
La crisis en Libia afecta la producción de crudo
Petroleras extranjeras cierran operaciones y evacúan a empleados
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La violencia en África del Norte comenzó el lunes a impactar la producción de crudo, a medida que las petroleras internacionales con presencia en Libia cerraban sus operaciones y trasladaban a sus empleados a lugares seguros en medio de crecientes choques entre partidarios y opositores del coronel Muamar Gadafi.
Las preocupaciones respecto al impacto de los disturbios en el suministro global hicieron subir el precio del crudo el lunes y el Brent, el tipo de referencia en Europa, llegó en un momento a US$105 el barril, su mayor nivel en dos años y medio.
Mientras tanto, el costo de asegurar la deuda soberana de los países del norte de África y de Medio Oriente subió luego de que dos de las tres principales agencias de calificación de crédito bajaran la nota de los títulos de Baréin y Libia. Fitch Ratings bajó la calificación de Libia a BBB por "la erupción del riego político", mientras que Standard & Poor’s Ratings Services redujo la de deuda soberana de Bahrein a A-, debido a que prevé que las manifestaciones en el país persistan pese a las medidas de fuerza del gobierno.
Los persistentes desórdenes amenazan con deshacer años de esfuerzos de compañías como BP PLC y gobiernos como el británico que, hambrientos por acceder al petróleo libio, cortejaron a Gadafi a pesar de las fuertes críticas políticas.
Hasta esta semana, los disturbios que sacuden a África del Norte y Medio Oriente habían tenido poco impacto material en el balance energético global. Los buques petroleros continuaron navegando por el Canal de Suez a pesar de las masivas protestas que derribaron al presidente egipcio Hosni Mubarak.
Pero eso cambió el lunes cuando Wintershall, la división de exploración de petróleo y gas de la alemana BASF AG y una de las mayores compañías que operan en Libia, anunció que suspendería la producción de 100.000 barriles diarios. La empresa también informó que estaba evacuando a 130 empleados extranjeros, un tercio de su plantilla en ese país.
Wintershall, que ha estado activa en Libia desde 1958, actualmente opera ocho yacimientos petrolíferos en el desierto libio, a unos 350 kilómetros al sudoeste de Benghazi, una ciudad costera que habría caído bajo control de los opositores del régimen de Gadafi.
El este de Libia, donde se ha concentrado la mayor parte de los disturbios, representa alrededor de la mitad de la producción de 1,8 millones de barriles diarios del país, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE). El líder de una tribu del este del país, Al Zawiya, ha amenazado con cortar las exportaciones de petróleo si la violencia contra los manifestantes continúa.
David Fyfe, un analista de mercados petroleros de la AIE, dijo que la pérdida de tanta producción era "por supuesto una fuente de preocupación", pero "no una causa de pánico". No tendrá ningún impacto importante en el suministro, agregó.
También el lunes, la petrolera británica BP señaló que había suspendido sus operaciones para una planeada campaña de perforación en el desierto libio y que también se preparaba para evacuar a sus empleados y sus familias. La empresa todavía no produce petróleo o gas en Libia, pero tiene un ambicioso programa de exploración.
La italiana ENI SpA, la mayor productora en Libia con alrededor de 244.000 barriles diarios, indicó que estaba evacuando a todo su personal no esencial y a sus familias, aunque aclaró que eso afectaría su producción. Statoil ASA, la compañía petrolera noruega, informó que cerró su oficina en la capital, Trípoli.
Durante la década de los años 70, Libia fue uno de los mayores productores de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), al extraer más de tres millones de barriles al día. Por un breve período, produjo incluso más que Arabia Saudita, pieza clave de la OPEP.
Sin embargo, tras el golpe de Estado que instaló a Gadafi como el líder del país, y la subsiguiente nacionalización de la industria petrolera, la producción cayó fuertemente, golpeada por las sanciones internacionales, las cuotas impuestas por la OPEP y la mala administración.
Libia ahora produce alrededor de 2% del suministro mundial. Gran parte de ese petróleo es exportado y cualquier interrupción podría perjudicar a las refinadoras del sur de Francia, Italia y España.
A pesar de las sacudidas en distintos países, los analistas dicen que los mercados de crudo están hoy bien abastecidos. Aunque los niveles de inventarios se han reducido en los pasados seis meses, todavía hay suministros adecuados para cubrir la demanda futura. Además, la OPEP puede comenzar a utilizar su capacidad ociosa de seis millones de barriles diarios si el suministro disminuye.




