
La bodega Tittarelli, en concurso de acreedores
No se reconvirtió por falta de crédito
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Tittarelli Vitivinícola y Olivinícola no pudo sumarse al boom de los vinos argentinos en el mundo y ayer pidió ante la Justicia la convocatoria de acreedores para evitar la quiebra. Se abre así un período de por lo menos un año en el que la compañía Sabores Argentinos -entre cuyos accionistas figuran Adolfo Sánchez Zinny, Luis Otero Monsegur y Santiago Soldati- deberá negociar con sus acreedores, principalmente proveedores de insumos, el pago de una deuda de alrededor de 8 millones de pesos.
La bodega mendocina ya había entrado en cesación de pagos el 12 de febrero último y desde entonces se sucedían los rumores sobre un eventual concurso preventivo y los pedidos de quiebras. Sabores, que compró la empresa en 1999 a la familia Tittarelli, comenzó a buscar el año pasado un socio, pero se frustraron hasta el momento todas las gestiones.
En el pedido de convocatoria, presentado ante el juzgado número 4, la compañía expuso las causas de su crisis. La contingencia económica nacional afectó la producción y la comercialización, según el escrito. La contracción del consumo interno disminuyó las ventas de vino (75%) y aceite de oliva (25%), que alcanzaron los 5 millones en el ejercicio 2000-2001. Toda su producción aceitera y el 80% de la vitivinícola se destinan al mercado argentino.
Vinos modernos
Desde que fue comprada por Sabores, Tittarelli comenzó a apostar por vinos modernos de mayor precio para exportar, como Enrico T. Antes se centraba en vinos de damajuana o de valores bajo y medio, como Bodega del 900 y Tittarelli.
Sin embargo, el proyecto de expansión internacional, a imagen y semejanza de sus competidoras mendocinas, se frustró. "La empresa necesitaba un proceso de transformación para exportar aceite y vino, pero faltaba capital de trabajo", explicaron fuentes de la empresa. "Intentamos conseguir un crédito y nos ofrecieron tasas de interés del 36%", agregaron.
Fuentes del sector vitivínicola coincidieron en señalar en que la crisis de Tittarelli se selló por la falta de financiamiento. "Cuando la compraron (los de Sabores), estaban entusiasmados, pero pusieron poco dinero. Esperaban conseguir préstamos bancarios, pero no consiguieron a pesar de Otero Monsegur", dijeron en referencia al ex propietario del Banco Francés.
La presentación de Tittarelli también culpa de su desgracia a la destrucción de cadenas minoristas regionales, sus fuertes distribuidores, lo que perjudicó los ingresos y aumentó la incobrabilidad de deudas. Asimismo, menciona las heladas sufridas el año pasado en Mendoza y las dificultades de financiamiento para la operatoria cotidiana.
Los activos de la empresa están valuados en cerca de 8 millones. Tittarelli cuenta con tres bodegas, una planta de aceite de oliva y otra de preparación de aceitunas de 150 hectáreas de olivas y viñedos. Sin embargo, la mayoría de las plantaciones quedó en manos de los Tittarelli, dueños de la compañía hasta que la vendieron a Sabores. Unos 80 trabajadores trabajan en esta firma mendocina, que "seguirá funcionando normalmente durante la convocatoria", según dicen en Tittarelli. "Este proceso judicial servirá para equilibrar las cuentas", se esperanzaron. Durante el concurso se congela el pago de las deudas, pero si no se llega a un acuerdo con los acreedores, el deudor va a la bancarrota.






