La economía china cambia de marcha

El gobierno duda de que el hasta ahora motor global pueda crecer 7,5% anual
Mark Magnier
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6 de marzo de 2014  

BEIJING—Los líderes de China mantuvieron sin cambios la meta de crecimiento, pero indicaron que están más preocupados que nunca sobre la posibilidad de cumplirla. Eso les deja margen para abrir las compuertas del crédito para estimular la segunda economía del mundo.

También prometieron reformas que inyectarían un mayor riesgo en un sistema financiero que se ha acostumbrado a los rescates y otros subsidios estatales.

La insinuación de que un aumento del crédito apuntalaría la economía, a pesar de los recientes esfuerzos del gobierno para controlar la deuda, constituye la señal más reciente del temor a que la desaceleración económica genere un alza del desempleo y quiebras de empresas, agravando las tensiones sociales que ya son altas.

China ha mantenido durante años una meta de expansión de 7,5%, pero la economía ha crecido a un ritmo significativamente mayor. Sin embargo, en los últimos dos años, China apenas superó esa valla y numerosos economistas han indicado que este año la tarea será más complicada, puesto que la economía madura y hay señales de debilidad en la demanda global por las exportaciones del país. Se trata de una tendencia perturbadora para el resto del mundo, en general, y buena parte de América Latina, en particular, que han pasado a depender de China como motor de crecimiento.

El régimen chino afronta presiones internas que el enfriamiento de la economía puede exacerbar. El gobierno formó la semana pasada un comité para mejorar la seguridad de Internet, lo que irritó a algunos ciudadanos de clase media que utilizan los medios sociales con frecuencia. El fin de semana, asimismo, un grupo de asaltantes irrumpió en una estación provincial de trenes y asesinó a 29 personas en lo que las autoridades califican como la obra de un grupo de separatistas del norte de la región de Xinjiang.

En un documento presentado el miércoles ante la Asamblea Popular Nacional de China, el premier Li Keqiang indicó que el gasto fiscal aumentará 9% como parte de una ofensiva para construir más viviendas públicas y se proyecta un alza de más de 12% del déficit fiscal. Li hizo un llamado a ejecutar una política monetaria "equilibrada", un cambio frente a la expresión de una política monetaria "prudente" usada el año pasado.

El sutil giro permite que el gobierno conceda más crédito, una medida que, en opinión de los economistas, reforzaría la economía en el corto plazo, pero agravaría los crecientes problemas crediticios que aquejan a los gobiernos locales y al mercado de bancos en las sombras.

La reforma financiera incluye un sistema de seguro a los depósitos, una iniciativa que les permite a los gobiernos locales emitir más deuda y una banda más amplia dentro de la cual fluctue el yuan.

Los economistas se preparan para las bancarrotas este año y una mayor volatilidad del mercado. Un tercio de los préstamos fiduciarios en circulación, que ascienden a los 4,6 billones de yuanes (millones de millones), unos US$750.000 millones, vencen este año.

Además, numerosas constructoras y firmas de bienes raíces son muy dependientes de los gobiernos locales, que están muy endeudados. Cerca de la mitad de los 17,9 billones de yuanes que adeudan los gobiernos locales, un alza de 67% respecto a 2010 según la Oficina Nacional de Auditoría, vence este año. Stephen Green, economista de Standard Chartered, estima que la probabilidad de que un gobierno local deje de pagar un bono este año supera el 50%.

Mantener un crecimiento dinámico se ha vuelto más difícil.

El Banco Mundial y el Centro de Estudios del Desarrollo, que es parte del gobierno chino, proyectan que el crecimiento anual promedio de China disminuirá de 8,6% entre 2011 y 2015 a 5% entre 2026 y 2030. Eso, siempre y cuando China no sufra ningún shock adverso y realice las reformas necesarias para otorgarle a los ganadores de la economía, como las empresas tecnológicas y de servicios y los emprendedores, en lugar de las minas y las fábricas estatales con buenas conexiones políticas, acceso preferencial a capital y equipos.

Sentado en su departamento renovado de Shanghai, Ma Yiding cuenta que a través de su trabajo en marketing digital ha visto a muchos capitalistas de riesgo, banqueros y corredores volverse más cautos a medida que la deuda aumenta y los proyectos de bienes raíces permanecen vacantes. "La economía de China no está tan saludable", manifiesta.

Ma, de 27 años, considera que hay una concentración excesiva en el crecimiento económico e insuficiente en temas de consumo y de calidad de vida, como la contaminación ambiental. "Internet tiene toda clase de productos para el cuidado de los bebés", señala mientras acaricia a su perro, Twitter. "Pero cuesta mucho hallar un parque donde los niños puedan jugar".

—Bob Davis contribuyó a este artículo.

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