviera una fundamentación robusta, clara, como que ponía en riesgo la estabilidad macroeconómica de la Argentina, lo cual habla de que hay históricamente un tema con los dólares, pero después si le agregás que la compañía que tiene la mayoría de los yacimientos no está produciendo, va a ser muchísimo peor, y eso era lo que estaba pasando. Después, con respecto a endeudarse con el FMI, como lo hizo irresponsablemente Macri o de nuestra dependencia del Tesoro norteamericano, como pasa ahora con Milei, bueno, qué sé yo, la cantidad de cosas que uno podría nombrar para hablar de la economía argentina e inversiones. Hoy Milei exhibe una sumisión a la política exterior norteamericana y tenemos el primer año en 20 años de inversión extranjera directa negativa en la Argentina. Veinte años.
-¿Considera que el pago a Repsol por la expropiación de US$5000 millones por el 51% en bonos en 2014 terminó siendo un buen acuerdo para la Argentina?
-Si tenemos en cuenta los miles de millones de dólares que estamos ahorrando, ni hablar. No tengo que defenderlo yo, hay que preguntarle al Gobierno. A pesar de todo lo que dijeron, ahora te hablan de la potencialidad de YPF en Vaca Muerta y de que YPF es argentina. Me acuerdo lo del GNL en Bahía Blanca, que al comienzo era con los malayos junto con Chevron y otras, para la explotación de Vaca Muerta con YPF. Bueno, hablaban de US$50.000 millones de exportaciones. Y eso existe porque se recuperó YPF. Y todo lo demás es contrafáctico. Y además lo muestran claramente los datos observables. No es una especulación. Cuando se recuperó YPF, se empezó a invertir fuerte y empezó a revertir el declino que había. Y luego de eso empezó a crecer la producción. Y con altibajos, sobre todo durante el gobierno Macri, pero se alcanzó el superávit comercial, o sea, el autoabastecimiento. Y eso estaba previsto para que se alcanzara en 2017. Pero cambiaron la política y se pospuso un poco, pero es lo que tenía que pasar.
-Usted dijo que estatizó YPF porque Repsol no invertía y la producción había caído. Ahora, ¿daba el Estado las condiciones para generar nuevos desembolsos en un sector que tenía precios pisados por debajo de los internacionales e inestabilidad regulatoria?
-Justo habíamos lanzado el Plan GAS y también el plan de Petróleo Plus; varios planes que estaban teniendo un buen efecto con empresas privadas también. Creo que ahí hubo una decisión de Repsol que tenía que ver con dedicar sus inversiones a otros yacimientos en otros lugares del mundo y no en la Argentina. Los motivos, el combo de factores que llevaban a eso, es contrafáctico. Algunos dicen que si mi abuela tuviera rueditas sería una patineta, pero bueno, qué sé yo. No quiero ser taxativo. Lo que sí digo, para dejar de hacer especulaciones o cuestiones capciosas y fuera de chiste, es que se recuperó YPF, se cambió el plan de negocios de YPF, se invirtió todo en la Argentina y la producción dejó de caer, comenzó a crecer, Vaca Muerta se puso en marcha y, como decimos, la única verdad es la realidad. Después se puede discutir cualquier cosa, pero bueno, eso es incuestionable.







