
Kroll viene a investigar el fraude empresario
La mayor compañía del mundo en este rubro se instala en la Argentina; ven un nicho de negocios casi inexplorado
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La globalización también llegó al mundo de los delitos económicos: Kroll Associates, la investigadora de fraudes más importante del mundo, acaba de instalarse en la Argentina.
La compañía, que durante 1998 facturó US$ 400 millones por su labor en más de 30 países, comenzó a operar en el mercado local hace 10 años, durante el proceso de privatización de las empresas estatales: los inversores querían saber sobre qué terreno pisaban y comenzaron a requerir los servicios ofrecidos desde su filial para América latina instalada en Miami. La economía argentina, entonces, era un avión que pedía pista para despegar.
Diez años después, con la nave en el firmamento de los negocios a velocidad de crucero, Jules Kroll, su CEO, tomó la decisión de montar una estructura propia en Buenos Aires.
Adquisición
El camino más corto fue la adquisición por siete millones de dólares de la local Holder Associates, propiedad de Frank Holder, un investigador norteamericano de 30 años, vinculado con la embajada de los Estados Unidos durante la gestión de Terence Todman, que decidió sentar campamento en la Argentina, en 1995, cuando ingresó como socio al estudio del ex fiscal Luis Moreno Ocampo.
Independizado en 1996, a Holder le bastaron dos años para alcanzar una facturación anual de siete millones de pesos como proveedor de servicios de investigación para combatir la corrupción en las empresas privadas(Moreno Ocampo se centra en las investigaciones vinculadas con los organismos estatales).
Crimen de cuello blanco
La existencia de un nicho prácticamente inexplorado y la exitosa performance de Frank Holder fueron los dos motivos que definieron la llegada de Kroll a la Argentina: "A medida que crece en un país el caudal de negocios, también crecen las posibilidades de que se cometa fraude. Por eso tomamos la iniciativa de instalarnos en la Argentina, absorbiendo la empresa de Frank, que se estaba desarrollando notablemente", explica Thomas Cash, su Senior Managing Director.
El negocio de Kroll Associates es el combate de los llamados delitos de cuello blanco:aquellos cometidos por empresarios, ejecutivos y políticos.
Un par de datos son suficientes para tomar nota de su enorme potencial. Uno: en los Estados Unidos se la considera como la versión privada de la Centra de Inteligencia (CIA). Dos: representa para el mundo de la investigación y las pesquisas lo que Microsoft a la informática, es decir, el poder total.
Mientras ponen a punto las oficinas que ocuparán en Puerto Madero antes de fin de mes, los investigadores sacan cuentas pensando en el potencial que ofrece el mercado local. Estiman que las multinacionales y los holdings nacionales destinan más de US$ 50 millones por año para investigar fraudes contra su patrimonio.
Los más comunes, aseguran, son la connivencia entre empleados infieles y proveedores para pagar sobreprecios o facturar servicios que no han sido prestados. También se están convirtiendo en algo habitual las maniobras para desviar fondos y ocultar ganancias.
Embarcada en un proceso de expansión, que la llevó a comprar otras 10 compañías de investigación durante 1998 (en Estados Unidos, China y Canadá), Kroll Associates llega a la Argentina con el foco puesto en el sector financiero, en el de telecomunicaciones, y en las empresas de manufacturas, transporte y consumo masivo.
Pero hay un dato que de ninguna forma se puede pasar por alto: buena parte de su prestigio se apoya en su fama de "cazadora de políticos corruptos".
Collor de Mello
El caso más relevante en la región (ya tiene filiales en México D.F. y San Pablo) es el que terminó con la destitución, en Brasil, del presidente Fernando Collor de Mello. Kroll fue contratada por el Congreso de ese país para rastrear la ruta del dinero recaudado ilegalmente por Paulo César Farías, el ex tesorero de Collor. Las evidencias recolectadas fueron utilizadas como prueba durante el juicio político que puso fin a sus días como gobernante.
También investigaron, por pedido del gobierno de Haití, el paradero de la fortuna ilegal del dictador Jean-Claude Duvallier y hallaron para el gobierno de Kuwait US$ 10.000 millones depositados por Saddam Hussein en bancos de Occidente.
"No estamos pensando en intervenir en casos de corrupción política, pero nunca se sabe -aclara Bruce Goslin, Managing Director de la compañía-. Nosotros no trabajamos para partidos políticos, pero sí podemos hacerlo para instituciones como el Congreso o para oficinas gubermentales."
Kroll, que también espera sumar clientes entre los grandes estudios jurídicos que necesitan recolectar pruebas para elevar a juicio, nació en Nueva York en 1972, investigando movimientos clandestinos de dinero desde Wall Street hacia paraísos fiscales como Luxemburgo o Bahamas.
Por el momento, en la Argentina no tendrán mayor competencia. Las consultoras como Price, Arthur Andersen o KPMG ofrecen servicios de seguridad contable e informática, pero con estructuras mínimas y como parte de un portfolio de otros productos.
Kroll Associates sale a la calle en Buenos Aires con un equipo de 45 especialistas en inteligencia, 15 expertos en máxima seguridad y un ejército de casi 700 personas aptas para todo servicio.
Caso famoso
Por pedido del gobierno de Haití, Kroll descubrió el paradero de la fortuna ilegal del dictador Jean-Claude Duvallier; halló para el gobierno de Kuwait US$ 10.000 millones depositados por Saddam Hussein en bancos de Occidente; localizó para el presidente Boris Yeltsin unos US$ 6000 millones desviados al exterior por el PC ruso durante el ejercicio de su dictadura. También identificó los tesoros escondidos de los filipinos Ferdinand e Imelda Marcos y posibilitó la destitución del brasileño Fernando Collor de Mello, al impustar a su tesorero, PC Farías.




