
La firma farmacéutica Novartis apuesta a la ingeniería genética
Quiere crecer en medicamentos especiales
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ZURICH, Suiza.- El futuro de la industria farmacéutica es la ingeniería genética. Detrás de ese críptico termino se oculta una posibilidad cierta de vender remedios especiales para grupos pequeños de pacientes que terminará de revolucionar la forma de tratar las dolencias del ser humano en un plazo de 30 años.
Así lo cree el laboratorio suizo Novartis, que hace unos días decidió vender a la firma local Phoenix su planta ubicada en la localidad bonaerense de San Miguel (que operaba al 30 por ciento de su capacidad) para estar a tono con esta tendencia global que supone concentrar la producción de la nueva clase de medicamentos en los países más desarrollados en lo que hace a tecnología, como los Estados Unidos.
De todos modos, prevé seguir utilizando la planta ubicada en la Argentina para fabricar el grueso de los medicamentos que comercializa en el país (un 70 por ciento del total). Para eso supervisará la producción local de estos productos medicinales más tradicionales, que quedó a cargo de Phoenix.
Sin embargo, la llave del crecimiento parece estar en los nuevos medicamentos a medida de las necesidades de un número acotado de pacientes, y la empresa lo pudo comprobar en 2002. Ese año su facturación disminuyó alrededor de un 70% en dólares, pero mostro un incremento del 58% en pesos. Se prevé que la operación de Novartis Argentina sólo dejará de mostrar números rojos en 2004.
Al repunte en moneda nacional ayudó la inflación, pero también la introducción de estos nuevos medicamentos fabricados en el exterior, entre los cuales se destaca Glivec, producto capaz de curar un tipo de leucemia (denominada mieloide crónica) revirtiendo la anomalía genética que causa la enfermedad.
Estas estimaciones fueron dadas a conocer, junto con los resultados financieros del grupo para 2002 (ver infografía), en un encuentro que se desarrolló ayer en esta ciudad europea y convocó a unos 150 periodistas de todo el mundo, pese al riguroso invierno suizo. Allí, el presidente del grupo Novartis, Daniel Vassella, dijo que la firma "se quedará en el país" pese a la situación económica, que no sólo redujo los ingresos de la compañía en dólares por la devaluación, sino también por la caída de un 25% en el consumo de productos medicinales.
"Nunca dejamos un país cuando hay crisis y vamos a seguir el mismo principio en la Argentina", indicó Vassella en una rueda de prensa con periodistas latinoamericanos, ante una pregunta de LA NACION. De todos modos, reconoció que en estas situaciones siempre se puede optar por reducir la estructura de las filiales locales en los países que no muestran resultados satisfactorios.
Pero esto no significa que la empresa vaya a dejar de invertir en el mercado argentino, dentro del cual prevé un crecimiento del 18% de la facturación este año.
En 2002 inició un plan de inversión de US$ 20 millones en cinco años en el estudio de nuevas medicinas en seres humanos, de los cuales unos US 10 millones se desembolsarán en 2003.
Este trabajo supone gastos en medicamentos y análisis clínicos gratuitos para unos 3500 pacientes distribuidos en 180 centros de investigación. Es competitivo en la Argentina por la depreciación del peso y por la capacidad de los médicos locales.
Pero Novartis también podría realizar otras inversiones millonarias en el país, tanto en la compra de empresas como en el financiamiento de universidades (incluyendo las públicas) para la investigación sobre futuros medicamentos, que estará a la orden del día en este nuevo contexto de mercado caracterizado por la creación de medicinas basadas en la ingeniería genética.
Pero para eso se requiere, antes, asegurar la protección de las patentes medicinales. Si bien existe una ley de propiedad intelectual en vigencia en el país, la empresa se queja de que en los últimos siete años un número ínfimo de trámites fue finalizado, si se lo compara con el número de presentaciones realizadas en la Argentina para obtener estas licencias ante el Instituto Nacional de Protección Industrial (INPI).
Los plazos prolongados podrían dar lugar a que empresas locales intenten copiar los nuevos productos y lanzarlos al mercado, admitió el responsable de Novartis Argentina, Miguel Bernabeu.
Sin embargo, la empresa no espera mejoras en este campo, al menos en el corto plazo. "Primero hay que solucionar la situación en la cima del país, y luego mejorará en el resto", afirmó Vassella, en lo que pareció una alusión al complicado proceso electoral argentino.
Genéricos
Otro aspecto que afecta a la industria medicinal (y que impactó desfavorablemente en la facturación de Novartis Argentina) es la obligación de recetar medicinas con el nombre de la droga, que dio lugar a la aparición en el mercado de los medicamentos genéricos.
Bernabeu reconoció que la política oficial busca reducir el precio de los productos medicinales, pero afirmó que existen "canales irregulares" de comercialización de este tipo de medicamentos. También reclamó controles para asegurar que los genéricos sean equivalentes en su composición a los productos originales.




