La carrocera santafecina DIC está en quiebra
Desde hace 9 meses, sus 120 operarios no cobran los sueldos; la empresa se presentó ante la Justicia y denunció un pasivo superior a los US$ 2 millones.
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SANTA FE.- Otro fuerte impacto recibió esta semana la industria metalmecánica de esta provincia al ratificar la carrocera DIC, que cuenta con 40 años de actividad en Rosario y emplea a 120 trabajadores, el pedido judicial de su propia quiebra.
"No hemos podido superar el concurso preventivo", aseguró Guillermo Chort, gerente de la empresa, una de las líderes en su rubro en el país. Al no contar con recursos para cumplir con los compromisos asumidos frente a los acreedores, DIC se presentó en quiebra (arrastraba ya cinco pedidos), lo que permite prever su cierre definitivo en los próximos meses.
Las 120 personas que hoy trabajan allí -llegó a contar con 400 en la década de los 60- ya habían iniciado una demanda porque hace nueve meses que no perciben sus haberes. El 8 del actual cortaron el crédito laboral, anticipándose a la medida patronal que ahora se hizo efectiva en los tribunales de esta provincia.
Intento que no prosperó
Para ajustarse a los nuevos niveles de competencia exigidos por el mercado, la tradicional carrocera instalada en la zona norte de la ciudad de Rosario inició, a comienzos de la última década, un proceso de reconversión que la reubicó entre las principales del país y de América del Sur.
Sin embargo, para la compañía la debacle sobrevino después del 13 de enero de 1999, cuando Brasil devaluó su moneda y mejoró comparativamente los precios de sus productos exportables.
Ante ese panorama, las empresas locales de transporte pudieron acceder a unidades nuevas a un valor inferior en un 20% a las de fabricación nacional y además contar con financiación inmediata. Los resultados quedaron pronto a la vista. Ya en 1997 DIC debió convocar por primera vez a sus acreedores. Un año después, antes de llegar a su peor desempeño, y haciendo frente a los obstáculos financieros, un centenar de unidades carrozadas nuevas fue entregado a las principales empresas de transporte de pasajeros de la región.
Pero, después, sus principales clientes -entre ellos, las empresas Chevallier, Liniers, Norbus y Ticsa- también debieron acotar su modernización y las ventas cayeron hasta la mitad. En la presentación judicial, DIC denunció un pasivo superior a los 2 millones de dólares.
Para las empresas carroceras de la Argentina, 1998 fue el último año medianamente rentable para sus economías, ya que se fabricaron en el país 600 unidades. Como contraposición, el año último sólo pudieron entregarse 250 rodados.
Hoy el panorama es complicado. La diferencia de costos, según el propio gobierno provincial, es de entre el 25 y el 30% en relación con Brasil.





